Faltaban apenas diez minutos para las diez y algunos de los bares de la zona de la conocida como plaza del Capitol dejaban tomarse el último trago a su clientela. Muchos apuraron, pero todos cerraron puntualmente a las diez. Así estrenaron su particular confinamiento los barrios de Arxiduc y Plaza de Toros. Poca vida en las calles afectadas, ante el contraste de los límites del perímetro con grupos y grupos de mesas en las terrazas. La Policía Local hizo acto de presencia desde antes de las 22 horas, sin encontrar tampoco demasiado trabajo. La nueva zona confinada cumplió en su estreno.

Durante quince días no se puede ni entrar ni salir de esta zona salvo por causa justificada como ir a trabajar o al colegio

A las 22 horas de la noche de ayer entraban en vigor en la zona las nuevas restricciones que se prolongarán al menos durante los próximos cinco días para rebajar la incidencia de la pandemia detectada desde el centro de salud de Arquitecte Bennàzar. Durante dos semanas no se podrá entrar ni salir salvo por causa justificada de las calles comprendidas entre Jafuda Cresques hasta Henri Dunant, en las manzanas entre Antoni Frontera y Rosselló i Caçador y la zona de Son Forteza Sud, en la parte alta de Jacint Verdaguer, lo que no significa que los vecinos no puedan seguir haciendo vida dentro del perímetro, si bien Salud recomienda salir del domicilio sólo para los imprescindible. Además no se pueden hacer reuniones de más de cinco personas y todos los establecimientos deben cerrar cada día a las 22 horas.

En la terraza del popular Bar Venecia, en Arxiduc pasado la conocida como plaza del Obelisco o del Supositorio,que ahora se erige como puerta de entrada a la zona restringida, un cliente tomaba su último trago a menos de diez minutos para las 22h. Ni tan solo necesitó avisarle el encargado del establecimiento para poder recoger y bajar la barrera puntualmente. Simultáneamente lo hicieron todos los negocios de la zona, dejando la conocida como Plaza del Capitol (Alexander Fleming) con una estampa más propia de altas horas de la madrugada que de un viernes a las diez de la noche.

El juez avaló ayer las medidas

A esa hora ya había empezado a patrullar por la zona una unidad de la Policía Local, con un coche y cuatro agentes motorizados. A diferencia de en Son Gotleu, donde el momento llegó con decenas de personas en la calle, las calles de la zona, como Francesc Sancho, Balmes o Gaspar Bennàzar, mostraban ya una imagen desértica. Aún así, los agentes todavía tuvieron que instar a un hombre a ponerse la mascarilla en el ahora cerrado parque de la plaza del Capitol.

Desde ventanas y balcones, algunos vecinos asomaban curiosos para cerciorarse del cumplimiento de las restricciones. Todo el mundo las tuvo muy presentes. Del mismo modo que en Son Gotleu, el Govern empapeló el barrio con grandes carteles en los portales con el perímetro afectado y las medidas. Eso sí, si en Son Gotleu se hizo en hasta seis idiomas, en esta zona se ahorró la traducción al francés, árabe y chino, informando sólo en castellano, catalán e inglés. Cabe recordar que además de haber menor población extranjera, el grueso de esta son de países latinoamericanos, si bien destacan también rumanos e italianos.

En el perímetro restringido viven más de 20.000 palmesanos, que sumados a los ya confinados en Son Gotleu y alrededores son ya 43.000 personas con restricciones especiales en Mallorca. Además, tampoco pueden entrar en la zona los vecinos de otros barrios salvo por causa justificada como ir al trabajo, al colegio o a cuidar de una persona mayor, menor o dependiente.

El juez del juzgado de lo contencioso-administrativo número 3 de Palma, Alejandro González Mariscal de Gante, ratificó ayer con un auto las restricciones, del mismo modo que la justicia ha venido avalando todas las resoluciones del Govern, al considerar legítimas y proporcionadas las medidas. Cabe recordar que en la zona afectada la incidencia del coronavirus es el doble que la media de Mallorca, con 268 casos por 100.000 habitantes en las últimas dos semanas, habiéndose multiplicado por siete en la zona desde el inicio del pasado mes de agosto.

Mientras a las 22h todo el perímetro afectado quedaba en una extraña tranquilidad, con todos los negocios cerrados, el bullicio seguía en las calles que cierran el perímetro, como Arxiduc o Jacint Verdaguer, donde algunas terrazas estaban hasta la bandera llegando a las 23 horas.

En la calle Julià Álvarez, fuera del perímetro, el popular restaurante turco Anatolia servía kebabs a destajo como un día cualquiera. En la otra punta del barrio, ya dentro del perímetro, su principal competidor, el restaurante Kapadokya quedaba con la barrera bajada a las 22 horas.