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Opinión

Opinión | Mallorca se desentiende de su medio ambiente

Aefectos literarios, puede hablarse de conmoción social por la desaparición bajo las llamas de una cuarta parte de s’Albufera, pero sería un sobreentendido balsámico. El incendio no ha capturado el pensamiento ni encogido el corazón de los residentes. Mallorca se desentiende de su medio ambiente desde hace años, a falta de fijar la fecha. La fascinación actual está absorbida por las cifras diarias de contagios del coronavirus.

El Plan Rector de s’Albufera está más caducado que Carlos Lesmes, la extinción del incendio fue propiciada por la lluvia redentora. En cuanto el fuego adquiere la perspectiva de un thriller por la introducción del factor humano descuidado o deliberado, también se difunde la sospecha de que el autor pudo expresarse catastróficamente gracias a la desproporción entre los usuarios y los vigilantes del parque, ausentes gracias a la programación de las autoridades. Las fuerzas del orden están persiguiendo mascarillas.

Más allá de los pronunciamientos de rigor, del incendio engorroso solo preocupaba que se mantuviera en su foco selvático. Los animalistas también cumplen con el fin de  semana, ante un fuego que ha matado a millones de vertebrados. Incluso un hipotético pirómano, dos orígenes simultáneos del siniestro, recibirá un reproche venial en vez de la calificación homicida. Cuanto mayor es la densidad de población, mayor es el daño que puede causar un individuo aislado, el supercontagiador.

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