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Las inmobiliarias de Mallorca avisan de que el precio de los pisos debe bajar un 10%

Advierten del peligro de un parón en las ventas si los propietarios no asumen que es necesario reducir el valor de sus inmuebles

Las inmobiliarias defienden que los precios que había antes del coronavirus ahora son inasumibles para los posibles compradores.

Las inmobiliarias defienden que los precios que había antes del coronavirus ahora son inasumibles para los posibles compradores.

Las agencias inmobiliarias y los agentes de la propiedad han dado la voz de alarma, con la advertencia de que se va a terminar registrando un parón en las ventas de viviendas de segunda mano si sus propietarios no aceptan rebajar su precio entre un 5% y un 10% respecto a la cantidad que reclaman inicialmente. “Los mallorquines no estamos acostumbrados a una crisis tan dura como la que estamos viviendo en estos momentos”, afirma el presidente de la Asociación Balear de Servicios Inmobiliarios (ABSI), Toni Gayà, y señala como un error la pretensión de resistir manteniendo los altos valores que había en el mercado antes de la pandemia pensando que la recuperación será rápida.

La necesidad de reducir el precio de la vivienda usada es apuntada tanto por Gayà como por la presidenta del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Balears, Natalia Bueno, y ambos señalan que el mercado de segunda mano necesita un ajuste en sus precios para frenar su desplome, dado que las ventas de residencias en julio fueron un 43% inferiores a las de 2019. Este tema tiene una especial trascendencia en el acceso a una vivienda por parte de los mallorquines dado que la escasez de inmuebles de nueva construcción hace que en estos momentos el mercado esté centrado en los usados, que concentran aproximadamente a ocho de cada diez pisos vendidos durante este año.

La presidenta del colegio de agentes de la propiedad es tajante: la mayor parte de los inmuebles que mantienen los precios anteriores al coronavirus “ni los visitan”. En su opinión, sin la aplicación del recorte del 5% al 10% en el precio antes señalado, lo único que se consigue es “quemar” esa propiedad, dado que si el valor del inmueble se mantiene alto durante mucho tiempo, las personas que visitan las páginas web en las que se ofrece terminan por obviarla aunque a posteriori se abarate.

“Los mallorquines no estamos acostumbrados a una crisis tan dura como esta”, subraya Toni Gayà

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Como se ha indicado, el problema radica en que por ahora ese ajuste en los precios está siendo mínimo, y al frenazo en las ventas que se está registrando debido a la pérdida de ingresos de muchas familias se suma la negativa de la banca a conceder un crédito a aquellos posibles compradores afectados por ERTE, lo que provoca que los clientes potenciales se estén reduciendo.

Esa misma recomendación de reducir los precios en los márgenes antes señalados se extiende a los alquileres, según apuntan Bueno y Gayà, y este último señala un elemento adicional: muchas de las viviendas que estaban en el alquiler de temporada (para trabajadores que llegaban a la isla en verano) están pasando ahora al mercado residente, más estable, lo que implica que se ha incrementado la competencia para hacerse con un inquilino.

Situación de la vivienda nueva

El vicepresidente de la asociación de promotores inmobiliarios de las islas, Bartomeu Mayol, señala que también el mercado de la vivienda nueva se está viendo golpeado por la crisis de la covid-19, aunque en este caso la estrategia de las empresas es diferente.

“Las viviendas que en estos momentos no reducen sus precios ni las visitan”, asegura Natalia Bueno

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Para empezar, señala que el coste del suelo hace inviable reducir un 10% el valor de los pisos de nueva construcción, salvo en casos puntuales para desprenderse así de los últimos que faltan por vender en una promoción.

Por ello, y ante la caída de la demanda derivada de la pérdida de ingresos de las familias y de la imposibilidad de acceder a una hipoteca si se está en un ERTE, la opción de los promotores es dejar en hibernación muchos de sus proyectos y reducir la cifra de pisos que se empiezan a edificar, centrándose en el mercado de alto poder adquisitivo.

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