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Antoni Riera: "El 41% de las pérdidas en la economía lo están sufriendo la hostelería y la restauración"

"Es fundamental no parar del todo la economía, porque eso no lo soporta ninguna Administración ni empresa"elementos necesarios para sortear esta crisis"

Riera señala que la especialización turística que ayudó a Balears en 2008 ahora nos perjudica. B. Ramon

P ¿Puede hacer un diagnóstico de la economía balear tras superar las tres semanas del estado de alarma?

R Se va a cerrar este primer trimestre ya en negativo. Venimos de una fase de crecimiento y nada hacía pensar que íbamos a entrar en recesión. En tres semanas, nuestra economía ha perdido 335 millones de euros, que es un 1% de nuestro Producto Interior Bruto anual. También será negativo el segundo trimestre, dado que el periodo de confinamiento se alargará hasta el 26 de abril de momento, pero previsiblemente irá más allá. Vamos a perder la Semana Santa y el arranque de la temporada turística. En una situación de recesión, empezamos a destruir empleo y, de forma muy leve a incrementar el paro porque hemos optado por un mecanismo de flexibilización con los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), que nos ayudan a contener la hemorragia. Lo que tenemos son empresas que eran solventes antes del 14 de marzo y que empiezan a tener problemas de liquidez al no entrar dinero en caja, lo que supone el riesgo de que se convierta en falta de solvencia y en un problema más estructural. Y también empresas que ya no eran solventes antes del 14 de marzo y son las que están ya en situación de agonía.

P En tres semanas se ha perdido un 1% de la economía balear, pero la Fundación Impulsa prevé que el golpe será todavía mayor durante la Semana Santa. ¿Hasta dónde podemos caer en este corto plazo?

R Durante las dos primeras semanas perdimos 120 millones de euros, y al superar la tercera ya hemos perdido 330 millones. La máquina de la economía no se para de golpe, sino que se va frenando, y en estos momentos esta pérdida de velocidad ya es muy importante. A medida que vamos entrando en la temporada turística media-alta, esos costes son más elevados. Lo que preveo es que durante todo el periodo de confinamiento la economía balear perderá un 2%, siempre esperando que podamos comenzar a recuperar una cierta normalidad a finales de mayo. Tenemos una crisis sanitaria y una crisis económica derivadas del mismo problema, que es una pandemia. La económica no podemos tratarla como a la de 2008.

P Usted defendía que era positivo no parar la construcción para no detener del todo la maquinaria económica. Finalmente se ha paralizado. ¿Eso va a hacer más difícil la recuperación?

R Sí. Las economías tienen inercia y frenarla tiene un coste muy alto. Pero en estos momentos da igual lo alto que sea, porque tenemos una pandemia y hay que resolverla. También hemos de limitar al máximo esos costes derivados, sean sanitarios, sociales o económicos. En mi opinión, lo que cabe esperar es que las actividades que dependen de la demanda interna sean las más fáciles de reactivar, y si hemos de iniciar una fase de desconfinamiento, mi prioridad sería empezar por ellas, como la construcción, la industria o incluso determinadas tramas del comercio y del sector del transporte.

P ¿El permiso retribuido de 15 días para actividades como la construcción en lugar de los ERTEs ha sido una buena medida?

R No. El Gabinete de Pedro Sánchez se equivocó. La flexibilización laboral debe de ser igual para todos. La mayor parte de las medidas que ha tomado el Gobierno español hasta la fecha, al igual que el alemán o cualquier otro, han ido orientadas a resistir este shock, con flexibilización laboral, créditos, impuestos... todas muy acertadas. Pero lo que no puedes hacer es dejar a un sector una carga en su mochila superior cuando tiene tantas o más dificultades para sostenerla que los demás.

P ¿Qué impacto va a tener todo esto en el empleo?

R Creo que prácticamente la mitad de los afiliados de Balears se va a ver afectada por un ERTE, lo que equivale a unas 250.000 personas. Es lógico, porque es el grado de afectación que se está dando en nuestra economía, que se ha parado en un 60% aproximadamente. Hay que insistir en que estamos en una situación de paréntesis, y que se congele esta parte del empleo no significa que se vaya a destruir. Luego hay que diseñar un proceso de descongelamiento adecuado, que es lo que me preocupa más.

P ¿Cuántas empresas y autónomos se van a poder quedar por el camino?

R Calculamos que un tercio del tejido empresarial de Balears tiene un nivel de solvencia bajo, y que su capacidad de liquidez está comprometida. Se les ha parado la demanda. Veremos cerrar empresas por quiebra, y quizás desaparezca el 10% de ese tercio.

P ¿La temporada turística de este año se va a retrasar o podemos darla por perdida?

R El sector más afectado está siendo la hostelería y la restauración. De los 335 millones de euros perdidos en las primeras tres semanas del estado de alarma, el 41% son atribuibles a este sector, mientras que el 12% corresponde a comercio y transporte, y la construcción está entre un 20% y un 22%. El sector turístico, además de verse muy afectado, depende del exterior y de la evolución en la curva de contagio de nuestros países emisores, que van retrasados respecto a España y eso nos va a perjudicar. Eso compromete la confianza de los empresarios y algunos ya piensan en la posibilidad de hibernar durante 2020 y se plantean objetivos a febrero de 2021. Lo puedo entender, pero hay que tener en cuenta que quizás no podemos atender una demanda de mercados emisores tradicionales, pero sí crear otro tipo de demanda, como la nacional o entre islas, o dirigirnos a determinados colectivos. No lo tenemos fácil, pero no debemos de pensar que la temporada está perdida al 100%, aunque sí en un porcentaje alto. Las reservas de viajes a las islas para temporada alta están en un 20%. Ha habido mucha cancelación y aplazamientos. Pero quizás podemos ser algo más optimistas a partir de finales de agosto, septiembre, octubre, y si el tiempo nos acompaña alargar algo más. Lo fundamental es no parar del todo la economía, porque eso no lo aguanta ninguna Administración ni empresa.

P ¿Las cadenas van a concentrar a sus clientes en unos pocos hoteles, lo que podría llevar la actividad a algunas zonas pero dejar vacías otras?

R Es el escenario más probable. Es mejor un ritmo de actividad bajo, pero no nulo.

P ¿La tesis de que Balears va a ser la autonomía más perjudicada es correcta?

R Sí. Este grado de afectación ya es mayor en las islas que en el resto del país, debido a varios factores. El primero es la especialización turística, y lo que nos ayudó en la crisis de 2008, ahora nos perjudica. Y somos una de las economías españolas más abiertas, lo que también nos penaliza.

P ¿Qué medidas van a hacer falta para superar esta crisis?

R Estimamos dos medidas vinculadas a dos fases. La fase actual, de confinamiento, requiere políticas que persiguen un resultado a corto plazo, y que están pensadas para que el sector empresarial y las familias resistan. Encontramos flexibilización laboral, créditos, aplazamientos de tributos y subvenciones a determinados tipos de actividad. Pero estamos a punto de entrar en una nueva fase, que es la de reconstrucción de la economía, y hay que dejar de lado las políticas de emergencia y apostar por otras que van a depender de cada región. De cara al próximo medio año se deben de impulsar políticas que persigan tres cosas. La primera es recuperarse y determinar cómo salimos de la recesión. La segunda es la renovación, que busca reasumir la trayectoria anterior. Y finalmente tenemos la reorientación, que es mucho más interesante para Balears y que busca cambiar la senda de crecimiento y formas de producir distintas, como innovación, clusterización...

P ¿ Qué tiempo podemos tardar en entrar en una situación de una cierta normalidad?

R Estamos en una crisis económica provocada por una pandemia, y por tanto los tiempos en el control de esta última van a ser fundamentales, como también identificar qué sectores van a ser prioritarios para que se beneficien de esas políticas. Yo apostaría por los que dependen de la demanda interna, sobre los que podemos controlar no solo la producción, sino también la demanda. Y en una fase más posterior, incidir sobre sectores mas vinculados a la exportación de servicios, como la cadena turística. Desde el punto de vista sanitario, se dejarán para esta última fase aquellos establecimientos que concentran mucha población.

P ¿Con qué ritmo podemos recuperar al enfermo?

R El escenario después de la batalla será el que nosotros mismos hayamos definido. No hay que pensar que 'nos ha tocado'. Tenemos la capacidad para sortear esta situación. Las empresas hoy están más saneadas que en 2008, los bancos mejor capitalizados para ayudarnos. Al Gobierno le pilla un poco peor por un déficit y deuda pública altos. Habrá que adoptar decisiones muy a nivel comunitario, lo que nos va a ayudar. Los elementos para salir están ahí.

P ¿Se puede diseñar un plan que permita a Balears salir de esta crisis fortalecida?

R Hay que salir de la emergencia y entrar en la contingencia. Este periodo de confinamiento es fundamental para diseñar esa contingencia. Soportaríamos una factura muy fuerte si durante este tiempo solo pensamos en términos sanitarios y en cómo aplanar una curva de contagios. Hay que hacerlo, pero también diseñar un plan de contingencia tanto sanitario como económico. Hay que controlar los contagios para no volver a caer, con un plan específico para Balears, porque ser islas nos da ventajas. Hay que poner cuanto antes en verde el semáforo de entrada de visitantes. Luego habrá que diseñar una política fiscal e invertir dinero público en nuestra economía, pero la Administración está tocada, por lo que los presupuestos para 2020 ya no sirven, pero se pueden reasignar. Hemos de aprovechar para impulsar no solo políticas de recuperación, sino también de reorientación para hacer frente a cuestiones que Balears ha descuidado. Debemos aunar esfuerzos en la dirección correcta y pasar a generar productos de mayor valor. En tres semanas hemos cambiado muchas cosas, como la educación a distancia, el teletrabajo y la teleasistencia sanitaria, lo que no hubiéramos hecho en otras condiciones. Estamos haciendo ya muchas cosas nuevas. Tenemos una oportunidad única.

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