Este año, la vuelta al cole es más complicada ya que hay que cuidar de la salud y seguridad de todos por la pandemia, una situación en la que la acción de los seres humanos sobre la naturaleza ha tenido mucho que ver. De hecho, especialmente durante el confinamiento, muchas personas han visto cómo su acción diaria afecta en el medio ambiente: se ha vuelto a oír el cantar de las aves en la ciudad, se ha notado que el aire es más limpio, que las playas son de aguas cristalinas y que los niveles de contaminación han disminuido notablemente. Esto ha supuesto que tanto adultos como niños sean conscientes de la importancia de fomentar la educación ambiental que cada vez más voces reclaman que se trate de forma transversal al currículo escolar, no simplemente como una actividad complementaria.

Educación ambiental en las escuelas. Javier Sancho

Entre esas voces, destacan las de los docentes, que cada vez están más comprometidos con llevar esos valores ambientales a sus aulas. De ahí su apuesta por programas como Naturaliza, el proyecto de educación ambiental de Ecoembes. 

Biel Cabot es uno de los docentes que forma parte de Naturaliza. Pese a ser un maestro con una dilatada experiencia, explica que decidió inscribirse al programa para mejorar la forma de impartir los conocimientos y, especialmente, en cómo aplicar mejor el trabajo cooperativo a sus enseñanzas, así como impartir sus conocimientos en el mismo entorno natural.

Sacar al alumno del aula

La pandemia ha puesto sobre relieve que para cuidar de la salud, es necesario proteger el medioambiente y una buena manera de aprender a cuidarlo es fuera de las aulas, al aire libre. Biel Cabot como profesor de los campos de experimentación del Govern de les Illes Balears de Orient y Binifaldó, explica que sus alumnos aprenden a reconocer plantas, estudian la edad del bosque, las plagas más habituales –como el insecto banyarriquer–, trabajan cómo orientarse, entre muchos otros aspectos. 

Otra de las tareas que llevan a cabo es la de recuperar elementos etnológicos como sitges (donde antiguamente se elaboraba el carbón), así como rehacer marjades . “Los alumnos aprenden la importancia de estos bancales que sirven para contener la tierra de las lluvias y, a la vez, convertir un terreno en pendiente en una zona cultivable. Los estudiantes experimentan in situ cómo realizar una 'marjada' y, de esta forma entienden mucho mejor su función, así como también hacen suyo este conocimiento y se sienten responsables, se apoderan de las enseñanzas", remarca Cabot. 

“En Naturaliza, disponemos de recursos muy bien enfocados sobre el desarrollo sostenible para nuestros alumnos”

Toni Rosselló

Tanto él como Toni Rosselló, también docente de Naturaliza, coinciden en señalar que la formación que se ofrece en Balears en educación ambiental es mejorable: “Hay una demanda clara en este aspecto y ha quedado en segundo plano con motivo de la pandemia, basta recordar las movilizaciones que encabezaron los alumnos para salvar el planeta el año pasado o la declaración de emergencia climática, que han quedado paradas con la covid-19. No ha habido una respuesta educativa ambiental clara por parte de las Administraciones y, con Naturaliza obtenemos una visión general objetiva, científica y especializada sobre el desarrollo sotenible y la educación ambiental con cursos y recursos educativos muy bien enfocados”.  

Maestros comprometidos

Más de 1.000 docentes de primaria de 480 colegios de España se han comprometidos con educar a sus alumnos en valores ambientales a través de Naturaliza. 

Este proyecto de educación de Ecoembes ofrece formación online gratuita a todos los docentes de educación primaria para que puedan enseñar en medioambiente de forma transversal al currículo, sin que suponga una carga adicional de contenido. Además, este proyecto apuesta por sacar las aulas al exterior, fomentando el aprendizaje al aire libre.

Las inscripciones continúan abiertas para todos los docentes de educación primaria de Balears interesados en for­mar parte de la red Naturaliza: www.naturalizaeducacion.org