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Boulevard | Armengol dará su teléfono en bares y restaurantes

Con Mallorca en la ruina y TUI suspendiendo pagos a Grecia, el Govern progresista se entretiene discutiendo los pluses a cobrar por altos cargos que no se han bajado el sueldo ni un euro

Armengol dará su teléfono en bares 
y restaurantes

Armengol dará su teléfono en bares y restaurantes

La normativa queda mucho más clara cuando se aplica a casos concretos. Por ejemplo, en «Francina Armengol dará su teléfono y datos personales en bares y restaurantes». ¿Qué problema hay, si las garantías de privacidad son tan exigentes como las prometidas al resto de los ciudadanos? Consellers, coroneles de la Guardia Civil, jefes de policía, grandes empresarios, todos entregarán su privacidad en la última idea feliz del Govern.

Son incapaces de retirar un solo patinete o bicicleta de las aceras, pero vigilarán a cada ciudadano hasta la intimidad de su último café con leche. No atienden a una sola queja por ruido o por alquiler turístico ilegal, pero multarán con miles de euros al mallorquín que no entregue sus datos privados y pringados de croasán. Puesto que Patrizia Gómez no respondió en su rueda de prensa a la pregunta clave, ni a ninguna otra, ahí va la sencilla réplica requerida por una publicación de Manacor:

-¿Se hubiera confinado el lugar de residencia de la presidenta del Govern?

-No.

Javier Arranz, que tiene todas las virtudes de Fernando Simón y casi ninguno de sus defectos, dice astutamente que los contagios de Balears han mejorado «después de todas las medidas». Con la intrepidez de la ignorancia, su consellera pisotea que «las medidas han sido muy efectivas y lo serán más». Apuesten a que el excelente noviembre térmico ha sido más decisivo para mantener el virus a raya que todas las coerciones del Govern. Gómez está tan atareada que, al ser preguntada sobre su negativa a reunirse con los empresarios afectados por los cierres, replica que «si yo no puedo personalmente, hay otras personas en la conselleria». Solo les salva la oposición ausente.

En resumen, Aurelio Vázquez lleva a Inma Benito a Iberostar, donde la expresidenta hotelera nombrada por Aurelio Vázquez llega a convertirse en la mujer de la máxima confianza de Sabina Fluxá, que lógicamente despide a continuación en persona a Aurelio Vázquez «porque ni tú ni nosotros estamos a gusto», con el silencio aquiescente pero no entusiasta de Miguel Fluxá. En el capítulo siguiente, la desprendida es la infatigable trabajadora Inma Benito. Como dice el único genio de aquella casa, «hace tiempo que aprendí como ejecutivo a no inmiscuirme entre un empresario y su hija». Sabias palabras.

No debería pasar demasiado desapercibido que el gigante TUI, en horas bajas, ha aplazado hasta marzo el pago de sus deudas de esta temporada a los hoteleros griegos. O eso o nada, en nuestro país competidor hablan de un nuevo Thomas Crook. Ya que estamos fúnebres, en el Reino Unido han entrado en quiebra hasta 21 turoperadores de tamaño medio a causa de la pandemia. En cambio, aquí seguimos tratando el descalabro como una gripe económica pasajera.

Pues bien, con Mallorca en la ruina y TUI suspendiendo pagos a Grecia, el Govern progresista se entretiene discutiendo los pluses a cobrar por altos cargos que no se han bajado el sueldo ni un euro. Del valido al vahído, esta mezquindad quevedesca nubla su celebración de la sentencia del Supremo que devuelve Cabrera a los mallorquines. El rapto del archipiélago por parte del Gobierno central tenía nombres y apellidos. Parásitos de la burocracia se apañaban un retiro dorado a cambio de la sustracción, todos ellos envueltos con el aura progresista. La comunidad aumenta su superficie en un veinte por ciento, se materializa el sueño del «mar balear» de Alejandro Forcades.

En la foto que hoy nos ilustra, el palacio Ayamans de Lloseta sale a la venta en la inmobiliaria Neptunus. La propiedad de dos cuarteradas con más de cuatro mil metros construidos y 25 habitaciones se anuncia por 11,55 millones de euros. Es tu oportunidad de conseguir una casona de Juan March Ordinas, mejorada por el arquitecto Gabriel Alomar. Vean Palabras para un fin del mundo, la última erupción de Unamuno. El filósofo resplandece ante la bufa pretenciosidad republicana y la estruendosa vulgaridad franquista, que quizás tuvo que ver en su muerte del último día de 1936.

Reflexión dominical superventas: “Si fueras milmillonario, ¿me venderías la fórmula de tu éxito en un libro de veinte euros?”

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