Tres días después de hacer público que sufría un cáncer y ya convaleciente de la enfermedad en el hospital de Son Espases, Joan Mesquida quiso responder al artículo Carta abierta a Juan Mesquida que publicó en Diario de Mallorca el periodista Matías Vallés. En aquel artículo, el exdirector general de la Guardia Civil y la Policía Nacional hablaba de la enfermedad, de su vocación política y de servicio y del papel de la crítica periodística. Este es el artículo que publicó en las páginas de este diario.

Carta a Matías Vallés

Ironías de la vida. En el Día Mundial Contra el Cáncer se me diagnosticó uno. Ahora, en Son Espases, en pleno tratamiento se ha producido otra ironía simpática. Pude leer la carta abierta que Matías Vallés me escribió. Jamás podía imaginar que un periodista del que siempre he dicho que escribe muy bien, aunque, a veces es despiadado e injusto en la crítica personal, podía provocar unas lágrimas de emoción, es más lloré abundantemente. El diagnóstico de una enfermedad grave produce dos cosas. Por una parte, un torrente de mensajes, llamadas de ánimo y el apoyo de muchas personas que te quieren, te aprecian y que dan muchísima fuerza. Y, por otra parte, un afloramiento de lo emocional que hace que llores más en un mes que en toda tu vida y paradójicamente llorar también fortalece.

Querido Matías, como sabes, siempre he sentido un enorme respeto por lo público, de ahí mi dedicación extrema en todas las responsabilidades que he desempeñado. Te aseguro que también he tratado de sujetar el ego que es inherente a todos los políticos. Aunque esta es una característica no sólo de los políticos. Siempre me he dedicado con la mayor intensidad, honradez y tratando de aportar lo mejor de mí. Te agradezco tu deseo de seguir escribiendo veinticinco años más de mí, también es mi mayor deseo, criticándome o sorprendiéndome por algún halago. Como ves a ambos, a veces, nos persigue la dualidad. Siempre he aceptado la crítica que me ayuda a reflexionar y el elogio que trato de amortizar lo más rápido posible. Me gusta ver que también coincides con lo que me dijo un gran experto en cáncer de pulmón de España, Javier De Castro, que lo importante de mi mensaje público es ayudar a visibilizar esta auténtica plaga de la humanidad. En un solo y breve escrito tengo dos coincidencias contigo, el deseo de vivir veinticinco años más y la otra que en su día te referiste a mi hermano Tomeu, como un juez justo. Por último, permíteme que me acuerde de todos los pacientes con cáncer, de los niños, de los familiares, de las ONGs que están a su lado sufriendo y ayudándoles, y especialmente quiero acordarme de aquellos que no tienen la suerte de tener tratamiento y están en cuidados paliativos. Te mando un cordial saludo y también te deseo muchísima salud

Mesquida respondía así al artículo que Matías Vallés había publicado el día anterior.

Carta abierta a Juan Mesquida

Querido Juan: Supongo que la querencia se presupone, después de un cuarto de siglo hablando de ti y no siempre mal. Sabes que alternativamente me acusan de ser tu más injusto enemigo y de estar vendido a tu persona, lo cual significa que ambos circulamos por los caminos paralelos que nos corresponden. Imaginarás que me atrevo a escribirte, en lugar de escribir de ti, a raíz de tu tuit del pasado domingo, en el que felicitabas al personal sanitario del coronavirus y desvelabas que estás tratándote de un cáncer en Son Espases, sin duda el mejor lugar de Mallorca para afrontar ese combate.

Pienso, Juan, que tu reacción a mi dureza es la mejor lección que he recibido sobre la relación óptima entre periodista y político. ¿Sabes que mi director de entonces no entendía que aceptaras, con deportividad y una sonrisa, que te hubiera definido como "el conseller del PP en el Govern de Progreso"? Hubieran preferido que me maldijeras de continuo, en mi contra pero también en la tuya. Por fuerza he de recordarlo ahora, cuando vuelves a anteponer tu misión pública a tu situación individual. Tu ejemplo nos recuerda que luchas contra la auténtica plaga de la humanidad.

Ya que mezclamos lo público y lo privado, te confieso que me encantará que consigas ese ministerio con el que sueñas, al que debiste acceder con Zapatero y que ahora te exigirá el trabajo ímprobo de reconducir a Inés Arrimadas, en eso te compadezco. Sabes mejor que nadie que no deseo tu futura cartera para celebrarla, sino para criticarte salvajemente por tus contradicciones. El escorpión, qué voy a contarte. De tu dedicación y sangre fría deberían aprender los políticos a quienes vapuleaste durante los debates de las campañas del año pasado. Espero que en otros veinticinco años pueda seguir hablando de ti, mal.

A vivir.

Atentamente.

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