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La solidaridad no se detiene

Los voluntarios de Mallorca sense Fam siguen ayudando a las familias de Palma sin recursos económicos para subsistir

Imagen de algunos de los voluntarios de Mallorca sense Fam.

Imagen de algunos de los voluntarios de Mallorca sense Fam. B. Ramon

El estado de alarma que se ha decretado en España como consecuencia del contagio del coronavirus está afectando a toda la población, pero quien más lo resiente, además de los enfermos y del personal sanitario, son las familias sin recursos que ni siquiera pueden sufragar una compra en un supermercado.

Y ante la falta de recursos económicos, a estas personas no les queda más remedio que pedir ayuda a las asociaciones benéficas que se encargan de asistir a estas familias sin recursos, proporcionándoles alimentos y otros tipos de productos, con los que ir pasando la semana, mientras se prolonga esta situación de emergencia. Y es que no hay virus que detenga a estas personas que de una forma voluntaria se encargan de asistir a estas familias, porque es ahora cuando más les necesitan. En los últimos días se ha extendido el falso rumor de que estas asociaciones benéficas también habían dejado de trabajar, como consecuencia de la crisis sanitaria, cuando no es así. Al contrario, ahora más que nunca estos voluntarios se están esforzando en trabajar para los demás, porque no están dispuestos a que ni una sola persona que viva en Palma pueda pasar hambre.

El claro ejemplo de esta labor desinteresada para las personas sin recursos la representa la asociación Mallorca Sense Fam, que estos últimos días se está volcando para ayudar a los que dependen de su ayuda para poder subsistir.

Desde hace varios años cada miércoles se hace entrega de alimentos, así como otros productos de primera necesidad, a más de un centenar de familias de Palma. Estas personas ya saben lo que es sufrir las consecuencias de una crisis económica, de la que todavía no han salido, cuando de pronto se ven obligados a afrontar una etapa complicada.

Esta asociación benéfica también está ayudando a otras organizaciones de ayuda, porque estas últimas semanas están teniendo serias dificultades para atender a otras personas con pocos recursos. Colaboran facilitándoles productos, que Mallorca sense Fam ha recibido de determinadas empresas.

Seguridad

Debido a la situación especial que conlleva la declaración de estado de alarma, esta asociación de voluntarios de Palma también ha tenido que modificar su sistema de organización. Los voluntarios que están en el grupo de riesgo tienen prohibido acudir al almacén de entrega, ya que deben estar confinados en su domicilio, pero sí lo hacen el resto de colaboradores, que trabajan de una forma desinteresada en ayuda de los demás.

Antes de que se produjera el contagio masivo del coronavirus, las personas sin recursos acudían al local y allí recibían una especie de talonario de puntos, en función de sus necesidades. Después iban cogiendo de las estanterías las cosas que necesitaban. Pero ahora la asociación se ha visto obligada a cambiar el sistema de reparto. Ya no se van cogiendo las cosas de las estanterías, sino que los voluntarios se encargan de rellenar unas bolsas con productos, que después entregan a las personas que acuden al local.

En estas bolsas no falta de nada. Hay fruta, verdura, leche, arroz, aceite, huevos, detergente, así como otros productos de primera necesidad. E incluso entregan algo dulce, como pueden ser galletas, para que esta espera tan larga confinados en casa no resulte tan dura. La asociación cuenta con la ayuda de una serie de empresas, que son las que les facilitan todos estos productos, que después regalan.

El trabajo de estos voluntarios no se limita solo a la entrega que se hace los miércoles. Se trabaja durante casi toda la semana. El contacto, tanto con proveedores, como con usuarios es constante, lo que dificulta mucho la organización. Y para evitar aglomeraciones de gente en el local los martes los voluntarios llaman por teléfono a cada familia y se les indica a la hora exacta en la que tienen que acudir para recoger sus cosas. Así, al menos, se cumplen las normas de seguridad, porque se evita el contacto entre estas personas para impedir que el virus se propague.

Al mismo tiempo, hay otras muchas familias o personas mayores que no pueden salir a la calle, porque la posibilidad de contagiarse es mucho mayor. Y lo que no están dispuestos a aceptar los responsables de esta asociación benéfica es que estas personas puedan pasar necesidades porque no tienen nada que comer. Para evitar estas situaciones cada semana se realiza un reparto a domicilio. Y esta tarea tampoco se ha suspendido. Un trabajador se desplaza a cada domicilio y entrega los productos que previamente se han preparado. Por norma general, son personas mayores que tienen problemas para moverse y desplazarse al local y por ello se les ayuda en su propio domicilio. Pero desde que se decretó el estado de alarma, son muchas las personas, que hasta ahora acudían al local, que tienen miedo a salir. Por ello, también se acude a su casa, lo que ha supuesto un aumento del número de reparto a domicilio.

Los responsables de este proyecto benéfico quieren lanzar el mensaje de que esta crisis sanitaria no va a detener este trabajo de ayuda a los demás, sino que estas asociaciones son ahora más necesarias que nunca. Sobre todo porque se sabe que muchas personas se van a quedar a partir de ahora sin trabajo y sin apenas recursos. Por ello, Mallorca sense Fam se compromete a seguir ayudando a todas estas familias sin dinero, para proporcionarles, al menos, los productos de primera necesidad que precisan para vivir.

La asociación también cuenta con ayuda de la Unión Europea, que realiza una entrega de productos de primera necesidad. Precisamente, en los últimos días se recibió un cargamento de material.

Los responsables de la ONG destacan la colaboración de muchas empresas de suministros, que también se han sumado al proyecto de asistir a las personas que precisan ayuda. Es cierto, que debido a las circunstancias especiales que se están produciendo estos últimos días, hay algunas empresas que han dejado de colaborar, pero se confía en que una vez estabilizada esta situación se reanude la relación. Los voluntarios están convencidos de que si no existiera esta colaboración desinteresada de estas empresas, haría imposible su trabajo, con lo que muchas familias lo pasarían aún mucho peor de lo que lo están pasando, sobre todo ante la crisis económica que se aproxima.

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