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Economía

La covid-19 deja a 30.000 empresas de Baleares en riesgo de desaparición

Desde la Fundación Impulsa se las califica de "empresas zombies" por su mala gestión del riesgo financiero - Suponen un tercio del tejido productivo de las islas - Los previsibles cambios de criterios en la concesión de crédito bancario pueden ser la puntilla para muchas de ellas

La crisis generada por la caída del turismo y las restricciones aplicadas deteriora la situación financiera de muchas empresas.

La crisis generada por la caída del turismo y las restricciones aplicadas deteriora la situación financiera de muchas empresas. M. Mielniezuk

Alrededor de 30.000 empresas de Balears están en riesgo de desaparecer debido a la crisis generada por la covid-19, pero principalmente porque ya han llegado a ella con una precaria situación debido a la mala gestión de su riesgo financiero, según los datos facilitados por la Fundación Impulsa, de la que forman parte el Govern y buena parte de las principales empresas implantadas en las islas. Como referencia, desde este organismo se recuerda que en la anterior crisis de 2008 desaparecieron poco más de 9.000 empresas del archipiélago.

El director de la citada fundación y catedrático de Economía Aplicada de la Universitat balear, Antoni Riera, utiliza el término de "empresas zombies" para referirse a este grupo, que supone alrededor de un tercio del tejido productivo balear (concretamente un 30,7% del empresariado, según los estudios de este organismo). Y aunque advierte que "no necesariamente todas van a quebrar", subraya la delicada situación en la que se encuentran, que se verá especialmente agravada cuando las entidades financieras reestructuren la concesión de crédito durante los próximos meses, con una previsible bajada en su volumen pero también con cambios en la asignación de estos recursos en favor de las empresas mas solventes y competitivas.

El primer aspecto señalado por Riera es que estas "empresas zombies" no corresponden solo a los sectores más golpeados por la caída del turismo, sino que aparecen en la totalidad de las ramas de actividad del archipiélago.

Este colectivo esta compuesto fundamentalmente por negocios que precisan de un elevado volumen de clientela y que logran superar muchos meses teniendo que recurrir a pólizas bancarias. Es decir, se trata de firmas que viven al día, de lo que consiguen ingresar en el corto plazo, lo que las está convirtiendo en especialmente vulnerables en un momento de fuerte caída de la demanda.

Antoni Riera añade que se trata además de empresarios que tienden a generar desequilibrios en sus respectivos sectores, al saltarse en muchos casos la legislación con comportamientos que caen en la competencia desleal o incluso con parte de su actividad enmarcada en la economía sumergida, como en el caso de la facturación en negro. Eso hace que su desaparición no necesariamente sea negativa, siempre y cuando su lugar no sea ocupado por otras de comportamientos similares, según se señala desde la citada fundación participada por Govern y patronales.

Cambios al conceder créditos

En estos momentos son muchos los negocios que están obteniendo liquidez a través de los préstamos ICO, lo que permite capear este temporal, pero el director de Impulsa advierte que tras esta fase se va a abrir otra en la que las entidades financieras van a reestructurar el crédito que conceden, tanto con un previsible recorte de su volumen, cuyo alcance va a depender en buena medida de la evolución de las primas de riesgo (por eso Riera considera tan importante que España cumpla con los requisitos de la Unión Europea), y cambios en la asignación de recursos, al apostar por la concesión de préstamos destinados a permitir la inversión de las empresas más competitivas y el consumo en bienes duraderos por parte de las familias.

Respecto a este último punto, el economista se declara convencido de que la banca va a reestructurar la deuda de muchos de sus clientes para facilitar su pago ante los problemas generados por el coronavirus, como fijar plazos en los que solo se pagarán intereses pero sin amortizar el capital cedido, o alargando el tiempo acordado para la liquidación del préstamo.

Eso significa que las entidades financieras no tienen la intención de cerrar el grifo de la financiación, pero sí se apunta que van a ser más exigentes en las condiciones a la hora de conceder estos créditos. Y es en este punto donde se deja fuera de juego a citadas "empresas zombies", que se van a encontrar con serios problemas para seguir tapando sus agujeros financieros mediante la vía de las pólizas.

En este aspecto, Antoni Riera señala que en la web de la Fundación Impulsa hay una herramienta (iFinanzas) que permite a las empresas hacer un autodiagnóstico de sus niveles de riesgo financiero y determinar si pueden entrar en la categoría de "zombies" si éste es demasiado alto.

Aunque la mayor parte del tejido productivo de las islas va a seguir teniendo acceso a la financiación para sus inversiones, independientemente de que las condiciones sean más estrictas, pero dejando al margen a la parte menos competitiva, hay sectores que muestran problemas específicos, y uno es el sector inmobiliario.

Promoción inmobiliaria

Según el vicepresidente ejecutivo de las patronal de empresas promotoras de las islas, Bartolomé Mayol, en este caso sí se está registrando una fractura en las relaciones entre el sector y la banca, en buena medida porque a quien se le está negando el acceso a las hipotecas es al cliente a la hora de subrogarlas.

Mayol señala que las empresas del ramo ya están teniendo problemas para obtener fondos con los que poner en marcha un nuevo proyecto residencial (cada vez se les exige un porcentaje más alto de viviendas previamente vendidas). Pero el principal obstáculo al que se enfrentan es que cuando un cliente con el que tenían acordada la venta del inmueble antes de iniciarse la crisis de la covid-19 acude ahora al banco a subrogar la hipoteca, ésta se le deniega si está afectado por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), o incluso si forma parte de un sector en el que éstos son habituales.

El vicepresidente de la citada patronal subraya que estas dificultades están agravando el problema de la escasez de viviendas en las islas, ya que están obligando al sector a limitar su actividad al mercado de alto nivel, principalmente extranjero, con el que tiene mayores garantías de que el comprador no va a tener problemas a la hora de disponer del capital necesario para la adquisición del inmueble.

Porque en el caso de la gama media, Mayol señala que visto el impacto del coronavirus en la mayoría de las empresas isleñas, las ventas se están centrando en un colectivo tan limitado como el de los funcionarios dado que a ellos sí se les aprueba el préstamo.

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