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Temporada 2021: un segundo verano covid que está en el aire

La única expectativa por ahora es perder menos que en el anterior, con solo parte de la planta hotelera abierta, y la esperanza de alargarlo hasta noviembre

Sigue la incerteza sobre cuántos hoteles podrán abrir finalmente este verano.

Sigue la incerteza sobre cuántos hoteles podrán abrir finalmente este verano. Manu Mielniezuk

¿La temporada 2021 está en el aire? «Totalmente», reconoce Gabriel Llobera. «Trabajamos para abrir en mayo o en junio, pero no sabemos ni siquiera si abriremos. Hay muchos nervios y la gente está cansada». El presidente de la Agrupación de Cadenas Hoteleras de Balears trasmite el sentir de un sector que lidia con la incertidumbre y hoteles cerrados desde hace casi un año. Estamos en febrero: no hay reservas, ni planificaciones que no se lleve el viento. Solo frustración ante la puerta que parecía abrirse con la llegada de la vacuna de la covid y el portazo en las narices que ha supuesto el lento ritmo de vacunación en Europa. «No podemos tirar la toalla, tenemos que exigir que esta situación se revierta y alcancemos la inmunidad de rebaño», advierte Llobera.

Hay empresas en Balears que están inactivas desde octubre de 2019, catorce meses sin hacer caja. Gabriel Escarrer lo advertía esta semana en Diario de Mallorca. El archipiélago es la comunidad autónoma «más duramente afectada» por la crisis, una economía que «no puede permitirse pasar más de dos años en blanco sin actividad ni ingresos».

En la fábrica de hoteles que es Balears se han perdido 13.000 millones en gasto turístico y 12 millones de viajeros tras un verano que empezó tarde y a medio gas y se truncó a mediados de agosto por la cascada de restricciones a la movilidad de los mercados emisores cuando incluyeron a las islas en su lista negra.

Sin turismo internacional —el año pasado llegaron apenas 1,7 millones— el archipiélago está muerto, le crecen las colas del hambre, a pesar de la protección de los expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE). El PIB español ha caído un 11%, el de la comunidad balear un 25,4%. Algunos de esos ERTE ya están desembocando en ERE en las empresas de distribución turística.

«Vamos camino de otro año parecido a 2021», dice un hotelero, a tenor de la situación disparada de los contagios, la lentitud de la campaña de vacunación y las restricciones. «La demanda es muy baja, ventas hay, a partir de junio. No puedes compararlo con 2019 porque resulta odioso», reconoce. Insiste: «Nos encontramos como en 2020».

Si se repite otro verano con demanda «muy baja» no quedaría más remedio que extender los ERTE hasta diciembre. En caso contrario «muchas empresas tendríamos que aplicar ERE vía preconcurso por la imposibilidad de pagar las nóminas». «Al Gobierno no le interesa que eso suceda», entiende este empresario.

Llobera, optimista por naturaleza, aprecia que «demanda parece que va a ver, por eso necesitamos bajar la incidencia de la covid por debajo de 50 casos por 100.000 casos por habitante para dar garantía a los mercados emisores».

«No podemos tirar la toalla, tenemos que exigir la inmunidad de rebaño»

GABRIEL LLOBERA - AGRUPACIÓN DE CADENAS HOTELERAS

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Necesidad de respirar

Esta misma semana, los hoteleros de Platja de Palma han pedido poder comprar vacunas para sus plantillas, como se pretende hacer en Cancún. José Antonio Fernández de Alarcón, vicepresidente de la asociación de la zona, se declara partidario de que el destino tiene que volver a «intentar» echar el vuelo como el año pasado, sin querer imaginarse cómo sería «la debacle de que los hoteleros no pueden respirar hasta marzo de 2022».

«La situación epidemiológica y los plazos de vacunación van a continuar condicionando» la temporada 2021 —dice Arturo Ortiz, consejero de Turespaña en Berlín—, el virus no se va a ir. Desde un punto de vista «no demasiado optimista», Ortiz cree en la «primera o segunda semana de agosto» en Balears habrá destinos «con una ocupación considerable, entre un 35 y un 45%», teniendo en cuenta que el año pasado rondó el 30% y «se empezó de cero». Lo que ocurrirá el próximo verano «está más atado que en 2020, cuando no sabíamos qué iba a ser lo siguiente que podía pasar», agrega.

Después de que el año pasado en agosto «se plegó todo, creo que el próximo verano manejaremos mejor la situación», declara otro hotelero. En su opinión, «si llegamos a un 30 o un 40% de la ocupación de 2019 nos podemos dar con un canto en los dientes». Todo lo que se puede planificar a poco más de tres meses de que inicie la temporada, si el virus lo permite, es «con la expectativa de perder menos que estando con los hoteles cerrados y abriendo algunos establecimientos».

«Lo que ocurrirá en verano está más atado que en 2020, se llegará a 35-45% de ocupación»

ARTURO ORTIZ - CONSEJERO DE TURESPAÑA EN BERLÍN

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Próximo corredor turístico

Lo urgente es lograr «la descontaminación psicológica del miedo a viajar y estar en concentraciones», considera otro empresario. «Hasta qué punto habrá fiabilidad para que la gente viaje», se pregunta Llobera. El ejemplo a seguir son los corredores turísticos que se ensayaron el año pasado. Esa prueba «la superamos y ahora trabajamos para abrir no unos cuantos hoteles, sino todos», avanza el líder hotelero. «En breve lo anunciaremos».

Con el horizonte, una vez más, de las reservas de último momento que marcarán las decisiones de aperturas del verano, Tolo Deyà, vicedecano de Turismo de la UIB, apunta a la esperanza del sector: que la temporada que empezará tarde se alargue hasta noviembre, «si se dan todas las condicionantes y la meteorología acompaña».

«La esperanza del sector es que la temporada se alargue hasta noviembre»

TOLO DEYÀ - VICEDECANO DE TURISMO DE LA UIB

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Turespaña en Berlín «Las vacaciones en Alemania no son una alternativa para la mayoría, son caras y sin sol y playa»

Los alemanes están pasando un invierno muy duro, a su clima desagradable se suman semanas con todo cerrado, excepto supermercados y farmacias. El mensaje que les lanza el Gobierno Merkel, olvidarse de hacer reservas para el verano y pensar en pasar las vacaciones sin salir de Alemania— el mismo que repite Boris Johnson a los británicos—, «no es una alternativa para la mayoría», sostiene Arturo Ortiz, consejero en Berlín de Turespaña, el organismo del Ministerio de promoción turística en el exterior. Las vacaciones en Alemania son más caras y tampoco convencen a unos turistas que lo que quieren es «sol en el Mediterráneo o en Canarias. Antes se quedarían en casa». Ortiz apela a que las autoridades alemanas «no podrán mantener hasta el verano ese mensaje, si no hay otra ola de covid».

Los hoteleros reconocen que si se diera esa situación sería «letal» para las islas. Los alemanes son «más cuadriculados», pero los británicos mira el buen ritmo de vacunas que llevan», dice Jaume Horrach, vicepresidente segundo de la FEHM. Los planes en Alemania pasan por que a finales de septiembre la población en general esté vacunada. Se ha abierto el debate «ético de si pueden tener más privilegios para viajar» los inoculados sobre los que no, o si se trata nada más de «recuperar un derecho perdido», acota Ortiz.

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