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Los ocupantes del parque Pocoyó: “No sabemos adónde ir”

El desalojo del parque Pocoyó se llevará a cabo de forma inminente este viernes y sus ocupantes no saben “qué va a pasar” con ellos

Un joven entra en el asentamiento del parque Pocoyó, que este viernes será desalojado.

El desalojo del parque Pocoyó es inminente. La Policía Local de Palma notificó ayer a los ocupantes del asentamiento que el desahucio tendría lugar este viernes día 18, ante lo cual se mostraron profundamente afectados. “No sabemos adónde ir. No tenemos trabajo y estamos pasando por una mala situación”, señalaba ayer María Ángeles Correa, que lleva más de un año viviendo en las dependencias municipales.

Desde el departamento de Gobierno Interior se inició a principios de septiembre la tramitación para desalojar a las más de 40 personas que ocupan de forma irregular este parque de Palma, una zona en la que se prevé ubicar la nueva sede del Instituto Municipal de Innovación (IMI). Quienes allí viven desde hace años tuvieron diez días para presentar alegaciones y ocho para abandonar el lugar. Sin embargo, el Ayuntamiento rechazó las alegaciones presentadas, se cumplió el plazo para que voluntariamente abandonaran el parque y ayer finalmente se les notificó, según ellos mismos afirmaron, que el desalojo tendría lugar este viernes por la mañana.

Los servicios sociales y el IMAS estaban trabajando para encontrar una alternativa habitacional a estas personas, sin embargo quienes pasan sus días en el parque aseguraron ayer que por el momento no les han dado ninguna solución. “El viernes nos sacan de aquí y lo único que nos han dicho es que nos tenemos que ir y punto”, señaló consternada Correa, quien pide a la Administración un alquiler social. Asegura que para quienes habitan en las dependencias municipales la okupación no es una opción: “Las casas son de las personas, no nos vamos a meter en una que no es nuestra”

Alquiler social

Indignada, señalaba que “en las casas de los bancos no podemos entrar, las puertas están blindadas porque las están vendiendo regaladas en lugar de darnos alquileres sociales a quienes lo necesitamos”. 

“Aquí vivimos gente de todas clases, hay gente de mal vivir, pero también gente que simplemente está pasando por un mal momento”, relataba.Correa tiene 63 años, una minusvalía del 67% por la que no recibe ninguna prestación económica y según explica no dispone de ningún ingreso para poder subsistir, por lo que se encuentra en una situación límite, del mismo modo que el casi medio centenar de personas que han hecho del parque Pocoyó su hogar.  

Todos ellos se encuentran en estos momentos a la espera de que antes del viernes, fecha en la que previsiblemente se producirá el desalojo, les ofrezcan una alternativa habitacional, una solución a un problema al que la mayoría lleva años enfrentándose. 

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