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La vulnerabilidad de los jóvenes se dispara en tiempos de pandemia

La precariedad laboral y las desigualdades hacen mella en este colectivo, según el Anuario de Juventud

La vulnerabilidad de los jóvenes  se dispara en tiempos de pandemia

La vulnerabilidad de los jóvenes se dispara en tiempos de pandemia

La pandemia ha puesto en el disparadero a los jóvenes, aumentando su vulnerabilidad. Aquellos que antes de la crisis derivada de la covid vivían una situación de riesgo, ahora avanzan hacia la emergencia social. La precariedad laboral (contratos temporales, salarios bajos e incremento de la tasa de parados) y las desigualdades sociales agudizan esta situación, según se desprende del Anuario de la Juventud 2020 presentado ayer en la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Unas circunstancias que se agravan si hablamos de la calidad de vida de este colectivo. El informe pone el foco en tres aspectos: las conductas alimentarias (sobre todo por la insatisfacción con la imagen corporal), la discriminación de la juventud LGTBI y el riesgo de suicidio, y la violencia machista ejercida a través de redes sociales.

Precariedad laboral y difícil acceso a la vivienda

Las condiciones laborales cada vez son más precarias para los jóvenes, así como el acceso a una vivienda asequible. Un ejemplo de ello es que por cada 100 contratos, solo 39 se realizan a jóvenes de entre 16 y 29 años. Y hablamos de contratos, la mayoría, temporales con salarios bajos. Asimismo, la tasa de ocupación es en Balears del 47,9% entre este colectivo, mientras que la tasa de parados alcanza el 22%.

Otro factor que afecta de lleno a este colectivo es la emancipación. Según recoge el informe, los jóvenes asalariados del archipiélago que dejan la casa familiar invierten el 90% de su sueldo en el alquiler de la vivienda. Por ello la opción de compartir piso cada vez es más común, ya que así destinarían poco más de un 44% del salario.

En la comunidad donde el coste de acceso a la vivienda es el más elevado de España, así lo aseguran los firmantes del estudio, los jóvenes de entre 16 y 29 años deberían ganar 3,3 veces más para poder comprarse una vivienda.

Con este panorama, Balears, pese a seguir liderando la tasa de emancipación, en los últimos meses se ha reducido con la crisis derivada del coronavirus. El miedo y la incertidumbre hacen que muchos jóvenes vuelvan con sus padres o busquen opciones más asequibles, ya que el acceso al mundo laboral cada vez está más difícil.

Precisamente desde la Fundació Mallorca Integra, Esment Escola Professional y el Institut de Formació i Ocupació de Calvià (IFOC) trabajan en la inserción en el mundo sociolaboral de jóvenes en situaciones de vulnerabilidad.

Crecen los trastornos alimentarios

Lydia Sánchez y María Valero revelan algunos datos interesantes en su artículo sobre los problemas alimenticios entre los jóvenes. En concreto, el 17,9 % de los encuestados presentan síntomas compatibles con un trastorno de conducta alimenticia, lo que se traduce en que dos de cada diez de los jóvenes entrevistados manifiesta «insatisfacción con su imagen corporal».

Además, el ensayo destaca que la práctica deportiva está al orden del día en la mayoría de los jóvenes. En concreto, el 87,2% de los preguntados realiza algún tipo de deporte, de los cuales el 33,2% lo hace una o dos veces a la semana.

Por otro lado, el Anuario recoge un segundo estudio sobre los efectos en la calidad de vida de los jóvenes enfocado en la discriminación que sufren los colectivos LGTBI en la isla y las cifras son abrumadoras: el 67% de las personas de entre 12 y 36 años del colectivo LGTBI asegura que ha sido discriminado en alguna ocasión.

Y Tatiana Casado y Isabel Nadal han querido dar un paso más en su ensayo, abordando también el tema del suicidio. En este caso, el 61,7% de los encuestados confiesa que ha pensado en suicidarse, mientras que el 22,3% lo ha intentado. Unos resultados que hacen llegar a la conclusión a las dos firmantes del artículo de que «existe correlación entre haber padecido LGTBIfobia y tener pensamientos negativos».

En cuanto al tipo de discriminación, más del 70% ha sido insultado, al 68,3% le han «hablado mal» y el 57,1% afirma haber recibido burlas e imitaciones.

Con los datos sobre la mesa, Casado y Nadal alzan la voz para poner freno a esta discriminación que, dicen, se agudiza en tiempos de pandemia. Y en cuando al suicidio, afirman que la detención y la anticipación son claves para pararlos.

La ‘generación responsable’ aprueba

Desde el inicio de la pandemia, los jóvenes han sido vistos, según algunos autores, como un colectivo irresponsable que se ha saltado las normas y ha puesto en peligro al resto de la población, incumpliendo la distancia de seguridad o la reducción de grupos. Una idea de la que este ensayo quiere rehuir, aportando datos y argumentos. Y el primero incide en que los jóvenes no son un colectivo irresponsable sino que eso va ligado a las personas.

La autora Dolors Reis habla de ello en su artículo, mostrando la parte positiva del confinamiento: la hiperrresponsabilidad de los jóvenes, a los que define como la generación de la responsabilidad.

Según Reig, durante la cuarentena hemos necesitado de manera vital la información y las nuevas tecnologías, por lo que los jóvenes han jugado un papel clave, ayudando a los más mayores a manejarse en el mundo de la red y, sobre todo, haciendo un uso responsable de las nuevas tecnologías.

Mariona Moranta, por su parte, reclama acabar con el autocentrismo que discrimina un colectivo que «ya vivía una situación precaria y ahora se ha potenciado».

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