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Entrevista

Carles Manera: "Grandes empresarios piden que se endeude el Estado: bienvenidos al club"

"Pagarán nuestros nietos, pero también se van a aprovechar de las infraestructuras"

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P ¿Ve luz al final del túnel?

R Espero que sí y que en el segundo semestre la caída no sea tan severa. De julio a diciembre puede haber algún repunte económico que permita que la caída del PIB, en Balears -el Govern hablaba de un 31%- se aminore. Espero que esté entre el 12%, y el 19%. Para la economía española, más de un 20%. Sin los ERTE habría una tasa de paro del 30%, que son cifras de la gran depresión de EE UU. Es una previsión con toda la cautela posible.

P ¿Estamos ante la peor crisis?

R Sí. La jefa de economistas del Banco Mundial, Carmen M. Reinhart, en el libro Esta vez es distinto repasaba todas las crisis y concluía que no había nada diferente, sino unas pautas que se repetían. Esta vez sí, no ha explotado ni de una burbuja inmobiliaria, ni financiera, ni ha caído un sector antes. Por primera vez en la historia los Gobiernos han inducido al coma la economía y ahora tratan de despertarla. El gran reto es en cuánto tiempo se van a recobrar sus constantes vitales. Los respiradores son la inversión pública, el gasto social, los ERTE. Para la transfusión, la sangre es el dinero. No se puede hacer una sangría como en la época medieval, tiene un coste social brutal como hemos visto en Grecia.

P ¿El turismo mata Mallorca?

R Decir que el turismo nos mata me parece un despropósito . Tiene efectos positivos y negativos (genera impactos ambientales, desestructuración cultural, etc.). Lo ha provocado esta economía tan abierta que tenemos desde los años 60, pero también tiene elementos muy positivos. Dar una visión catastrofista al turismo no solo es inadecuado sino irreal. Otra cosa es que políticamente se lleve a usar eso como un argumento, como un relato. Muchos países están orientado mucha parte de su estructura económica hacia él. Otra cosa es que esta crisis, como otras, nos sirva para repensar nuestro modelo de crecimiento turístico, otro debate importantísimo y urgente.

P ¿No llegamos ya tarde?

R No se cambia por decreto. Cuando irrumpe un Gobierno progresista se le exige que cambie el modelo de crecimiento. No hay ningún caso en la historia económica que indique que en 4, 8, 12 años cambies la pauta. Es un proceso gradual y en este sentido lo que sí deberíamos ver en cada legislatura es que existan iniciativas que vayan a esa nueva orientación. ¿Qué significa? Diversificar la economía, pero vayamos más allá, ha vuelto a ser un mantra: si no lo llenamos de contenido es un concepto vacío como el de sostenibilidad. ¿Volver a la agricultura, la industria? Probablemente no. Diversificar en sociedades terciarias maduras como la de Balears es diversificar en servicios. Tenemos ejemplos muy concretos, poco conocidos, empresas y consorcios que están trabajando, por ejemplo en el ParcBit,en ingeniería ambiental, renovables, biotecnología, biomedicina. ¿Hay industria? Sí. Bisutería, calzado, hay que mantenerlas, como es natural. Lo que no es viable es que si el Govern no cambia el modelo traiciona su tesis original con la que se presentó a las elecciones y los científicos sociales están cambiando el discurso. La economía es una ciencia compleja, depende del comportamiento de la gente, y este no siempre es racional.

P ¿Qué nos espera en las islas?

R Se requerirá que las medidas paliativas que se han puesto en marcha, por ejemplo, los ERTE, se alarguen el máximo tiempo posible para facilitar la reubicación de los trabajadores de la comunidad y del resto de España. Se necesita, en segundo término, activar muchísimo la palanca de la inversión pública. Los recursos europeos van a ser cruciales. No debería esto estimular la pelea entre CCAA y administraciones. Deberíamos festejarlo, va a llegar dinero. Vamos a ver cómo lo gestionamos de forma eficiente de modo que genere efectos multiplicadores sobre el sector privado. A ver si llega en los sectores que debe hacerlo. Y, como tercera pata del trípode, todo lo que signifique estimular el gasto social para la población que va a tener dificultades de todo tipo, alquileres, prestaciones, vulnerabilidad... Para poner diques de contención a la crisis.

P ¿Hasta cuándo aguantaremos con un gasto público disparado?

R Cualquier mantra luterano calvinista tiene que ser rechazado. La deuda, el déficit y el gasto público tienen que aumentar hasta que sea necesario. Ya se corregirá. Ahora poner sangrías a un enfermo que está en la UVI es más letal que darle transfusiones de sangre. O hacemos eso o nos vamos a pique. En las etapas de grandes crisis meter en cintura a la población - como en 2008- generó en Europa un retraso de crecimiento de 6 o 7 años. Son datos, no opiniones. En EE UU se superó en un año porque se metió mucho dinero en el mercado mientras que en Europa se fue a rescatar a una determinada franja del mercado. Necesitamos una política mucho más agresiva. La recuperación de la posguerra de 1945 se hizo así. La deuda la van pagar nuestros nietos, pero se van aprovechar de las infraestructuras generadas.

P ¿Qué impacto tendrá en las cuentas del Govern?

R Igual que se pide flexibilidad a Europa con las reglas del equilibrio presupuestario la tienen que tener las CCAA. No puede ser que se sometan a un cinturón de castidad cuando el Gobierno español pide mayor laxitud en la UE. Va a ser un problema de excesivo gasto en un contexto de caída de ingresos. El déficit público, la deuda van a aumentar en Balears, como en España y todos los países. No dramaticemos. Lo que no puede ser es bajar los impuestos, mantener el gasto social, seguir con las inversiones. Multiplicar panes y paces y solo lo supo hacer Jesucristo. Quien consiga esa cuadratura del círculo tendrá el Nobel a la perpetuidad.

P ¿Qué saldrá de las reivindicaciones de Armengol en las reuniones de presidentes?

R Es difícil, es un encaje entre muchas administraciones y gobiernos. La posición de la presidenta ha sido muy razonable. Podemos esperar que haya una negociación fructífera que permita obtener unos fondos adecuados para Balears. Más allá sería especular en exceso y no me gusta. Hace falta ver si habrá algún elemento bilateral. Esperemos que la negociación salga bien. En relación al mercado laboral, la respuesta ha sido contundente. Tenemos 93.000 parados, sin los ERTE serían 100.000 más y lo está pagando el Gobierno español. Pongamos las cosas un poco en su sitio para evitar la reivindicación excesivamente local. El tema importante es el flujo de inversiones que puede llegar. La negociación será clave y el Govern debe tener su portafolio de proyectos.

P ¿Qué proyectos ve claves?

R No me compete a mí decirlo. Los que tengan relación con la mejora del medio ambiente, tecnología que descarboniza la economía, con una cabida inequívoca en la agenda europea. Energías renovables, movilidad, más carriles bici... La infraestructura ferroviaria, un tranvía; son proyectos que se quedaron en un cajón en el segundo Pacto porque nos pasó el tsunami de la gran recesión. Algunos se pueden retomar.

P Negueruela es el primer macroconseller con Economía y Turismo ¿Qué giro hubiera dado usted en su lugar?

R No sería sensato ponerme en esa tesitura. Quien lleva las cuentas lo pasa muy mal y con el turismo en una situación como esta también. Solo puedo tener solidaridad con el Govern entero. Estuve en el puente de mando en la gran recesión cuando el PIB caía un 4,8%, ahora hablamos del 12% en el mejor de los casos. Sería pretencioso dar lecciones.

P ¿Por qué hay un acercamiento entre sector turístico y progresistas no visto antes?

R Todos han cambiado. La visión tan dura en el primer Pacto con la ecotasa ha ido derivando hacia posturas más sensatas, lo cual no elude que el sector exija la derogación de la ecotasa, pero ya no están haciendo un caballo de batalla. Y son conscientes de la vulnerabilidad del sector, ahora, no es más vulnerable que otros.

P ¿No es el más perjudicado?

R En este momento sí, por la dependencia del cliente extranjero y de la seguridad que se perciba, como se ve ahora en el caso de Alemania y Gran Bretaña. Pero la industria del automóvil también es muy vulnerable y la capacidad de recuperación va a ser lenta.

P ¿Podemos medir cuándo llegará la próxima temporada?

R Mi visión, totalmente hipotética, es que si hay salida sanitaria es muy probable que vuelva la fuerte demanda turística. En los últimos 50-60 años, la gente no renuncia a las vacaciones. El debate en la economía de las islas y española por extensión es ver si esta etapa nos sirve para reformular el crecimiento. Quitar un sector tan potente como el turismo de masas y meter otro que no sabes cuál es... No se puede lanzar eso en un titular de periódico, hay que trabajar con más rigor.

P ¿Nos van a sobrar plazas?

R Probablemente tenemos plazas obsoletas que hay que eliminar y concentrarse en las mejores. Más de 80.000.

P ¿Considera acertadas las medidas aprobadas para el sector?

R El Estado ha emergido con enorme fuerza. Parecía un problema y resulta que incluso grandes empresarios piden que se endeude. Bienvenidos al club. Pero no puede ser un agente ingenuo que pague y no pida nada.

P ¿Se equivocó la presidenta por no apartar antes a Gual de Torella?

R No sé. Los casos de presunta corrupción son difíciles. Cada uno debe sabe por qué actúa como actúa.

P ¿La mano de Armengol estuvo tras su nombramiento en el Banco de España?

R No. Se hizo por parte del gobernador y de la ministra de Economía. Por lo que me comentó el gobernador, fue por mi perfil más holístico, teniendo en cuenta que el banco tiene expertos financieros de primera fila. Voy a aprender mucho. Se me llamó en otros momentos para actividades en Madrid, por ejemplo se me planteó presidir el INE. Estaba en el CES y tenía proyectos de investigación.

P ¿Puede seguir opinando sin riesgo de ser políticamente incorrecto?

R No hay incompatibilidades más allá de conflicto de intereses cuando se esté colaborando con entidades financieras por motivos obvios de información privilegiada. Podemos seguir investigando y expresando opiniones.

P ¿En la junta qué van a tratar?

R Eso es secreto de sumario, confidencial. Escríbalo.

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