Los organizadores de fiestas ilegales siguen actuando en Mallorca, aunque su actividad se ha visto reducida después de que el Govern aprobara sanciones contra estas concentraciones que pueden alcanzar los 600.000 euros, según se señala desde la asociación balear de ocio nocturno (Abone).

Su presidente, Jesús Sánchez, señala que durante las últimas dos semanas esta patronal ha puesto en conocimiento del Ejecutivo autonómico la organización de algo más de una docena de actividades contrarias a la legislación sobre las medidas para frenar la expansión del coronavirus, con la novedad de que alrededor de un tercio de ellas eran celebraciones ilegales dirigidas exclusivamente a los turistas alemanes que han llegado a las islas. Entre los lugares donde éstas se convocan se encuentran polígonos industriales, zonas de Palma y también alguna en Alcúdia.

Sánchez destaca que los organizadores de estas fiestas ilegales se han reducido en número y son cada vez más cautelosos, anunciando estos actos exclusivamente a través de redes sociales y comunicando con muy poca antelación el lugar exacto, con sistemas de recogida de clientes mediante autocares en algunos casos. Incluso se han detectado casos en España en los que se obliga a poner una pegatina en la cámara del móvil para evitar la difusión de imágenes.

En este sentido, apunta que algunas de estas convocatorias a través de internet aparecen exclusivamente en alemán al buscar solo a clientes germanos.

Un aspecto que lamenta el presidente de Abone es que su sector se está viendo "obligado a hacer un trabajo de detectives que no nos corresponde" a la hora de atender la petición de colaboración que les formuló el director general de Emergencias, Jaume Barceló, y apunta que esta labor debería ser desarrollada por funcionarios públicos.