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Armengol da un golpe de timón para sacar de la deriva a su Govern

La remodelación permite a la presidenta desviar la atención de la vacunación de cargos y poner vigilancia a sus socios

Hace una semana que Armengol se puso manos a la obra consultando opiniones para remodelar su Govern.

Hacía meses que se hablaba de una posible remodelación de Govern, pero los acontecimientos de las dos últimas semanas han precipitado que la presidenta Francina Armengol tenga que dar un golpe de timón cambiando a su equipo. La deriva en que se había colocado el Ejecutivo estaba llevando al Pacto al borde del precipicio político y con la imagen cada vez más deteriorada.

Armengol salvó el match ball de su salida nocturna en el Hat Bar, pero las vacunaciones irregulares de cargos habían provocado que sus socios se le subieran a las barbas y empezaran a votar con la oposición. Todo ello en medio de una pandemia atroz y muy difícil de gestionar.

La salida de Més pidiendo cabezas socialistas por las vacunaciones irregulares el viernes y el anuncio de Podemos de votar a favor de crear una comisión de investigación el pasado lunes indicaba a las claras que sus socios querían marcar distancia y el desgaste caía como una losa sobre el PSIB-PSOE. En este momento, la presidenta empezó a fraguar su golpe de timón de la remodelación. El rescate de Mercedes Garrido para la conselleria de Presidencia, persona con carácter, trabajadora y conocedora de la administración, le permitirá engrasar la maquinaria de un Govern que necesita arenga para salir del shock de la pandemia.

Con Garrido coordinando el Govern, asumiendo el mando de los funcionarios con Función Pública, y poniendo a Pilar Costa al frente del grupo parlamentario socialista; Armengol vigilará más de cerca a Més y Podemos. No quiere más deslealtades como las vividas esta última semana.

Relevar a Patricia Gómez de la conselleria de Salud hubiera sido certificar que la gestión de la pandemia ha sido nefasta. Gómez continúa, pero con mucho menos peso. La nueva Agencia de Salud Pública es restarle protagonismo a una consellera a la que se le nota el cansancio. Gusta la investigadora Margalida Frontera para dirigirla, pero ella ya ha dicho que no y hay quien apunta que podría ser la ya exconsellera de Administraciones Públicas Isabel Castro.

Los cambios de consellers propician dejar en un segundo plano la polémica de las vacunaciones irregulares, después de que la Oficina Anticorrupción se hubiera declarado competente para investigar los cargos vacunados del IB-Salut y del Consell.

También es cierto que Armengol ha aprovechado para poner orden en su partido, especialmente en Eivissa y quiere promocionar la figura emergente de Menorca dando a Miquel Company la conselleria estrella de Fondos Europeos. Company genera dudas entre los socios y de Josep Marí Ribas (‘Agustinet’) Més y Podemos recuerdan que en Eivissa se le conoce por su afán urbanizador. La gran incógnita es saber cómo se desenvolverá Iago Negueruela como portavoz del Govern. El gallego tiene genio y carácter, pero hay que reconocerle que hace esfuerzos para desenvolverse en catalán.

Francina Armengol solo ha remodelado la parte socialista del Govern, pero ya ha hecho saber a sus socios que el recorte de unos 15 altos cargos no solo serán de la bancada socialista. Més y Podemos deberán aportar su cuota.

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