Terrazas semi-vacías, establecimientos expectantes ante la nueva realidad y muy poca gente fumando en la calle, los únicos se encontraban apartados en las esquinas o en los bancos intentando cumplir con las distancias. Así se cerró la primera jornada en Balears con la prohibición de fumar en los espacios públicos. Es una de las nuevas medidas que puso encima de la mesa el Govern para frenar el repunte de contagios que se están produciendo en los últimos días.

Una normativa que levantó ampollas entre las personas fumadoras, ya que consideraron que es incoherente e ineficaz. De esta forma lo explicó Rubén Canet: "Hay otras causas para los rebrotes que son más importantes, lo del tabaco para mí es una excusa. Está fuera de lugar y lo único que provocará es un enfrentamiento entre fumadores y no fumadores". Un argumento que también compartió otra ciudadana de Palma, Elena Díaz: "Si sirve para algo me parece bien, pero hay otros motivos por los que están aumentando los contagios. Ahora mismo estaría en una terraza fumando y tomando algo pero no puedo"

Por otro lado, hay ciudadanos que sí consideraron adecuada la medida que tomó el Ejecutivo balear ya que es una buena alternativa para frenar los repuntes de coronavirus. "Me parece una buena medida porque estar fumando significa estar sin la mascarilla puesta, y por tanto, aumenta el riesgo de contagio. No sirve de nada que yo lleve la mascarilla si al lado tengo a un fumador que me tira el humo", explicó Júlia Salvà. Asimismo, algunas personas defendieron que tomar este tipo de medidas es la única manera para que no se produzca una segunda ola. "Me parece muy bien tal y como está la situación actualmente. Es una medida acertada y buena", sostuvo Enrique Moral.

Sin embargo, muchas personas consultadas afirmaron tener dudas respecto al cumplimiento de esta medida, más allá de que pueda ser acertada o no. Creen que será muy difícil que todos los fumadores, especialmente la gente joven, respeten la normativa. "La gente va a seguir fumando, está clarísimo, al igual que ocurre con muchas personas que no utilizan la mascarilla", declaró Pilar Lacasta. Una idea que compartió Elena Díaz: "Igual que con las mascarillas en la calle, creo que no será muy efectivo porque no sé si la gente cumplirá esta medida".

Desde otro punto de vista, hay quienes estimaron que es necesario concienciar a la gente de lo que podría llegar a ocurrir con una segunda ola de coronavirus. "Dudo que todo el mundo lo cumpla, pero confío en que la sociedad sea consciente de la situación difícil por la que estamos atravesando y que sí no pueden fumar en espacios públicos no lo hagan", opinó Júlia Salvà.

Igualmente, para Enrique Moral, médico jubilado, será complicado que la gente deje de fumar, aunque si se consigue sería una medida muy eficaz. "Será muy difícil para la gente que tiene la adicción, pero si consiguen dejar de fumar en el espacio público se podría frenar bastante los contagios. Las gotitas respiratorias que se expulsan con el tabaco van echando una serie de microbios que pueden ser nocivos para la transmisión. Y ya no sólo eso, el propio humo va contaminando todo y dejando el covid en el aire"

Desde la perspectiva de los fumadores, estos afirmaron que intentarán respetar las distancias, aunque con el tema del humo es difícil no molestar a otros ciudadanos, tal y como explicó Marisol Gálvez: "Intentamos estar separados pero el humo va donde va, y si hay una persona que se queja ya te sabe mal".

Esta nueva medida también supone un duro golpe para los bares y establecimientos, que ven como después de abrir sus terrazas ahora podrían perder clientes por la prohibición de fumar en espacios públicos. Así lo interpretó Alfonso Robledo, presidente de la patronal de la hostelería en Mallorca: "Al final siempre somos el sector que más golpes recibimos. Creo que no se soluciona el problema con esta medida, ya que los contagios vienen de los botellones y las reuniones privadas. Están fastidiando mucho al sector".

Una de las principales quejas por parte de la restauración es la tarea extra de vigilancia que tendrán que realizar para comprobar que la gente en las terrazas no fume, ya que sino podrían recibir sanciones económicas. "Tenemos que limpiar todas las mesas entre usos, cada vez tenemos más tareas que hacer con una plantilla muy corta. Y ahora encima vigilar que cuatro personas que se han tomado un par de cervezas en agosto no fumen. No sé como lo vamos a hacer", expresó Alejandro Gómez, del bar Es Trasto, quién también confirmó que espera una caída en el aforo de las terrazas. "Cada medida que se lleva a cabo mete un poco más de miedo a la gente en el cuerpo y el aforo que habíamos ganado poco a poco se volverá a perder. Si la situación era complicada ahora lo será mucho más para los bares y restaurantes".

Ante esta situación, desde los bares y restaurantes exigen más ayudas por parte del Govern para hacer frente a las posibles pérdidas que pueda ocasionar esta nueva medida. "Nosotros ya lo hemos dicho por activa y por pasiva, no hay ayudas y el sector se está hundiendo. A ver quién puede aguantar hasta diciembre, pero como esto siga así la restauración en Mallorca no sobrevivirá", aclaró Alfonso Robledo. Un apoyo que también reclamó Marianna Requia, de la cafetería Cerochenta: "El ayuntamiento no da ayudas a los bares y restaurantes y tendrían que ofrecer más espacio para las terrazas. Es una medida que no tiene mucha lógica, yo no he leído en ninguna parte que el humo tenga una alta trasmisión del covid, no hay grandes estudios científicos que lo demuestren".

La prohibición de fumar en los espacios públicos, siempre y cuando no se cumplan la distancia de seguridad de dos metros, fue una de las nuevas medidas junto a la restricción de las 'party boats' y las fiestas diurnas para detener el alto ritmo de contagios en Balears.