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Boulevard | Reflexiones sobre el brillante futuro del Apocalipsis

Antagónica: «La versión actualizada de la tragedia clásica se titula ‘Antígena’». Silenciosa: «Meditación es cuando pagas por estar callado». Funebria: «Vive el memento».

«Por qué habría que obligar a callar a Felipe González, cuando es tan sencillo no escucharle».

«Por qué habría que obligar a callar a Felipe González, cuando es tan sencillo no escucharle».

Una gavilla de reflexiones cualesquiera otorga la conclusión decepcionante de que la pandemia no ha modificado nuestros hábitos mentales. Con el planeta escorado hacia las chinas, seguimos presumiendo del Muro de Berlín. Los más conformes son los más inadaptados, bohemios y burgueses comparten por primera vez el escondrijo, los primeros sin excusa.

Antagónica: «La versión actualizada de la tragedia clásica se titula Antígena».

Neoclásica: «Un clásico es el objeto que recibe esa consideración antes de degustarlo»

Memorable: «Es más fácil recordar el futuro que el pasado».

Calculadora: «La cobardía suele funcionar, pero necesita más coraje que la heroicidad».

Virulenta: «El virus acentuó su crueldad ofendido por los epidemiólogos que lo tacharon de simple gripe».

Realzada: «La realidad es más caprichosa que la realeza”.

Vegetal: «Los animalistas conseguirán que odiemos a los animales».

Emocionante: «La inteligencia emocional no significa que todas las emociones sean inteligentes».

Posesiva: «No tiene sentido tener algo si otro no lo desea».

Literaturesca: «Los clásicos son los libros que todo escritor debería leer».

Cuestionada: «El interrogador carga con la culpa de las respuestas».

Finiquitada: «El Apocalipsis tiene mucho futuro».

Iniciática: «El Big Bang apunta al único culpable, el Tiempo».

Condenatoria: «El Tiempo, ese asesino en masa».

Leibniziana: «¿Por qué hay nada en lugar de algo?»

Estratégica: «Si vas a defenderte, es mejor que seas culpable a inocente».

Trocadera: «Se cambia futuro por un montón de presente».

Suprema: «Todo el mundo es culpable aunque se demuestre lo contrario».

Carismática: «Llamamos emblemático a un establecimiento al que no hemos ido nunca».

Solidaria: «Para disfrutar de la soledad, necesitas a otra persona solitaria».

Tediosa: «La única respuesta posible a ‘¿te estoy aburriendo?’ es afirmativa».

Semítica: «La historia del estado de Israel es más apasionante que la del pueblo judío».

Parisina: «La torre Eiffel define París porque está en París».

Bipolar: «El cielo también está abajo».

Hollywoodiense: «Los espectáculos más bellos que ha ofrecido el planeta no contaban con testigos humanos».

Mediática: «Solo puede culparse a la prensa de los vicios que dejarían de existir si la prensa desapareciera».

Voluntarista: «El que no se engaña es porque no quiere».

Prensil: «Los digitales han salvado al periodismo, pero no tengo tan claro que el periodismo salve a los digitales».

Devota: «Hay que creer en Dios pero, ¿cuánto?»

Toxicológica: «El veneno no mata por tomarlo, sino por creer que puedes controlarlo».

Impregnada: «Cada segundo del día, alguien está citando a Woody Allen en algún lugar del mundo».

Libérrima: «Somos libres para no decir lo que tenemos que decir».

Votada: «Los políticos no han ganado las elecciones, nos han ganado las elecciones».

Autopromocional: «Siempre pensó que el sentido de la evolución era su existencia».

Silenciosa: «Meditación es cuando pagas por estar callado».

Televisada: «Quienes salen en la televisión pretenden que solo corrompe a quienes la miran».

Demérita: «A nadie le importa la Corona, a quienes Juan Carlos I ha dañado de verdad es a los monárquicos».

Funebria: «Vive el memento».

Difidente: «Todos son diferentes, pero no todos marcan la diferencia».

Inabarcable: «Cuánto futuro cabe en el presente».

Felipista: «Por qué habría que obligar a callar a Felipe González, cuando es tan sencillo no escucharle».

Científica: «La epidemiología no es tan difícil, puesto que una mayoría de epidemiólogos logran dominarla».

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