Hay cada día más infectados y un aumento de hospitalizados, frente a un ritmo insuficiente de vacunación y ahora el problema de distribución de la multinacional farmacéutica. En Balears, es necesario un aumento importante del ritmo de vacunación. No se puede estar en la cola, cuando hay una gran preocupación ciudadana.

Y es que el virus no espera a la vacunación. El virus no descansa. Está claro que no descansa y más con las variantes que sin duda son más contagiosas, tal como vemos en el Reino Unido.

En el momento actual, las vacunas desarrolladas responden a varias estrategias.

Las dos primeras, más tradicionales en la fabricación de vacunas, consisten en la utilización de virus inactivados y de subunidades purificadas de la proteína S, con poder inmunogénico (vacunas de las empresas Sanofi- GSK y Novavax).

En otro grupo, se encuentran las vacunas de última generación donde se ha empleado un vector vírico recombinante no replicante. En este apartado se incluyen las vacunas de las empresas y consorcios AstraZeneca-Oxford, CanSinoBIO-Instituto Biotech de Pekín, Janssen y Gamela (vacuna rusa Gam-COVID-Vac o Sputnik V).

Entre las vacunas de última generación, se incluyen también las denominadas de mRNA (empresas Pfizer-BioNTech, Moderna y Urevac). Estas últimas empaquetan el RNA mensajero, con instrucciones para la síntesis de la proteína S, en nanopartículas lipídicas que, una vez administradas, tienen la capacidad de internalizarse en el citoplasma de la célula eucariota. El sistema inmunológico, como en el resto de las vacunas, con los macrófagos, las células B y los linfocitos T realizan el proceso de producción de anticuerpos.

Todas las vacunas en desarrollo se administran por vía intramuscular. La mayoría de ellas requieren dos dosis con un intervalo, entre ellas, de 2 semanas a 2 meses (variable). Los ensayos publicados y datos disponibles establecen eficacias que oscilan entre un 70%-95%. Los efectos secundarios encontrados en las fases II y III de su desarrollo son escasos o de poca importancia avalando su seguridad.

Por el momento están aprobadas el uso de la vacuna Gam-COVID-Vac del Centro Nacional Gamaleya en Rusia, la Ad5-nCoV de la empresa Cansino para uso militar en China, las de mRNA de Pfizer-BioNTech y Moderna en EEUU, Reino Unido y la Unión Europea, la de Oxford-AstraZeneca en el Reino Unido y la mRNA-1273 de Moderna en EE UU.

Los grupos priorizados son:

1. Personas mayores y personas con discapacidad residentes en instituciones.

2. Personal sanitario y socio-sanitario que atiende a personas institucionalizadas.

3. Personal sanitario de primera línea.

4. Personas mayores de 70 años no institucionalizadas.

5. Personas menores de 70 años con comorbilidades (enfermedades crónicas graves, obesidad, hipertensión, diabetes mellitus, etc.).

6. Otros profesionales sanitarios y otros trabajadores esenciales y de industrias críticas o con dificultad para mantener distancia social.

7. Grupos socioeconómicos vulnerables y otros de alto riesgo.

Se podría discutir la priorización que ha hecho el ministerio, pero difícil cambiar en estos momentos.

La vacunación debe posponerse en personas con enfermedad aguda grave, pero una enfermedad leve sin fiebre o sin afectación sistémica no es una razón válida para posponer la vacunación. Se recomienda separar la vacuna covid-19 de otras vacunas previstas un mínimo de 7 días, para evitar la coincidencia de efectos adversos que puedan atribuirse erróneamente a esta vacuna. Se debe posponer la vacunación de las personas con síntomas sospechosos de covid-19 o con covid-19 confirmada recientemente por laboratorio hasta que estén completamente recuperadas y haya finalizado el período oportuno de aislamiento. De igual manera, se debe posponer la vacunación de las personas en cuarentena. La vacuna también se puede administrar en personas que ya hayan pasado la covid-19, aunque los datos sobre la inmunidad de la enfermedad que tenemos en estos momentos nos hacen estar muy esperanzados.

La protección óptima se obtiene transcurridos 7 días tras haber recibido la segunda dosis. Se recomienda que los vacunados sigan manteniendo todas las medidas de precaución para su protección y la de los demás (mascarillas, distancia social, evitar aglomeraciones, lavado de manos y cuarentena tras una exposición).

Y ante ello mucho bulo que hay que desmontar:

1. «Las vacunas de ARN mensajero van a modificar nuestro genoma».

Falso. Hasta el momento, no hay ninguna evidencia de que las vacunas de ARN mensajero puedan modificar nuestro genoma.

2. «Se han hecho demasiado rápido».

La realidad es que se han cumplido todos los protocolos y fases habituales en estos procedimientos. Además, todos los resultados de los ensayos clínicos son públicos y se pueden consultar. Hay solapamiento de las fases clínicas. Se ha realizado una inversión económica sin precedentes.

3. «Las vacunas no son seguras».

Falso. Las vacunas aprobadas han pasado todo el proceso normal en el desarrollo de una vacuna. Hasta el momento se han vacunado ya millones de personas y no se han detectado efectos adversos de gravedad que pongan en duda su seguridad.

4. «Las vacunas contienen células de fetos abortados».

Falso. Ninguna de las vacunas en desarrollo contiene células de fetos abortados.

5. «La variante de Reino Unido ha aparecido porque han sido los primeros en vacunarse».

Falso. La variante identificada en Reino Unido estaba circulando al menos desde septiembre.

6. «¿Para qué vamos a vacunarnos si no protege de la infección y podemos seguir contagiando?».

Hasta el momento no se sabe si protege de la infección pero sí se sabe que evita las formas más graves de covid-19. Prevenir los síntomas más graves de la enfermedad puede prevenir que el sistema sanitario se colapse y así evitar muchas muertes. El hecho de que no se haya estudiado todavía si la vacunación protege de la infección no significa que no lo haga.

7. «Vacunarnos puede provocarnos COVID-19»

Falso. Los efectos adversos de la vacunación son los habituales en estos tratamientos: fiebre, dolor articular o cansancio. Por lo tanto, no existe ninguna posibilidad de que podamos infectarnos simplemente con la vacuna.

8. «Las vacunas no sirven porque hay gente que se vacuna y aun así se infecta».

La primera dosis de la vacuna de Pfizer confiere protección frente a una covid-19 severa del 52,4%, y aumenta hasta el 95% después de la segunda dosis. Además, el organismo necesita siempre unos días desde la vacunación hasta que se genera la respuesta inmunitaria. Por lo tanto, las personas pueden infectarse en esa ventana temporal entre las diferentes dosis y además siempre existirá ese 5% en el que la vacuna no es efectiva.

9. «Nos quieren usar como cobayas» y «Con la vacuna te implantan un chip».

Falso. Ya se ha vacunado a millones de personas y no se han encontrado efectos adversos que hagan dudar de su seguridad.

No es posible la implantación de ningún chip con la vacuna.

10. «Es mejor esperar a ver qué pasa».

Falso. El beneficio de la vacuna supera con creces el riesgo de tener algún efecto adverso. La probabilidad de que nos infectemos con el virus contagiando a otros, enfermemos y desarrollemos síntomas graves de la covid-19, llegando incluso a fallecer, es mayor que los posibles efectos secundarios que pueda tener la vacuna. Es muy importante que nos vacunemos, para protegernos y a nuestros amigos y familiares.

11. «Nadie cuenta la ‘receta’ de las vacunas».

Falso. Los componentes de la vacuna son públicos para que todo el mundo pueda consultarla y además, decir que aparte del componente principal (ARN mensajero por ejemplo), la vacuna consta de sales, lípidos y azúcares.

12. «Las vacunas no sirven porque el virus está mutando».

Falso. Es cierto que los virus mutan porque es la forma que tienen de evolucionar. Sin embargo, los coronavirus son de los virus de ARN que menos mutan porque tienen actividad correctora de errores que los va corrigiendo cuando el virus se multiplica. Aun así, las mutaciones y variantes son muy habituales y van a seguir apareciendo variantes nuevas.

En definitiva, el objetivo de las vacunas es generar una inmunidad de grupo que nos permita volver a la normalidad.

Lo N E C E S I T A M O S, porque la vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva. Y necesitamos conseguir que 7-8 de cada 10 ciudadanos/as estemos lo más pronto posible vacunados.

Una clave: vacunar, vacunar y vacunar.