La crisis arbitrada por Armengol en el ecuador de la legislatura, para demostrar que el Govern es ella, pretende «marcar el impulso que necesita Balears». Esta expresión utilizada ayer por la presidenta se parece sospechosamente a la esgrimida por José Ramón Bauzá en idénticas circunstancias, con motivo de la remodelación del ejecutivo regional en 2013, a la mitad del mandato. También entonces se pretendía «tomar un nuevo impulso».

La primera conclusión aclara que «impulso» es un término socorrido para los políticos que ignoran o esconden sus objetivos, pero no se agotan aquí las reminiscencias. También Bauzá creó en 2013 una conselleria episódica consagrada a la Familia, tan crucial para el PP como los Fondos Europeos para el PSOE. En aquel batiburrillo de cambios igual de intrincado que el actual, tampoco faltaron las incorporaciones de cuota de Eivissa y Menorca.

Y bajo la apelación insípida al «impulso», tanto Bauzá como Armengol aspiran a camuflar la esencia de la crisis de mitad de mandato. En 2013, se trataba de fulminar a Josep Ignasi Aguiló, por haberse indispuesto con todas las patronales del comercio, furiosas por un impuesto a los envases.

Pues bien, el manifiesto vigente del medio centenar de patronales de Balears, recordando al Govern que los sueldos de los políticos no han sufrido merma, recurre como precedente al «impulso» de Bauzá en 2013. Les habla hoy Bartolomé Servera, portavoz del empresariado. «No habíamos tenido tanta unidad desde la foto de Caeb en la que retiramos el impuesto de envases del Govern Bauzá». Y al recordarle que también se cobraron la cabeza del vicepresidente Aguiló, añade que «no era nuestra intención cargarnos al número dos, pero es cierto que ocurrió así».

Ha vuelto a ocurrir así, un manifiesto más que incómodo se resuelve con una destitución en masa, a la semana siguiente de incrementar su nómina de firmantes. En su meritorio esfuerzo por expresarse en la lengua oficial y además propia de Mallorca, el portavoz Negueruela establecería sin duda una conexión causal entre manifiesto y crisis de Govern, menos arbitraria que la fijada entre las restricciones y las cifras a la baja del coronavirus. En tal caso, debió disculparse por las medidas adicionales y por lo visto superfluas que aspiraban a imponer.

Potenciar a Negueruela a la portavocía y repescar a sus enemigos viscerales Mercedes Garrido y Xisco Miralles, presidenta y vicepresidente del Club de Damnificados del Gallego, es el típico ejercicio para demostrar que aquí no hay más poder que Armengol.

La crisis viene definida por la improvisación y los privilegios. Véase por ejemplo la hospitalaria recolocación de los tres consellers sacrificados, expulsados por falta de impulso. Si no sirven para gestionar una conselleria, porque de lo contrario sería criminal haberlos destituido, qué obligación existe de buscarles un acomodo desde donde frenarán el «impulso» compartido por Bauzá y Armengol. Ninguno de ellos sufrirá las tribulaciones de Balti Picornell.

Los profanos no han mostrado una pasión exacerbada por la crisis de Govern, pero todos ellos coinciden en una valoración apresurada:

-¿Cambia de consellers y deja a la de Sanidad?

En efecto, Patricia Gómez es la única intocable, salvada por su escasa gestión de la pandemia. Cesarla sin la opción de despacharla de candidata a Cataluña, implicaba domiciliar sus errores en el Consolat.