A pesar de que la mayoría de manifestantes tuvieron un comportamiento ejemplar durante todo el recorrido por las principales vías de Palma, el paso de la multitudinaria manifestación –convocada por el sector de restauración y hostelería– acabó por alcanzar los exteriores de las principales instituciones públicas. La actitud de algunos de ellos obligó a la Policía nacional a blindar la entrada y a cerrar las puertas para evitar males mayores. Aunque los incidentes fueron protagonizados por unos pocos, en varios momentos se vivieron momentos de gran tensión.

A pesar de que la convocatoria inicialmente solo comprendía una concentración ante el Consolat de Mar, sede de la presidencia del Govern, acabó extendiéndose a otros lugares de la ciudad en un intento de obtener respuesta por parte del Ejecutivo balear. Sin embargo, el comportamiento de los manifestantes más radicales empañó el sentido de la protesta. En cierto momento, antes de partir hacia el Parlament, una veintena de manifestantes rodeó a una periodista de IB3 Ràdio, que fue increpada con insultos y gritos de «manipuladora».

Tras este incidente, la primera parada fue en la Cámara autonómica. La estrechez de la calle Conqueridor provocó que los manifestantes se agolpasen a las puertas del edificio y obligó a la Policía nacional a desplegar un fuerte dispositivo para proteger la entrada, ante un grupo de participantes que poco a poco aumentaban el tono de sus propuestas, sin llegar, eso sí, a protagonizar ninguna acción beligerante. Los primeros incidentes se vivieron en ese punto, cuando un par de petardos lanzados entre la multitud alcanzaron a un grupo de policías, impactando uno de ellos en el rostro de un fotoperiodista instantes antes de hacer explosión.

La avalancha de manifestantes obliga a la Policía a blindar las instituciones

La misma secuencia se repitió poco tiempo después en Cort. En este caso, la Policía ordenó previamente el cierre del ayuntamiento. En esta ocasión, algunos de los periodistas presentes, situados tras el cordón policial, a punto estuvieron de recibir el impacto de huevos que se estrellaron contra la fachada.

A medida que más manifestantes se sumaban a las protestas, también se elevó el tono de las mismas. El punto álgido se alcanzó a las puertas del Tribunal Superior de Justicia. Algunos manifestantes intentaron encaramarse a las ventanas para increpar a los funcionarios que observaban la escena desde el interior, y en el momento en que se cerraron los portones de la entrada se produjo un amago de intentar entrar.

Ya en la parte final del recorrido de la manifestación, antes de regresar al punto de partida en el Consolat de Mar, unos 200 participantes se separaron del grupo principal y se detuvieron a las puertas de la conselleria de Turismo, sita en la calle Montenegro. Durante varios minutos aporrearon las puertas exigiendo la dimisión de Francina Armengol, por lo que los funcionarios se vieron obligados a permanecer 45 minutos encerrados en su interior a la espera de que la situación se normalizase.

Impresionantes imágenes de la protesta de los restauradores ante el Parlament y en las calles de Palma B. Ramon