El pasado viernes la meteorología volvió (sí, otra vez) a copar titulares. Aún con el eco de Filomena resonando en nuestras cabezas llegaba Hortense con su propio almanaque de fenómenos severos, la intensidad de los cuales no pudo ser prevista.

Había activo un aviso amarillo (el nivel más bajo de los tres eslabones del sistema de avisos de Aemet) por rachas de 70-80 kilómetros por hora en Mallorca con mención a la posibilidad de que en cumbres y cabos se alcanzaran los 100. En zonas costeras el aviso era naranja por olas superiores a 4-5 metros. En pocas palabras, se preveía un temporal de viento típico como tantos otros tenemos en Balears en invierno y uno de mar intenso aunque no excepcional.

La realidad resultó ser muy diferente a la previsión: se superaron los 100 km/h en 15 estaciones meteorológicas de Mallorca y Menorca y no solo en cumbres sino muchas de ellas en núcleos urbanos y zonas llanas. Los 177 km/h de Alfabia, 153 km/h de Formentor y 145 de Sant Salvador medidos en la red Balears Meteo, son registros sorprendentes pero al fin y al cabo se trata de zonas singulares, con gran elevación y donde no vive gente por lo que el impacto del viento es menor.

El problema viene con los siguientes datos: 135 km/h en Montuïri, 130 km/h en el aeropuerto de Palma, 122km/h en es Mercadal, 122 en sa Ràpita, 116 en Campos, 111 en el Dique del Oeste (datos de Aemet y Balears Meteo)… todos en zonas más o menos llanas y pobladas. Estos registros como es lógico fueron problemáticos. En el aeropuerto de Palma se batió récord absoluto de viento, el anterior databa de 1996 y era de 118 km/h. Por tanto, el viernes se superó ese dato en más de 12 km/h. Parece poco pero cuando estamos por encima de 120 km/h hacen una gran diferencia.

Infografía.

Infografía. Fuente: Balears Meteo/Aemet

¿Se equivocaron los meteorólogos? Diría que no. El meteorólogo, si hace bien su trabajo, rara vez se equivoca, solo interpreta los resultados de complejas ecuaciones matemáticas que elaboran potentes ordenadores para tratar de dar pistas sobre el devenir del tiempo. La fiabilidad de estos modelos ha aumentado mucho en el último siglo pero la atmósfera es caprichosa y cualquier pequeño cambio en las condiciones iniciales del modelo puede desembocar en un resultado totalmente diferente al previsto.

Lo que pasó el viernes es que al temporal de viento preexistente causado por la borrasca Hortense se sumó el viento provocado por las intensas corrientes descendentes de una línea de tormentas que cruzó Mallorca y Menorca.

Estas tormentas denominadas líneas de turbonada son grupos de tormentas organizadas en forma lineal y van asociadas a violentas ráfagas de viento.

Los modelos meteorológicos previeron esta actividad tormentosa pero la situaron sobre el mar, esquivando Mallorca por el norte. De cumplirse esta previsión, el viernes hubiera sido un día ventoso sin más. No fue así, la línea de turbonada muy fortalecida en su desplazamiento por el mar, entró por las costas de Sant Elm y Andratx a eso de las 11:00 cruzando Mallorca y causando rachas de viento antológicas.

Los meteorólogos hicieron su trabajo e interpretaron la salida del modelo sin saber que iba a ser errónea y los avisos estaban adaptados a ese escenario que no se cumplió. La atmósfera es un sistema caótico lleno de variables que se modifican en lapsos de milésimas de segundo. La naturaleza caótica de la atmósfera se hace más patente cuanto más intenso es un fenómeno (especialmente en tormentas) que son a la vez los que mayor impacto tienen sobre la población. Se ha avanzado mucho pero queda mucho por hacer a nivel computacional.

Vientos huracanados azotan Mallorca Redacción

Fuertes líneas de tormentas

La velocidad de la línea de tormentas resultó sorprendente. La racha máxima en el aeropuerto de Palma se dio a las 11:20 de la mañana y en el aeropuerto de Menorca justo una hora después, a las 12:20. La turbonada recorrió más de 130 kilómetros en una hora. No se paró aquí, sino que continuó su andadura por el Mediterráneo hasta alcanzar Córcega donde dejó rachas de hasta 214 km/h en Cagnano y 208 km/h en Cap Sagro (datos de Météo France).

La media de días de tormenta en Palma en enero no llega ni a un día al mes. Si ya de por sí es poco habitual ver tormentas en esta época, más raro aún es verlas así de vigorosas.

Hace unos días se batió récord de descargas eléctricas en 24 horas en un mes de enero en Cataluña y el año pasado este récord se batía en Valencia con la borrasca Gloria (Aemet).

Aunque carecemos de datos y es solo una cábala, es posible que el cambio climático esté detrás de estos episodios severos. No hace ni medio año del desastre en Banyalbufar, ¿cuál será el siguiente?