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Boulevard

El Rey hijo ya desterró al Rey padre de Mallorca

Tras el exilio mallorquín, Juan Carlos I solo ha visitado Mallorca esporádicamente, por última vez para presidir la boda de Rafael Nadal

Juan Carlos I orquestó una operación para reconquistar Mallorca desbaratada por su hijo, que lo desahució de Marivent.

La destitución de Bel Oliver destitución de Bel Oliver es la prueba de que la ministra Reyes Maroto desea tomarse el turismo en serio. En cuanto a Mallorca, la susodicha no ha hecho nada por la isla en dos años. Mejor dicho, no ha hecho nada, salvo acreditar su incompetencia militante. Encima, la expulsan del cargo en medio de un escándalo ligado a la pandemia en su departamento, desde donde se expedía el sello de turismo responsable anti-covid sin verificar siquiera quién lo solicitaba. El Confidencial lo logró para Barack Obama y Donald Trump, que sin duda lo merecen.

Basta de comparsas, aunque seguimos con las destituciones de Reyes. Todos hablan hoy de que Juan Carlos I será desahuciado de La Zarzuela con su máquina de contar billetes. O incluso desterrado de España, aunque aquí sería difícil decir dónde está el castigo. Recuerden dónde leyeron antes que el Rey hijo ya desterró al Rey padre de Mallorca, además de desahuciarlo de Marivent.

Ahora ya puedo confesar que lo supe porque fui utilizado para promocionar el retorno a Mallorca de Juan Carlos I, se me escapa en qué podía ser útil alguien de mi pésima reputación. Transmití los deseos irrefrenables de volver a la isla del Rey Demérito, sus ansias por navegar la Bahía en un barco adaptado. Supongo que trataban de crear una corriente de opinión irreversible, que por supuesto no funcionó. Felipe VI apuntó el pulgar hacia abajo, y eso que todavía no habían aflorado los cien millones de comisión.

Tras el exilio mallorquín, Juan Carlos I solo ha visitado Mallorca esporádicamente, por última vez para presidir la boda de Rafael Nadal. Ya saben a través de nuestra comunicación semanal que el amigo de los saudíes no dejó de visitarnos por la convivencia imposible con Sofía de Grecia y Mallorca, ni mucho menos por desafección sentimental a la isla. Se distanció porque estaba harto de los gorrones de su familia política griega, que le atosigaban cada verano. Como me dijo antes de sus cobros millonarios, "Marivent parece un hotel".

De hecho, la relación entre Juan Carlos y Sofía fluía al margen de las amantes del Jefe del Estado. Desayunando en Marivent, repasaban juntos la prensa del corazón y la Reina ironizaba relajadamente sobre la amiga entrañable mallorquina del Rey. En concreto, sobre aquel célebre reportaje con el inolvidable Ramón Mendoza.

El pasado domingo, esta sección se titulaba "La 'Ibiza de los Alpes' recibe querellas por ser zona de covid". En el interior reforzábamos que "la fiesta se ha acabado en "la Ibiza de los Alpes", la estación invernal austriaca de Ischgl. La zona cero del covid está recibiendo un aluvión de querellas de los familiares de las víctimas, que destapan sus facetas menos deseables. El desastre en la Ibiza de pacotilla es un aviso para la Mallorca y la Ibiza auténticas. Un desliz epidemiológico en el turismo y estamos muertos".

Pese a ello, consideraremos una mera coincidencia que, al día siguiente de la descripción en esta página de los riesgos de emular a la Ibiza de los Alpes, el ministro alemán de Sanidad dijera literalmente que "comprendo la impaciencia por divertirse y dejar atrás semanas difíciles, pero hay que tener mucho cuidado de que el Ballermann no sea un segundo Ischgl". Juzguen ustedes mismos la secuencia verbal de Jens Spahn, responsable sanitario de Angela Merkel que ha gestionado la pandemia con mucho mayor talento que Don Simón.

Sostiene Negueruela que su famoso discurso Delenda est Punta Ballena no respondía a un plan preconcebido, sino a un impulso, pero siempre se debe dudar de un político. A la enésima vez en que un alma caritativa me arponea con un "¿por qué Miquel Barceló parece diez años más joven que tú, si es mayor?", he decidido responder con el secreto mejor guardado del pintor, su compañera Rose Chalalai Singh. Esta cocinera tailandesa es la más solicitada por el mundo del arte y la moda de París, desde los tiempos de su legendario Ya Lamaï en Le Marais. En Mallorca ha difundido las variaciones autóctonas que cultiva y prepara en Farrutx. En la única faceta que aquí nos interesa, sus recetas conservan más joven de lo que debiera al artista de Felanitx.

Reflexión dominical acelerada: "Hemos dejado el futuro atrás".

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