La pandemia del coronavirus y su crisis económica está haciendo mella en los colectivos más vulnerables de Mallorca. Es por ello que el número de personas sin techo que se ha instalado bajo los puentes de la Vía de Cintura de Palma se ha incrementado de forma muy importante en los últimos meses. Personas que han tenido que dejar su casa o que simplemente no pueden encontrar una cama en los centros sociales de acogida al estar desbordados por la gran demanda. Entre 70 y 100 personas cada día pasan la noche bajo los puentes de la Vía de Cintura de Palma.

Los operarios del mantenimiento y limpieza del departamento de Carreteras del Consell de Mallorca, que está gestionado por la concesionaria Aceinsa, han detectado durante el último mes un incremento muy notable de personas que están durmiendo bajo los puentes de la principal arteria viaria que rodea Palma. Ello se ha traducido en gran cantidad de basura acumulada en las cunetas que semanalmente deben retirar. Todo tipo de residuos y excrementos, así como un número considerable de jeringuillas se desperdigan bajo los puentes. Los armarios eléctricos que suministran de electricidad la autovía se han reconvertido en los lugares utilizados como inodoros para hacer sus necesidades.

Era habitual que algunas personas sin hogar, en torno a una decena, utilizaran el cobijo de los puentes de la autovía. No obstante, en los últimos meses se ha calculado que entre 70 y 100 personas acuden cada noche, a tenor de las camas y las tiendas de campaña instaladas.

Basura y excrementos

Los puentes que enlazan con la carretera de Puigpunyent y el de la carretera de Valldemossa es donde se concentran la mayor cantidad de sin techo durmiendo. Se han establecido en los últimos meses verdaderos asentamientos, con tiendas de campaña y también camas improvisadas para pasar la noche. Son las mismas personas que durante el día se acercan a los comedores sociales en busca de comida y utilizan estos puentes de la Vía Cintura para cobijarse durante la noche. Su proximidad con el casco urbano de Palma hace que sean un recurso fácil para no tener que pernoctar al aire libre y además son una zona pública que no implica conflictos con la propiedad.

El delegado de prevención de la concesionaria del mantenimiento de la carretera, Nicolás Forteza-Rey, confirmó la situación y mostró su preocupación por las personas allí asentadas y por el peligroso trabajo que deben acometer los trabajadores del servicio de carreteras para tener que retirar grandes cantidades de basura y excrementos que se acumulan en los alrededores de los puentes. “En la situación actual de pandemia tener que trabajar en estas condiciones es peligroso. Estamos retirando de debajo de los puentes gran cantidad de residuos, jeringuillas y los armarios eléctricos son utilizados como servicios para hacer sus necesidades”, aseguró a este periódico Forteza-Rey.

En las imágenes que acompañan esta información, tomadas hace unos días, se pueden observar cómo se han creado verdaderos asentamientos. Siempre era habitual ver algunas personas sin hogar, protegidas por cartones durmiendo bajo un puente. No obstante, en los últimos meses la crisis derivada de la pandemia ha agravado la situación e incluso ya se han instalado tiendas de campaña permanentes para pasar la noche.

Recogidos por el Consell

Durante el estado de alarma y al decretarse el confinamiento, el Consell de Mallorca habilitó el polideportivo de Sant Ferran y el hipódromo Son Pardo, además de sus centros habituales, para que las personas sin techo permanecieran confinadas, tuvieran medidas higiénicas y se evitaran así posibles contagios. Una 150 personas llenaron estos espacios habilitados especialmente para estos colectivos más vulnerables.

De igual modo, el ayuntamiento de Palma habilitó el pabellón de Son Moix con otras 50 plazas para las personas sin hogar. No obstante, Son Pardo, Sant Ferran y Son Moix ya no están habilitados como centros provisionales de acogida de personas sin hogar. Al concluir el estado de alarma volvieron a la función para la que fueron construidos, la deportiva en el caso de los polideportivos y la celebración de competiciones hípicas en el hipódromo de Son Pardo.

Consell y Cort alojaron provisionalmente a estas personas en polideportivos, pero ya han vuelto a la calle

A las cerca de 200 personas sin hogar que hay en Palma hay que sumar otro número importante que se han convertido en sin techo a raíz de esta fuerte crisis económica que está provocando la pandemia, especialmente inmigrantes que no tienen trabajo. Muchos de ellos no querían irse de las instalaciones habilitadas para ellos durante el confinamiento y se intentó alojarlos en pisos tutelados y en los albergues.

Lo que ocurre, según indicaron desde los servicios sociales del Institut Mallorquí d’Afers Sociales (IMAS) del Consell y de Cort, es que no hay capacidad para tantas personas y algunas de ellas, especialmente drogodependientes, prefieren vivir en la calle. Por este motivo una gran cantidad de sin techo ha vuelto a la calle y los puentes de la Vía de Cintura son los lugares más factibles para instalarse.

La presidenta del Consell de Mallorca, Catalina Cladera, anunció la pasada semana que estaban trabajando en acondicionar un nuevo centro para los sin techo con una capacidad de 50 plazas más. Este centro, según el Consell, podría estar en funcionamiento a principios del año que viene.

CAÍDAS DE MOTOS

En la autopista de Llucmajor, en concreto en las salidas que se dirigen hacia s’Aranjassa y hacia el Polígono de Son Oms, se está produciendo en los últimos meses un aumento considerable de caídas de motoristas. Según fuentes de Tráfico consultadas el principal motivo es que se está acumulando una cantidad importante de gravilla, ya que por estas rotondas circula un intenso tráfico de camiones que transportan este material. Se dirigen a una cantera cercana.