Hacer una escapada a la nieve siempre es una buena opción, salvo que se realice en fiestas navideñas y encima un sábado. La Serra de Tramuntana, en el tramo que va del Coll de sa Batalla al Mirador de ses Barques, volvió a convertirse ayer en una ratonera para centenares de coches, algunos de ellos atrapados en los arcenes por culpa de conductores que aparcaron hasta en tercera fila y otros, incapaces de volver al asfalto, con las ruedas patinando.

La fiebre por la nieve se desató a media mañana, después de que se reabriera el tramo que va del cruce de sa Calobra al Mirador de ses Barques, cerrado el día anterior por acumulación de nieve. A partir de ese momento el flujo de coches no cesó en una y otra dirección, convirtiendo los alrededores de Cúber y el Gorg Blau en lo más parecido a un día soleado en el Passeig del Born.

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Las mejores imágenes de la nieve en la Serra de Tramuntana Consell de Mallorca/Joan Vicens/Alberto Darder

La situación empeoró con la caída de algunos copos, lo que provocó que los conductores extremaran las precauciones al volante, disminuyendo la velocidad. El resultado: largas colas y nervios. La euforia se vivía fuera, sobre la nieve. Grandes y pequeños, en algunos casos familias enteras, no todos con mascarilla, se entregaron a los tradicionales pasatiempos en estos casos: lanzamiento de bolas y contrucción de muñecos.

La Aemet decretó alerta amarilla en la Serra por el riesgo derivado de la acumulación de hasta 3 centímetros de nieve en 24 horas.