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Boulevard

Mallorca tiene tanto coronavirus como Inglaterra y Alemania

Cada avión que aterrice en Palma transportará a un pasajero contagiado del coronavirus, una cifra que aumenta si el aparato procede de ciudades más castigadas por la pandemia

Son Sant Joan tiene que decidir entre ser aeropuerto mallorquín o español, con datos de coronavirus muy diferentes.

Son Sant Joan tiene que decidir entre ser aeropuerto mallorquín o español, con datos de coronavirus muy diferentes. efe

Leonard Cohen canta en The captain que "no hay un lugar decente donde colocarse en una masacre". Por tanto, nos situaremos discretamente sobre las cifras de la pandemia, cifras de la pandemia que establecen que Balears tiene 1.434 casos de coronavirus por millón de habitantes, frente a los 1.649 de Alemania y los 1.519 del Reino Unido. Dado que el marcador sigue girando, los datos se ajustan al viernes 17 a las 12.00.

Mallorca se encuentra en el mismo rango de penetración de la pandemia que los famosos mercados emisores de turistas, ahora resecos. Es decir, los viajes entre la isla y Alemania (quinto país del mundo en contagios) o el Reino Unido (sexto) no dañarían a ninguna de las geografías implicadas. Por desgracia, vamos a pagar los riesgos de las generalizaciones, de la insistencia en que formamos parte de España. Este país vecino duplica ampliamente, con 3.888 casos por millón, los contagios de la confederación mallorquinogermanobritánica.

Mallorca es un lugar común. Berlín y Londres carecen de argumentos para vetar Son Sant Joan, pero pueden desaconsejar a sus ciudadanos que viajen a España, con lo cual seremos víctimas del reparto desigual de la epidemia que vino de Madrid, porque el Gobierno propició su difusión con un Estado de Sitio en diferido. La tasa en la capital española es cinco veces superior a la mallorquina, 7.608 casos por millón. Y recuerde que creerse los datos oficiales es más ridículo que seguir a los deportistas durante el confinamiento.

El turismo ha dejado de ser una actividad esencial en el planeta, pero aguardo con ansia al primer hotelero que proclame que no somos exactamente españoles a efectos de los visitantes extranjeros. También el enclave colonial de Son Sant Joan debe elegir entre integrarse en una nación llamada el Gran Madrid o en un "petit país" (expresión registrada por Francesc Antich) llamado Balears pero con menos pandemia.

Mientras aguardamos a que algún industrial de los viajes o el turismo salga de la madriguera para explicar cómo será la actividad con coronavirus, las decisiones a tomar en los aeropuertos son tan sensibles como en los hospitales. Aceptando la difusión real de la pandemia y los famosos asintomáticos, cada avión que aterrice en Palma transportará al menos a un pasajero contagiado del coronavirus, una cifra que aumenta si el aparato procede de ciudades más castigadas.

La exigencia de un carnet de limpieza de sangre, la adopción de medidas sanitarias con cada avión que aterriza en Son Sant Joan, la provisión del personal especializado para atender en condiciones de coronavirus a los sospechosos. Nada sabemos, porque el Govern y el sector se han escondido. Y todas las garantías pueden derrumbarse si Alemania o Reino Unido no se fían de los datos sobre la pandemia en Mallorca. De ahí la importancia para la recuperación turística de unas estadísticas fiables, y la constatación de que las mentiras de Madrid van a salirnos muy caras.

Dos semanas atrás publicamos que la viceconsellera de Sanidad había desaparecido venturosamente de la información sobre la pandemia, lo cual le obligó a desembalsamarse al lunes siguiente. Por supuesto, metió la pata acusando al personal sanitario en su conjunto de contagiarse por torpeza, y tuvo que pedir disculpas. Justo lo que se necesita en momentos de tensión. Ahora que le disparan a discreción nos desmarcamos, porque no participamos en cacerías. La culpa es de quien la nombró.

Acabaremos en positivo. Magnates no solo europeos sino también norteamericanos buscan refugio contra el coronavirus en Mallorca, donde quieren comprar mansiones con este objetivo definido. La isla conservaría así su condición de valor seguro, más barata que otros destinos y sobre todo disociada de España. Conviene plantearse ahora la pregunta inversa, ¿querría usted en Mallorca a un millonario de Nueva York, que va camino de los veinte mil fallecidos por coronavirus? Y dado que el riesgo lo comparten todos los mallorquines, también deberían beneficiarse proporcionalmente de estas operaciones.

Reflexión dominical adversativa: "Agrandamos a nuestros enemigos porque cuesta reconocer que te ha derrotado un mediocre".

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