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Crisis del coronavirus

Vecinos de Son Gotleu ante el confinamiento: “Nos tratan como si fuéramos la peste”

Palmesanos de los barrios afectados conocieron ayer las nuevas restricciones con dudas e indignación por ser la única zona afectada

Los vecinos apuran las horas hasta las nuevas restricciones. En el barrio humilde y obrero por excelencia, el más multicultural, la estampa de mascarillas es la de cualquier otra zona de Palma: algunas narices fuera y poca protección en las terrazas. Las nuevas medidas generaron este miércoles muchas dudas y preguntas: “¿No se pueden reunir más de cinco personas pero se puede ir al bar o subir al transporte público?”

-Me parece bien, si aquí hay más casos, es por la salud. Yo, además, ya estoy medio confinada.

- Pero la gente podrá seguir saliendo a la calle e incluso ir al bar.

-¿Cómo? ¿Y entonces?

- Lo único que no se puede es salir del barrio. Es una vergüenza.

-Entonces no arreglamos nada.

Era la conversación ayer de Raquel Balena, Cristina Vázquez y María José Salamanca, un grupo de madres a las puertas del colegio La Milagrosa. Conversaciones así se sucedían este martes en las calles de Son Gotleu, Can Capes, Son Canals y la Soledat Nord (“De Soledat Nord nada, esto siempre ha sido s’Hort Nou”, insistió en reivindicar un veterano vecino del barrio a este diario). La zona con mayor incidencia del virus desde hace semanas recibió ayer la noticia de las nuevas restricciones entre la resignación y la indignación, pero sobre todo, con muchísimas dudas y preguntas.

“Me parece bien, hay muchos contagios"

Rocío Montañés - Vecina de Son Gotleu

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El barrio humilde y obrero por excelencia, el más multicultural, apuraba este miércoles sus horas de normalidad, de nueva normalidad, o de lo que sea, antes de este viernes por la noche empiecen las nuevas restricciones, con la estampa de mascarillas de cualquier otro barrio: algunas narices fuera y las terrazas, harina de otro de costal.

- “A ver, a ver. ¿Pero entonces, no puedo ir más allá de Calle Manacor?”, pregunta un chico desde un grupo de jóvenes sentados en un banco en Son Gotleu, ajenos a las nuevas medidas. “Eh, pero yo vivo en Calle Manacor, a mí no me afecta”, se burla de sus amigos uno de ellos. La conversación con este diario sirve para que, al menos, conozcan las nuevas restricciones: “La gente saldrá igualmente, a menos que pongan controles en cada calle”, reflexiona uno de ellos. Alguno sin mascarilla se la pone para salir en la foto.

“Me parece bien, hay muchos contagios y basta dar una vuelta para ver lo que hay por aquí”, apoyan algunos vecinos las medidas, como Rocío Montañés. Bilal Afroune, con un restaurante en Indalecio Prieto, también las valora positivamente: “Hay que convivir con el virus y si toman medidas pero nos dejan abrir me parece bien”. “Nuestros clientes son de la zona, y si tengo que cerrar a las 22h, mejor para mí, a las 22h en mi casa”, bromea este restaurado.

Pero en muchos casos, hay indignación: “Nos tratan como si fuéramos la peste. O se cierra todo Palma o nada”; rechazaba Raquel Balena: “Seguro que donde viven los políticos no lo confinan”.

“¿No se pueden reunir más de cinco, pero sí ir al bar, o al transporte público? Así es como vuelven loca a la gente”, sintetizaba las críticas la voluntaria África Welch.

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