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Diario de una madre teletrabajadora

Gustos, colores y música chulita

Día 33. Les he puesto un reto así, a lo loco, para ver si resolvemos uno de los problemas más graves de nuestra convivencia...

Gustos, colores y música chulita

Gustos, colores y música chulita

Día 33. Les he puesto un reto así, a lo loco, para ver si resolvemos uno de los problemas más graves de nuestra convivencia: todo el mundo se cree con derecho a veto en esta familia. El niño no quiere películas con enamorados (Dora la Exploradora: "Qué asco, besitos; yo nunca voy a querer besitos más que de mami"). La niña no quiere películas con armas de fuego. (Piratas del Caribe. El cofre del hombre muerto. "¿Le ha matado? ¡Le ha matado! ¡Tiene una pistola! ¡Apágala mamá!") Él odia los musicales ("Bfff otra vez esa Mary Poppins se pone a cantar"). Ella odia las de fantasmas, le gustan poco las princesas y solo tolera algunas con perros. Mando en ristre, nos ponemos delante de la ingente oferta infantil de la televisión y tras media hora larga de descartes, peleas y una carrera a la cocina porque se quema el sofrito acaban viendo Cómo entrenar a tu dragón 3 por quinta vez. No les revelo que a mí me pasa lo mismo con las series, que navego perdida por un menú demasiado largo, como el de un restaurante chino, para acabar volviendo a lo seguro, a los rollitos de primavera, o a The Crown. En cambio, les explico el significado del refrán "para gustos, los colores", elogio los valores de tolerancia y les propongo que elijan para la tarde de discoteca una canción poniéndose en los zapatos del otro y aceptando la diversidad con apertura de mente. "Pero tú odias el reguetón, y toda la música chulita", me rebate ella. En efecto, considero una desgracia que el único coche que ha pasado en toda la mañana por nuestra calle llevase a Daddy Yankee a toda pastilla y he fantaseado con la ilegalización de ese estilo y sus artistas aprovechando el actual desmadre en cuanto a derechos civiles. De manera que ella le pone a su hermano Torquemada el perro invisible, y luego no nos queda más remedio que bailar a lo chulito Tusa, "pero si le ponen la canción, le da una depresión tonta..."

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