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Entrevista

María Dolores Lozano: "Los jueces se han convertido en los terceros padres"

"La violencia de género va de la mano con los divorcios contenciosos, los retrasos en las resoluciones provocan situaciones de violencia"

P Balears está a la cabeza de las comunidades con la mayor tasa de demandas de disolución matrimonial (separaciones y divorcios) por cada 10.000 habitantes, junto con Canarias y Valencia, ¿A qué cree que se debe?

R Creo que es una cuestión que tiene que estudiarse desde el punto de vista sociológico. Somos una sociedad multicultural, una comunidad que recibe muchas personas que fijan su residencia aquí de distintos ámbitos, nacionalidades y culturas. Esto motiva un aumento de los procesos de separación y divorcio. Además, cuanta más posibilidad hay de tener capacidad económica, más fácil es el poder acceder a la separación y el divorcio.

P ¿Es más fácil separarse si tienes dinero?

R Hay muchas parejas con una problemática importante en su economía que les es muy difícil separarse o divorciarse, no por lo que cueste la separación o el divorcio, sino por las consecuencias que se derivan de esta separación o divorcio. Hay muchas parejas que viven juntas sin estar juntas porque no pueden permitirse acceder a otra vivienda o porque los sueldos que perciben no son suficientes para seguir abordando las cargas familiares y porque con la crisis económica que hubo en España en 2010 hay otra situación que es la de los bancos. La gente se divorcia pero sigue casada con el banco, con la hipoteca. Esto ha dificultado muchísimo que parejas que quieran separarse o divorciarse lo hagan.

P ¿Hay algún otro motivo por el que las islas tengan la mayor tasa de divorcios y separaciones?

R Además del nivel de vida y capacidad económica de Balears, considero que somos una población mucho más liberal desde el punto de vista de pensamiento que quizá otras zonas del Estado.

P Balears también tiene la mayor tasa de denuncias por violencia de género por cada 10.000 mujeres, seguida de Canarias y Valencia. ¿Existe una relación o es casualidad?

R No es casualidad. Uno de los focos donde se produce las situaciones de violencia, ya sea violencia de género, filioparental o doméstica, precisamente va de la mano con los procedimientos de divorcio, sobre todo los divorcios contenciosos (los no consensuados). Si tenemos una tasa de divorcios muy alta, tenemos una tasa de violencia muy alta también. Una de las cuestiones a destacar es que con el actual sistema que tenemos, la dilación o los retrasos de las resoluciones en los procesos de divorcio o los procesos de familia en general provocan situaciones de violencia. Esto no solo lo decimos los abogados de familia, sino la magistratura especializada y los fiscales.

P ¿Cuál es la prioridad de la asociación Aeafa que preside?

R La prioridad de la Asociación Española de Abogados de Familia es conseguir la creación de una jurisdicción de familia, persona y menores, independiente a la jurisdicción civil, porque todos los operadores de esta rama del derecho tenemos que ser gente especializada: jueces, magistrados, fiscales, todo el personal que trabaja en el juzgado, con la creación de equipos psicosociales, de instrumentos o herramientas complementarias para el juzgado para el cumplimiento de las sentencias porque el actual sistema que tenemos vulnera el principio de igualdad del ciudadano ante la ley, porque depende del lugar de residencia que una persona tenga derecho o no a que su asunto sea estudiado y decidido por un juzgado de familia o no.

P El abogado de familia es clave cuando uno va a divorciarse...

R Por supuesto, cuando un matrimonio se divorcia siempre hay tres partes: los dos que se divorcian y Hacienda. Hacienda somos todos, unos más que otros. Esto supone que todas las transacciones económicas que se hacen en un convenio regulador tienen una repercusión fiscal. Cuando se establece una pensión compensatoria, la persona que la recibe tiene que tributar por esa pensión como si fuera una renta de trabajo. Y la persona que paga la pensión se la descuenta de su base imponible. Hacienda nunca pierde.

P ¿Las separaciones aumentan en verano o eso es una leyenda?

R No es una leyenda, es cierto. La rutina siempre da estabilidad. Cuando esa rutina se rompe porque estamos de vacaciones, da lugar a discusiones, enfrentamientos y a plantearse la separación o divorcio. Normalmente, las personas cuando se van a divorciar lo llevan pensando bastante tiempo, salvo excepciones.

P ¿Por qué ahora cada vez hay más separaciones?

R No podemos obviar que ya no estamos conformes con cualquier cosa o con cualquier situación. Yo creo que los niveles de tolerancia han disminuido en todos los ámbitos de la vida, en cualquier faceta. Por ejemplo, en el trabajo no se toleran según qué prácticas. Pues esto también pasa en las relaciones personales.

P ¿En qué fallamos?

R Si seguimos fallando a la hora de educar a los niños, a nuestros hijos, va a aumentar considerablemente el índice de separaciones y divorcios. En Balears, hay un índice más elevado de situaciones de violencia en la juventud que en otros lados. La modernidad es muy buena, pero también muy mala. La globalización o, por ejemplo, determinados movimientos musicales como el reguetón... No hay nada más machista ni más atentatorio contra la dignidad de la mujer que el reguetón. La juventud de hoy se supone que está más formada que nunca, con todas las posibilidades, los colegios... y sin embargo no es raro encontrarse situaciones en las que niñas, adolescentes, tienen el típico novio machista que las controla por el móvil. Esto es una realidad. Y muchas de ellas te van a decir que eso es amor.

P ¿Y cómo le podemos poner freno a esa violencia machista?

R El mayor presupuesto en la lucha contra la violencia de género tiene que ir a la educación. Una educación escolar impartida por profesionales que estén formados en esa materia. Hay que educar desde la cuna, desde los 0 años, en las guarderías, colegios, institutos y en la universidad. En los colegios tiene que ser una asignatura obligatoria, pero una asignatura de nota, no una 'maría'.

P Hoy día los jueces tienen que decidir sobre cualquier detalle de los niños.

R Los jueces se han convertido en los terceros padres, respecto de los niños. Los menores tienen a su padre y a su madre o a sus dos padres o sus dos madres y, luego, tienen el juez de turno al que le corresponde el asunto del divorcio al que someten cualquier cuestión en la que estén en desacuerdo: si cambiamos al niño de colegio, si hace natación, religión, si hace o no la comunión, si se va estudiar a Inglaterra, si se va a hacer un piercing, si hay que medicarle porque tiene TDH, si hay que operarle, si hay que ponerle una ortodoncia... Es decir, todas esas decisiones son de patria potestad y todas tienen que ser decididas de común acuerdo. Y, cuando no hay acuerdo, entonces hay que acudir al juzgado que llevó el proceso de divorcio a someter al juez en consideración esta cuestión. Los juzgados están colapsados de este tipo de asuntos en toda España. Ahora, de repente, a los jueces les han salido muchos hijos.

P ¿Es más fácil una separación sin hijos o con hijos?

R Depende de cada caso, tenemos la experiencia de que cuando no hay niños es más fácil. El problema que más miedo da es la inestabilidad económica. Cuando la estabilidad económica puede asegurarse, todo es mucho más fácil. Porque una separación o un divorcio empobrece siempre, salvo en determinadas familias.

P Entonces, ¿el principal problema siempre es el dinero?

R También hay otro tipo de asuntos en los que hay algún tipo de problema psicológico o anomalía que lo que hace es, a toda costa y con independencia de las cuestiones económicas, utilizar a los niños como arma arrojadiza contra el otro llevando a cabo comportamientos o interferencias para que ese niño o niña rompa el vínculo y la relación con el otro padre o madre.

P Aunque haya una sentencia, ¿los niños pueden decidir con quién estar?

R Los niños no deciden, los niños tienen que hacer lo que las sentencias marcan. Porque flaco favor estamos haciendo a los niños si, siendo menores de edad, pueden hacer lo que les dé la gana. Eso no es educarles en la responsabilidad. La forma en la que los hijos cumplan las sentencias es porque los padres y las madres deben cumplir esas sentencias. Y, en este país, incumplir es gratis. No pasa nada. Tendría que haber una respuesta muy rápida por parte del juzgado y apercibir a la partes por desobediencia judicial por no cumplir el régimen de visitas o la sentencia. Esto en Inglaterra no ocurre. En un procedimiento de familia, si no se cumple una orden directa del juez, ese señor o señora se va tres o cinco días o una semana a la cárcel.

P ¿Esto no es criminalizar la vía familiar?

R Llega un momento en que hay que imponer de alguna manera el respeto a las resoluciones judiciales, que la gente sepa que la consecuencia se va a cumplir. Los mayores de edad tenemos obligaciones que tenemos que cumplir y respetar. Un menor de edad, también: respetar a su padre y a su madre, al resto de la familia...

P ¿Los jóvenes que ni estudian ni trabajan y viven con sus padres tienen obligaciones?

R Los 'nini' y los no 'nini'. El mayor de edad tiene obligaciones. La casa de los padres no es la pensión del pez. La casa de los padres tiene una norma y la dirección de la familia la llevan los padres. Si un mayor de edad quiere residir en casa de sus padres, tiene la obligación de respetarles siempre y cumplir con las directrices que marcan ellos.

P ¿Cuál es el principal problema que tienen los abogados de familia en las islas?

R El mayor problema que tenemos en Balears son todos los asuntos que tienen que pasar por el equipo psicosocial. Todos estos asuntos se dilatan de una manera extrema en el juzgado. Es muy habitual que las partes nos pongamos de acuerdo en elegir a peritos, psicólogos o trabajadores sociales que no estén en el equipo psicosocial. La media de duración de la emisión de un informe puede llegar al año y medio. Esto es un grave problema. Es una vergüenza, eso es una forma de maltrato a la ciudadanía.

P ¿Los juzgados de familia de Palma están colapsados?

R En Palma, no están colapsados, si bien en determinados momentos sí arrastran dilaciones como consecuencia de la falta de medios. Creo que en estos momentos en Palma, para absorber todo el trabajo que hay, al menos se precisan dos juzgados más. Aquí la media de resolución de un proceso contencioso va de los 7 a los 9 meses. Es un tiempo relativamente corto. En Inca y Manacor, que son juzgados no especializados, tenemos unos retrasos que no son aceptables.

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