"No sabemos cuántas mujeres son víctimas de prostitución y de trata en Balears. No sabemos cuántos pisos hay en las islas donde se ejerce la prostitución ni de qué formas". Susana Ortega, técnica del Institut Balear de la Dona, destacó ayer al mediodía que se ha consolidado la prostitución en viviendas de titularidad privada. Ha habido un movimiento cada vez mayor de ejercer la prostitución en la calle hacia los pisos.

Ortega expuso ayer el Plan de lucha contra el tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual y abordaje de la prostitución durante las III Jornadas sobre prostitución y trata organizadas por el ayuntamiento de Calvià. Se trata de un plan orientado a promover y proteger los derechos humanos desde una perspectiva de género y se dirige a toda la sociedad de Balears, en especial, a los hombres, los prostituidores.

En Mallorca, hay "muchísimos pisos" en los que se ejerce la prostitución, según ha constatado Metges del Món. "Es muy difícil saber cuántos hay, es imposible llegar a todos", reconoció ayer Miguel Ángel Benítez, de esta entidad. "Actualmente, se ha revertido la situación. Por primera vez en Palma, subrayó Benítez en una mesa redonda sobre Flujos de migración y trata durante las jornadas celebradas en Calvià.

Cati Bagur, de Creu Roja Balears, hizo un llamamiento a la corresponsabilidad de toda la sociedad. "En el piso de delante de tu casa o en tu misma calle hay mujeres que están siendo explotadas, en el entorno más inmediato. Todos somos corresponsables", indicó Bagur, quien calificó de escalofriante y significativo el número de mujeres que viajan a las islas procedentes de Latinoamérica, Europa del Este o África para ser explotadas sexualmente

Maria Magdalena Alomar Real, coordinadora de Casal Petit, detalló que de las 224 mujeres atendidas en 2018 por la entidad, 93 son nigerianas. La mayoría ejerce la prostitución en la calle, en zonas turísticas como la Playa de Palma y PalmaMagaluf. En este último núcleo, Casal Petit pudo contactar con 35 mujeres en una sola noche.

Más de la mitad de mujeres que atienden, un 56 por ciento son víctimas de trata. Todas provienen de un entorno de mucha precariedad y tienen el anhelo de una vida mejor para ayudar a sus familias. "El viaje de Nigeria suele costarles 40.000 euros, que es la deuda que contraen. Hay una mafia muy bien organizada que las controla con vudú", explicó Alomar.

El viaje puede ser en avión con documentación falsa o por tierra en condiciones infrahumanas, cruzando el desierto. "La duración del viaje se puede alargar hasta los cuatro años. En el trayecto sufren agresiones sexuales y muchas veces se tienen que prostituir para poder comer. Si se quedan embarazadas las obligan a abortar", manifestó Alomar.

Turismo sexual

Susana Ortega, del IBdona, indicó que en Balears la prostitución está estrechamente ligada al modelo turístico. Así, es significativo el aumento de esta actividad durante los meses de temporada alta en verano. "Hay que combatir el turismo sexual en Balears, es muy importante que se involucre el sector hotelero.Hay que visibilizar y concienciar", insistió Valentina Milano, profesora de Derecho internacional de la UIB.

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