01 de junio de 2020
01.06.2020
Diario de Mallorca

La familia paquistaní infectada: poca vida social y sin contactos estrechos

Javier Arranz resta importancia al brote al señalar que el locutorio que regentaban estaba inactivo, tenía mamparas de protección y en él no trabajaba ninguna de las mujeres - "No han podido asistir a ningún oficio religioso", subraya el portavoz

31.05.2020 | 20:53
Aspecto que presentaba ayer una de las calles del barrio de Son Gotleu.

El portavoz del comité de enfermedades infecciosas, Javier Arranz, restó ayer importancia al brote de coronavirus detectado en once miembros de una familia de origen paquistaní residente en es Rafal que regentaba un locutorio en Son Gotleu al señalar que, hasta el momento, el equipo de rastreadoras de Primaria que está haciendo el seguimiento de sus contactos estrechos "no han detectado aún ningún otro contacto de riesgo".

"En principio, solo los hombres trabajaban en el negocio que regentaban, las mujeres se encargaban de las tareas del hogar. Y el locutorio no estaba operativo desde el inicio del estado de alarma", señalaba Arranz para descartar en parte que este brote de coronavirus en un núcleo familiar tan numeroso pudiera haberse convertido en un nuevo foco de la enfermedad con el epicentro en el densamente poblado barrio de Son Gotleu. "Las características del locutorio nos invitan a ser optimistas", abundó.

El portavoz, que admitió que el negocio que regentaban sí continuó vendiendo alimentos y otros productos a su clientela, también subrayó que disponía de mamparas de protección y que los pagos se realizaban a través de una ventanilla. "También se ha rastreado quiénes eran los proveedores de los productos del negocio y hemos constatado que los transportes se hacían siguiendo las recomendaciones de higiene y que los transportistas portaban mascarillas", añadió.

Asimismo habría tranquilizado a los servicios de rastreo el hecho de que la familia "no era una familia muy social. No ha mantenido ninguna reunión con otro grupo familiar y, en general, tenía muy pocos contactos. Su vida estaba bastante circunscrita a un núcleo familiar muy denso", añadió Arranz.

"Y tampoco han podido asistir a ningún acto religioso porque las mezquitas y los templos de otras confesiones estaban cerrados hasta hace poco", reforzó su argumentario el portavoz.

Arranz justificó el ingreso hospitalario de todos ellos en que su hogar no reunía las mínimas condiciones para que pudieran aislarse o pasar la cuarenta en él con seguridad. "La situación social del piso, con tanta gente dentro, hacía imposible mantener un aislamiento. Podíamos haberles alojado en uno de los hoteles medicalizados, pero como había camas de hospital disponibles hemos preferido ingresarlos", justificó.

Dos negativos, por seguridad


Arranz reveló que se han saltado el protocolo y han realizado pruebas a los familiares del primer infectado que se presentó en Son Llàtzer pese a que ninguno de ellos mostraba síntomas porque las escasas dimensiones del piso en el que convivían hacían casi imposible que el contagio no se hubiera producido. Esta circunstancia también evitará que, en caso de que sigan sin manifestar síntomas, sean dados de alta para que pasen el resto de la cuarentena en su domicilio. "En este caso no se les enviará a casa hasta que todos ellos cosechen dos pruebas negativas. Así estaremos más tranquilos", confesó.

Armengol niega el brote


También se refirió al brote contagioso la presidenta Armengol, aunque negando su condición de tal: "No es un brote, es un contagio porque se ha producido en una misma familia", zanjó en su comparecencia dominical tras su undécima reunión telemática con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el resto de dirigentes autonómicos.

La presidenta puso en valor el trabajo realizado por Atención Primaria al lograr identificar a 10 positivos asintomáticos a partir de un caso confirmado en Palma. "De forma inmediatísima se ha controlado no solo a la persona contagiada, sino todos sus contactos directos, haciéndoles las pruebas y se ha podido determinar quiénes están afectados por el virus", destacó.

Armengol insistió en la necesidad de mantener la prudencia porque "el virus sigue entre nosotros y continúa contagiando y causando muertes. Estamos preparados para los repuntes, que es muy posible que se sigan produciendo", concluyó.

Tres niños, una embarazada y un adulto, los negativos


De las trece personas de la misma familia que ayer estaban hospitalizados en Son Llàtzer, ocho eran positivos aunque sin síntomas y los 5 restantes, tres niños, una embarazada y un adulto, habían cosechado pruebas negativas. El hospital del Migjorn mantiene a otros 5 pacientes con Covid-19 en sus instalaciones, dos de ellos en la UCI. Por lo que respecta al hospital Sant Joan de Déu, a este centro se derivaron el pasado viernes los dos miembros de la familia de mayor edad, de 54 y 58 años, y este centro aún alberga a 17 pacientes Covid.

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