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Las personas sin techo tampoco tienen rostro

Una alumna de la UIB se hace pasar por una persona sin hogar ante la indiferencia de alumnos y profesores en el campus u El experimento cristaliza en un documental

Beatriz Mandilego y Alfonso López, ayer en la UIB.

Beatriz Mandilego y Alfonso López, ayer en la UIB.

Un experimento social llevado a cabo en la UIB ha evidenciado una realidad incómoda: las personas sin techo no tienen rostro. El resultado es un documental de algo más de diez minutos de duración titulado ‘¿Qué hay entre estos cartones?’ que pone ante el espejo a profesores y estudiantes en el mismo campus. Y no salen airosos.

«Muchos de nosotros hemos pensado que alguna vez nos gustaría tener el superpoder de ser invisibles. Yo me sentí así, pero no es algo bonito. Sientes que no existes, que no importas a nadie. Eso hace daño», relató ayer Beatriz Mandilego, estudiante de cuarto de Trabajo Social y actriz improvisada en el corto.

La propuesta salió de Alfonso López, profesor de Trabajo Social en la UIB que está haciendo una tesis sobre la problemática de las personas sin hogar en Balears. Mandilego se tendería en el suelo cubierta con una manta simulando ser una sin techo, y una cámara colocada a distancia grabaría la reacción de la gente. La estudiante se colocó en diversas localizaciones del campus durante dos horas: solo dos personas se pararon para interesarse por su situación.

«Me llamó la atención que no se parara casi nadie, y más cuando se trataba de alumnos de Trabajo Social o compañeros de profesorado. Cuando precisamente nosotros somos los que enseñamos que en esta situación hay que pararse, apoyar a esa persona sin recursos e interesarnos por los motivos que le han llevado a estar así. Compañeros de carrera, al no poder identificarla porque llevaba la cara tapada, pasaban de largo», lamenta López, que ayer proyectó el documental en su clase de primer curso.

«Me decepcionó. Estamos en una carrera en la que luchamos por la inclusión de todos los colectivos, y sentí indiferencia», coincidió Mandilego.

Los estudiantes y docentes sometidos a escrutinio por la cámara expresan desdén y algunos no esconden su desagrado por el cuerpo tendido en el suelo que tienen ante sus ojos. «Una mujer agarró su bolso súper fuerte cuando me vio, eso me impactó mucho. También me molestó por compañeros de carrera que están en comisiones contra la exclusión de otros colectivos, y me pregunto por qué no existe un movimiento de apoyo a las personas sin hogar. Hace daño ver a gente de mi facultad que se quiere dedicar a lo mismo que yo y no se paró», indicó Mandilego.

Las personas sin techo tampoco tienen rostro

Solo hubo dos personas que mostraron algún interés en la supuesta sin techo: «La primera vez sentí un gran alivio porque alguien se había preocupado por mi situación. Me preguntó si estaba bien y en ese momento significó mucho».

El documental concluye con algunos datos llamativos. El último recuento realizado en 2019 por voluntarios de Cruz Roja y otras entidades arrojó la cifra de 255 personas sin hogar en las islas. El número de mujeres en esa situación ha aumentado un 104% desde 2015. Y, una cifra que destierra prejuicios: el 40% son nacidos en el archipiélago.

«Salir de la calle es muy difícil»

«Muchos de los que están hoy en la calle tienen formación y estudios. Estamos en la Universidad y puede parecernos que nunca nos tocará a nosotros, pero no es así. Hay personas que simplemente han tenido mala suerte y han caído en la calle. Y cuando caes en la calle es muy difícil salir», destacó López.

El profesor abrió el debate posterior a la proyección del documental con una pregunta obligada: «¿Os paráis cuando por la calle veis a un sin techo?» Una alumna refirió que participó en el recuento de 2019: «Abrí los ojos, son personas que cargan con una mochila muy pesada».

Una momento del documental.

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