El intensivista de Son Espases Juan Antonio Llompart (Palma, 1972) acaba de ser designado vicepresidente del comité científico de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Ostentará la presidencia su compañera del hospital de la Fe (Valencia), la doctora Paula Ramírez, convirtiéndose de esta manera en la primera mujer en acceder a este cargo en los casi 50 años de vida de esta sociedad científica. El propio Llompart la relevará dentro dos años en el puesto y ostentará la presidencia durante otros dos más, hasta el año 2024.

Acaba de ser nombrado vicepresidente del comité científico de la SEMICYUC...

Sí. Y tal y como está estipulado, dentro de dos años, en 2022, pasaré a presidirlo durante otros dos años más.

¿Cuál es la función de este comité científico?

Una sociedad científica sin ánimo de lucro como la nuestra se dedica, fundamentalmente, a formación e investigación. Sobre todo nos dedicamos a que se den becas para los residentes, a promover la investigación en red, a elaborar documentos de consenso para el tratamiento de la covid... El hito de estas sociedades científicas son las celebraciones anuales de sus congresos nacionales. Pues el comité científico diseña el programa de estos congresos, qué temas de interés se van a abordar, quiénes van a ser los ponentes... 

¿Cuál es la situación actual de la UCI de Son Espases respecto a la pandemia de SARS-CoV-2?

En Son Espases hemos pasado unos meses de agosto y septiembre muy malos. En estos momentos estamos estabilizados con entre 15 y 20 pacientes covid-19.

¿Qué diferencias conlleva atender a estos enfermos?

Se trata de pacientes que traen mucho trabajo, mucha sobrecarga, tanto física como psicológica.

¿Por qué?

Porque antes de entrar en su box has de protegerte y se hace pesado. En el momento que llegan a la UCI, cuando debes estabilizarlos, te puedes pasar hasta tres horas dentro con él. Y cuando sales y debes atender a otro paciente, otra vez vuelta a empezar. Se está haciendo bastante pesado porque ya llevamos mucho tiempo con esto. Durante la primera oleada todo era novedoso, apenas sabíamos nada de la enfermedad. Ahora, esta segunda oleada se nos está haciendo más dura porque seguimos soportando mucha carga asistencial y muchos de nosotros apenas hemos podido disfrutar de vacaciones. Además, Balears ha sido una de las regiones a las que primero ha llegado esta segunda ola.

«Un repunte nos va a pillar cansados, con más riesgo de infectarnos y contagiar a nuestras familias»

¿Cuál ha sido la causa de esta llegada prematura? 

Por la circulación de la gente, por el turismo. Llegaron más personas de las recomendables. La segunda ola llegó primero a Lleida y a Aragón. Luego nos tocó a nosotros.

¿Cuál es la situación ahora?

Parece que las incidencias se están recortando y se están estancando los ingresos en los hospitales, aunque seguimos registrándolos en la UCI.

¿Cómo era el paciente covid durante la primera oleada y qué le diferencia del de la segunda?

El de la primera ola ingresaba en el hospital a los 5 o 6 días de la aparición de los primeros síntomas, pasaba 2 o 3 días en planta y a partir de entonces empeoraba y había que llevarle a la UCI, donde pasaba varias semanas.

Juan Antonio Llompart.

¿Y el de la segunda?

Era un paciente de unos 40 años que también solía acabar intubado, pero al que se podía extubar antes. Su estancia media en la UCI era de siete u ocho días.

¿Ha variado el perfil en estos momentos? 

Ahora seguimos recibiendo pacientes jóvenes, pero el perfil es más similar al de la primera oleada, esto es, de entre 65 y 75 años con antecedentes.

¿Qué les diría a los negacionistas, a los que piensan que la covid no va con ellos?

Que solo espero que no les toque ni a ellos ni a sus familias. Esta enfermedad no es ninguna broma ni una gripe. Están aparentemente bien y en apenas veinticuatro horas empeoran de tal forma que si no les intubas, fallecen.

¿Por qué?

Lo desconocemos, puede deberse a factores genéticos, grupos sanguíneos...

¿Qué le quita el sueño de lo que nos va a llegar?

Tememos que a pesar de las restricciones a mediados de enero se produzca otra explosión de casos por las fiestas y la circulación de personas que conllevan. Además, nos va a pillar cansados y si estás cansado puedes cometer errores, infectarte y luego contagiar a tu propia familia.