La desescalada para recuperar la actividad empresarial en las islas va a ser muy lenta independientemente de la mejoría que se registre en los datos sanitarios, según advirtió ayer el vicepresidente del Govern, Juan Pedro Yllanes, que no ocultó el fracaso que ha supuesto el ‘semáforo’ que se aprobó para fijar esos niveles de apertura en los diferentes sectores económicos y que no ha impedido que se haya generado una tercera ola en la pandemia.

El anuncio de Yllanes se produjo tras la reunión que mantuvo con representantes de las grandes superficies comerciales, agrupadas en la patronal ANGED, en la que también participó personal de la conselleria de Salud. La postura defendida es que el citado ‘semáforo’, que fija los niveles de gravedad de los contagios y la actividad de las empresas que se va a poder mantener en cada caso ha demostrado que «no ha sido eficaz», de ahí que insistiera en que la desescalada debe de ser «muy gradual», y siempre que la situación sanitaria lo permita.

En cualquier caso, se acordó mantener una nueva reunión la semana que viene para analizar la posibilidad de suavizar algo las actuales restricciones que pesan sobre los grandes centros comerciales, a los que solo se permite la venta de productos esenciales como alimentación, higiene o ropa de abrigo, entre otros.

Un punto a tener en cuenta es que fuentes del Govern señalan que su principal preocupación, por lo que a la expansión de los contagios se refiere, se centra en aquellas actividades en las que los ciudadanos prescinden de la mascarilla, como son las reuniones familiares y las que se desarrollan en bares y restaurantes, de ahí que se apunte que las restricciones ahora en vigor en ambos ámbitos van a ser las que pueden presentar la desescalada más paulatina. En el comercio no aparece este problema, de ahí que desde ANGED se reconozca su esperanza de poder reabrir totalmente, aunque con limitaciones de aforo, a partir del día 14.

Estos planteamientos chocan con la propuesta elaborada por las patronales de restauración de CAEB y PIMEM que ayer presentaron a la conselleria de Turismo, y que pasa por seguir cerrados cuando se superen los 500 contagios por 100.000 habitantes en 14 días; permitir una actividad con limitaciones de aforo en terrazas e interiores, junto al control de CO2, entre los 150 y 500 contagios; y recuperar una cierta normalidad por debajo de los 150, es decir, diseñar un nuevo ‘semáforo’ para dar seguridad al sector. De momento, en el encuentro celebrado ayer también se fijó una nueva reunión para la semana que viene en la que se debatirán las propuestas que ambas partes ponen sobre la mesa.