Pedro Sánchez y el primer ministro italiano Giuseppe Conte se reunirán el próximo miércoles en La Almudaina, residencia oficial de los Reyes de España en Mallorca. La cumbre hispanoitaliana se reviste del título de XVIII Foro de Diálogo España-Italia. El anuncio del encuentro se ha postergado ante los imponderables del coronavirus, con una progresión en ambos países que goza de la capacidad de torcer las agendas más inamovibles.

 A 33 años de distancia, la cumbre de Sánchez y Conte se convierte en un remake del encuentro celebrado en Mallorca por sus respectivos predecesores Felipe González y Bettino Craxi. Aquella reunión embrionaria entre dos líderes socialistas tuvo lugar en enero de 1987 en el hotel Punta Negra de Calvià. 

Más allá del encuentro personal entre los principales mandatarios, el Foro de Diálogo se caracteriza por la incorporación al debate de una nutrida delegación de ambos gabinetes. En la versión original, Craxi y González volaron a Mallorca acompañados por Giovanni Spadolini, Giulio Andreotti, Narcís Serra y Francisco Fernández Ordóñez. Salvo este último, todos los participantes se verían involucrados en escándalos de corrupción, hasta el punto de que el primer ministro italiano acabaría sus días refugiado en Túnez.

La cumbre mallorquina de Sánchez y Conte está concebida como el partido de vuelta de la celebrada el pasado 20 de octubre en Roma. El anfitrión recibió el mes pasado al español en su residencia oficial del palacio Chigi. La posible réplica en Madrid perdía peso por el castigo del coronavirus, en favor de una Mallorca menos contagiosa. La equidistancia entre Italia y España obligaba a elegir una zona costera del Mediterráneo. De no mediar el insoslayable factor geográfico, La Moncloa ya ha demostrado en numerosas ocasiones su preferencia por Canarias.

Para magnificar la cumbre y para visualizar el cumplimiento de la distancia social, se ha dispuesto una mesa de grandes dimensiones en el salón más noble de La Almudaina. La cumbre González-Craxi también incluyó un aperitivo en la residencia regia palmesana. Finalizada la discusión entre ambos gabinetes, Sánchez y Conte tienen previsto irse a comer mano a mano. Incluso en este detalle copian el comportamiento de sus predecesores, que desaparecieron a dúo mientras el muy católico Andreotti visitaba la catedral antes de Miquel Barceló, en compañía del resto de ministros hispanoitalianos movilizados.

Según fuentes próximas a la organización, se ha buscado la mínima interferencia en el Sánchez-Conte de los periodistas, confinados hasta que acabe el encuentro. El trasfondo de la cumbre es económico. Al igual que ya ocurriera en octubre, ambos primeros ministros quieren acelerar las percepciones del Fondo de Recuperación Europeo, atrancado por las políticas iliberales de Hungría y Polonia. La inmigración también contará con un hueco importante, por su peso en ambos países meridionales.

Las imágenes de 1987 certifican la excelente sintonía entre González y su correligionario Craxi. La decisión de celebrar el encuentro en Mallorca correspondió a una decisión personal del español. Eligió el mismo entorno costero donde Zapatero ubicaría más adelante su malograda alianza de las civilizaciones, junto al turco Erdogan.