Diez tortugas marinas (Caretta caretta) han nacido esta madrugada en la playa de es Cavallet, en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera. Es la primera vez que se documenta el nacimiento en arena de esta especie a la isla y corresponden al nido de la puesta del pasado julio en Cala Nova que, para garantizar su viabilidad y unas condiciones óptimas de desarrollo, se trasladaron a la playa donde han acabado eclosionando los huevos. Los pequeños quelonios han nacido después de 58 días de incubación, informa la Conselleria de Medio Ambiente.

Las personas que custodiaban el nido, después de ratificar el nacimiento, las han preparado para su traslado al Laboratorio de Investigaciones Marinas y Acuicultura (LIMIA), donde se criarán hasta que tengan el peso y la medida adecuados para volverlas a dejar en el mar.

Con el nacimiento de esta decena de tortugas, ya son doce las que han nacido de esta puesta. El pasado 1 de septiembre nacieron después de 49 días dos ejemplares de los únicos huevos viables que se trasladaron a las incubadoras del Centro de Recuperación de Fauna de las Islas Baleares (COFIB), en Mallorca. Hay que recordar que la puesta fue de 99 huevos, de los cuales, siguiendo el protocolo establecido, una parte se llevaron a las incubadoras, mientras que la gran mayoría quedaron en el nido.

Desde el pasado 28 de agosto, cerca de unos setenta voluntarios y voluntarias del GEN-GOB, de la Associació de Voluntaris d'Eivissa y particulares, junto con el equipo del Parque Natural, custodian el nido durante las 24 horas. A diferencia del nido de sa Mesquida, donde se empezó la vigilancia continua después del nacimiento de los ejemplares de las incubadoras, en la playa de es Cavallet empezó el día 45 de incubación, puesto que la temperatura es más cálida y más estable. Desde la Conselleria de Medi Ambient i Territori se ha querido agradecer el trabajo que han hecho para velar por la seguridad de los huevos.

Quedan huevos

Esta custodia seguirá activa, puesto que todavía quedan 69 huevos por eclosionar. Una vez se haya pasado una noche sin nuevos nacimientos, se procederá a abrir el nido para ver si algún ejemplar ha quedado atrapado y saber si alguno de los huevos que puedan quedar son viables.

Hay que recordar que los protocolos aplicados se han redactado conjuntamente con personal experto en el ámbito y que se aconseja su traslado para garantizar la supervivencia de los ejemplares, puesto que, en el entorno natural sólo una de cada 100 pasa el primer año de vida y una de cada 1000 lo hace a la edad reproductora.