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La inversión en construcción en Baleares cae un 10% y amenaza al empleo

El valor de los proyectos durante los nueve primeros meses del año alcanza en Balears un total de 1.194 millones de euros La reducción es más notable en la obra turística y en la pública, mientras que la vivienda de alto poder adquisitivo resiste

La inversión en nueva vivienda es la que presenta una situación más sólida durante la crisis del coronavirus

La inversión en nueva vivienda es la que presenta una situación más sólida durante la crisis del coronavirus

La ventaja de la construcción como sector que está logrando sostener su empleo puede desaparecer en pocos meses y entrar en una fase de notable pérdida de sus puestos de trabajo, a la vista de la caída que ya está registrando la nueva inversión que se dirige al ladrillo. Durante los nueve primeros meses de este año el valor de los proyectos de edificación de todo tipo (desde residencial a turístico) que se han registrado en Balears alcanza los 1.194,7 millones de euros, lo que supone una caída del 10,6% respecto al pasado año, con reducciones especialmente notables en las obras dirigidas a reformar la planta hotelera y en las impulsadas por el Gobierno central.

La gerente de la asociación balear de constructores, Sandra Verger, advierte del peligro que se cierne sobre esta actividad, hasta ahora una de las menos golpeadas por la crisis generada por la covid-19. En lo que va de año su empleo solo se ha visto reducido un 1,4%, pero porque los proyectos que se están ejecutando proceden de la etapa anterior a la pandemia y además en esta ocasión se han podido mantener muchas obras durante el verano al no haber actividad turística y no aplicarse la normativa sobre ruidos.

Sin embargo, y tras años de crecimiento en la inversión, el coronavirus ha impulsado un cambio de tendencia, aunque desde el sector inmobiliario se señala directamente al Govern como corresponsable del inicio de la bajada, con medidas como la desclasificación de algunos suelos urbanizables. Lo grave es que el recorte en la inversión para nuevas obras amenaza con generar una caída del empleo en el sector durante 2021.

La inversión privada muestra una caída más moderada que la pública. Según los datos aportados por el Colegio de Arquitectos de las islas, el valor de los proyectos privados presentados entre enero y septiembre asciende a 947,8 millones de euros, casi un 9,1% menos que durante el mismo periodo de 2019.

Dentro de este grupo, la modalidad que mejor está resistiendo es la vivienda, ya que los 783,4 millones de euros registrados implican un recorte de solo el 4,5% en relación al ejercicio anterior. Hay que tener en cuenta que desde el sector se señala una mayor reducción en el número de residencias, pero centradas en un producto mucho más caro.

Por contra, la inversión turística en la construcción se desploma, ya que sus 90,2 millones de euros en esos nueve meses equivale a una bajada del 31,9%. También los proyectos relacionados con oficinas y locales comerciales pierden inversión, al sumar ésta 74,2 millones de euros durante estos tres primeros trimestres del presente año. En este caso el recorte interanual es de un 16,8%.

Inversión de la Administración

Como se ha indicado, la reducción en el valor de la obra pública que se realiza en las islas también muestra una fuerte caída, aunque en este caso el único responsable de este descenso es el Gobierno central. La inversión total de las Administraciones se sitúa en estos primeros nueve meses del año en 246,9 millones de euros, cerca de un 16,2% menos que en 2019.

Pero este desplome se explica exclusivamente por el bajón que se ha registrado en la inversión estatal, dado que sus 43,6 millones de euros suponen una reducción de un 64,8%. Radicalmente opuesta es la evolución de la inversión autonómica y local, algo que desde la patronal se pone en valor. La que impulsa el Govern ha alcanzado los 83,9 millones, con una subida del 19%, y la desarrollada por Consells Insulars y Ayuntamientos llega a los 119,5 millones y crece un 19,3%.

El reto de superar 2021 a la espera de Europa

El reto para el sector constructor balear radica en superar 2021 y la bajada en la inversión para la ejecución de nuevos proyectos, a la espera de que en 2022 comiencen a llegar los euros que la Unión Europea ha destinado para la reactivación de la economía española ante la crisis abierta por el coronavirus, según destaca la gerente de su patronal, Sandra Verger. Hay que recordar que entre los ejes a los que se destinará esa inversión aparece la sostenibilidad energética en las edificaciones, lo que supone reformas y rehabilitaciones.

Pero precisamente a la espera de ese bache durante el próximo año y del peligro que supone en materia de destrucción de puestos de trabajo, desde esta asociación empresarial se insiste en la necesidad de que el Govern tome medidas para agilizar la tramitación de proyectos, y dé marcha atrás a otras como la desclasificación de urbanizables.

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