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Más que aplausos

Una limpiadora del Psiquiátrico recompensa a los sanitarios con "meriendas"

Más que aplausos

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¿Qué puede haber motivado la forma de actuar de Ángeles? Eso es algo que todavía se pregunta la doctora Ana Sanz, coordinadora de Urgencias del SUAP (el equivalente al PAC de la part forana pero en Ciutat) de Son Pisà, un centro de salud que desde hace ya más de dos semanas recibe puntualmente cada tarde de manos de esta mujer una bolsa con comida para que el personal sanitario que cubre las urgencias hasta las ocho de la mañana del día siguiente pueda sobrellevar mejor la tarea.

"Por lo que he sabido de una compañera, que ayer le abordó y le hizo una foto (esta misma que ilustra esta información), se llama Ángeles Velasco Romero y trabaja como auxiliar de limpieza en el hospital Psiquiátrico", comienza la coordinadora de Urgencias.

"Sale de trabajar a las tres de la tarde y se va a Mercadona, donde pilla todo lo que encuentra y nos lo trae para que merendemos todos los que estamos de guardia ese día. Todos los días llega cargada con una bolsa, nos la deja y se va. ¿Que qué nos trae? De todo. Dulces, frutos secos, quelytas...", detalla la doctora Sanz.

"Es habitual que pacientes conocidos nos traigan bizcochos hechos por ellos como muestra de su agradecimento, pero lo de Ángeles no es lo mismo. No es una usuaria habitual, nadie la conocía de antes, no sabemos por qué actúa de esta manera", se pregunta la facultativa por los motivos por los que una trabajadora muy humilde que previsiblemente cobra un salario que apenas le permite llegar a fin de mes con desahogo paga cada día de su bolsillo la merienda a todo un equipo de guardia asistencial.

"Lo hago de corazón"

Su compañera Teresa, que el pasado miércoles abordó a la benefactora desconocida de la que todo el equipo de Son Pisà habla, quizá tenga la respuesta.

"Le pregunté por qué hacía esto y me contestó llanamente que porque le gustaba ayudar a la gente. Lo hago de corazón, me dijo con los ojos humedecidos. Me apetece hacerlo y, de esta manera, os recompenso por la labor que estáis llevando a cab0, añadió. Luego dejó la bolsa con la comida y se marchó sin ni siquiera atreverse a entrar.

Teresa suele colocar los comestibles regalados en una mesa para consumo y disfrute de todos los sanitarios, del celador y del guardia de seguridad que hasta las ocho de la mañana del día siguiente trabajan para atender las urgencias asistenciales de la barriada.

Todos ellos se han puesto de acuerdo y han contactado con este diario para agradecer de esta manera la generosidad de Ángeles. Una persona agradecida a su vez que no se limita a salir cada día a las ocho para aplaudir su labor.

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