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Los tubos de arena de Jaume Matas crearon fuerte controversia en 2002

El entonces ministro autorizó la extracción mediante una draga y los ecologistas del GOB se encadenaron para impedirlo

Los tubos de arena de Jaume Matas crearon fuerte controversia en 2002

Los tubos de arena de Jaume Matas crearon fuerte controversia en 2002

La regeneración de playas en Mallorca, como las que contempla ahora el Ministerio de Transición Ecológica, han estado rodeadas de polémica, protestas y controversia. Las protestas se recrudecieron en 2002, siendo ministro de Medio Ambiente el expresident Jaume Matas, cuando autorizó la regeneración mediante una potente draga de las playas de Can Picafort y Cala Agulla (Capdepera). Mientras los ecologistas se encadenaban para paralizar la extracción, los hoteleros y comerciantes del sector turístico les increparon.

Fue a mediados de abril de ese año cuando los activistas del grupo ecologista GOB se encadenaron a los tubos que bombeaban la arena sobre la playa. Ello retrasó los trabajos durante tres horas, hasta que la Guardia Civil desalojó a los activistas de la maquinaria. La arena se bombeaba desde mar adentro mediante un barco que aspiraba los sedimentos y a través de un gran tubo a presión la depositaba sobre la playa.

La insistencia de hoteleros y propietarios de negocios costeros para que se regeneraran las playas fue importante sobre las autoridades. Los ecologistas acusaban de «atentado ambiental» al ministro Matas por ceder a las presiones en contra de los intereses de la biodiversidad.

Aquella polémica llegó a Bruselas y la Comisión Europea denunció a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por las regeneraciones de playas en todo el litoral mediterráneo.

No obstante, lejos de concluir la controversia, en 2009 se volvieron a poner en marcha nuevas extracciones. En aquella época fue el Gobierno de Rodríguez Zapatero el que autorizó extraer arena de la costa de Banyalbufar para llevarla a playas de diferente puntos de la isla. Sin embargo, se encontró una especie en extinción de un crustáceo que obligó a realizar toda una serie de estudios biológicos, pese a la incredulidad del Ministerio de Medio Ambiente de aquella época.

Numerosos estudios de entidades conservacionistas han descrito el fuerte impacto para el medio marino de la regeneración de playas impulsando arena mediante bombas hidráulicas de gran potencia.

El último episodio que hemos vivido ha sido el intento de algunos consistorios, como los del Llevant de Mallorca y Felanitx, que han querido regenerar su playa de forma artificial después de la borrasca Gloria del pasado año. Madrid, incluso, exoneró de informe ambiental para el proyecto.

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