La indignación del sector de la restauración por las nuevas restricciones del Govern para contener los contagios por la covid-19, con el cierre total de sus establecimientos, cogió ayer descolocado al Govern que comanda Francina Armengol. La contundente protesta de los restauradores ante las administraciones obligó al Ejecutivo a ofrecer ayudas por la vía de urgencia para intentar calmar los ánimos del sector. Estas ayudas no había sido anunciadas cuando se presentaron las restricciones y en la tarde de ayer tampoco se concretaron, lo que indica que la protesta ha cogido al Ejecutivo con el pie cambiado y a remolque de la situación.

La prohibición de la manifestación por parte de Delegación de Gobierno y el retraso de un día en la entrada en vigor de las duras medidas, fue entendido por los restauradores como un intento del Govern para desactivar la protesta. De hecho, la presidenta Armengol se había colocado en su agenda una presentación de viviendas oficiales en Santanyí y así esquivar la manifestación.

No obstante, cuando los máximos dirigentes del Ejecutivo advirtieron de la dimensión de la movilización protagonizada por los restauradores, cundió el pánico en el Consolat de Mar. Las protestas ante la sede del Govern, el desplazamiento al Parlament exigiendo ver a la presidenta Armengol o el acoso a la conselleria de Modelo Económico y a Delegación del Gobierno provocaron la reacción de la presidenta y sus más directos colaboradores. No habían previsto el alto nivel de malestar generado. «Armengol, si nosotros no trabajamos tu no cobras», era uno de los contundentes lemas de la protesta de ayer.

Todas las imágenes de la protesta de los restauradores en Palma B. Ramon, M. Chacártegui, R. Sanz

El conseller Iago Negueruela mantuvo reuniones con patronales y sindicatos para intentar contener la indignación de empresarios y trabajadores del sector de la restauración. Convocaron para el próximo viernes una reunión del Pacto para la Reactivación Económica con la finalidad de ofrecer ayudas al sector. Desde el Ejecutivo apuntaron que tanto la reunión del viernes como las ayudas ya estaban previstas. Sin embargo, en ningún momento fueron anunciadas durante la presentación de las medidas restrictivas. Se conocieron ayer por la tarde y sin concretar ni importe ni las condiciones.

El PP pide un plan para el sector

El líder del PP, Biel Company, trasladó su apoyo a los restauradores y exigió un plan de ayudas exprés para el sector. «Es urgente que el Govern apruebe un plan de ayudas para autónomos y pymes de nuestras islas, con ayudas directas y créditos avalados por un importe de unos 400 millones», aseveró Company. También reclamó a la presidenta que «atienda las prioridades de la población y ayude a sobrevivir a las personas que no pueden trabajar y ven con angustia su futuro inmediato».

Por su parte, Francina Armengol habló de la comparecencia sobre la crisis sanitaria y económica en el Parlament a la que se ha visto forzada (será el próximo día 26) gracias a los votos de sus socios de Menorca y Formentera: «No tengo ningún problema en comparecer y dar explicaciones, nunca me he negado», se defendió.

Pimem pide 3.000 euros por empleado y 30.000 por bar

La patronal Pimem reclamó al Govern que abone ayudas de hasta 3.000 euros a cada uno de los empleados del sector de la restauración que se hayan visto afectados por las restricciones. Ante las nuevas medidas anunciadas por el Ejecutivo, que contemplan el cierre de bares y restaurantes a partir de hoy y durante los próximos 15 días, la patronal pide que este ayudas sumen hasta 30.000 euros por local. Según Pimem, estas ayudas deberían cubrir las pérdidas registradas durante el último trimestre de 2020 y los primeros tres meses de 2021. Pidió actuar ya para evitar la caída de más empresas.