Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Diario de una madre teletrabajadora

Los peligros del piloto automático

Día 7. Me preocupa lo bien que lo llevan. No preguntan nunca cuándo saldremos, ni dicen que se aburren, ni se rebelan si les obligo a hacer...

Los peligros del piloto automático

Los peligros del piloto automático

Día 7. Me preocupa lo bien que lo llevan. No preguntan nunca cuándo saldremos, ni dicen que se aburren, ni se rebelan si les obligo a hacer un dictado en castellano y otro en catalán. Sí, yo fui a la EGB. A mí me costó una docena de sesiones con mi querido psicólogo el aceptar el locus de control externo, o sea, que hay cosas en las que no puedo intervenir, como un estado de alarma decretado por el Gobierno. Les pregunto si se encuentran bien y me contestan que el día se les ha hecho cortísimo. Cualquier propuesta les parece maravillosa: bailar el waka-waka, jugar a la oca, un baño de espuma, cortarle una pierna a la jaia corema, hacer fotos de la casa con las cámaras que les dejaron los Reyes. Menos recoger, el brócoli y 'hoy toca lavarse el pelo', todo va como la seda. "Qué bien, ¿y cuándo me harás el traje?", me pregunta ella. "¿Qué traje?", le respondo yo. "Pues el de dimoni". Según su versión de los hechos, que su hermano corrobora, yo le he dado permiso para apuntarse a la colla infantil de dimonis del barrio. Ni idea. Afirma que me ha preguntado si ya es lo suficientemente mayor para llevar el fuego, y que le he dicho que "mmm". Que luego me ha preguntado si yo le acompañaría a los ensayos y le he respondido que "mmmm". Y que cuando me ha preguntado si los trajes de dimoni se compran o se confeccionan en casa, he asentido con un "supongo, mi amor". Puede que llevara los cascos puestos, o que estuviese pensando en el menú de la semana, en las páginas de mañana, en la cantidad de enlaces de internet que tengo que mirar para sus tareas escolares, pero no recuerdo haber firmado nada y le pido si ha grabado la conversación. Se pone a gritar porque no la escucho y "parece que ni siquiera soy de la familia". Le prometo que en cuanto nos dejen salir a la calle le compro una antorcha y un mechero. Espero que no lo haya grabado.

Compartir el artículo

stats