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Entrevista

Íñigo Sáenz de Ugarte: "Tratar a Marchena de un gran héroe es algo ridículo y exagerado"

Sáenz de Ugarte piensa que algunos medios de comunicación se excedieron al alabar al magistrado

El periodista Íñigo Sáenz de Ugarte, autor de 'El Judici'.

El periodista Íñigo Sáenz de Ugarte, autor de 'El Judici'. Roca editorial

Íñigo Sáenz de Ugarte cubrió para el periódico digital el diario.es la larga vista oral del juicio en el Tribunal Supremo por el procés. El veterano periodista ha escrito el libro El Judici, que hoy presenta en Palma. Sáenz de Ugarte discrepa de la condena por sedición para los cabecillas del procés y ve claro que su conducta sí fue una simple desobediencia. La presentación tendrá lugar a las 7 de la tarde en la Librería Quars (calle Parellades, 12). El autor aporta importantes claves sobre el procés.

P ¿Está usted decepcionado con la sentencia?

R Personalmente no lo estoy. El Tribunal Supremo ha tirado por la vía de en medio. No ha condenado por rebelión, como pedían las acusaciones, ni ha contemplado la desobediencia, que admitían algunas defensas. Pero en mi opinión la condena por sedición no está del todo fundamentada. El tribunal ha dedicado buena parte de la sentencia a curarse en salud de cara a los posibles recursos ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por no haber respetado el derecho de defensa de los acusados durante la instrucción y la vista. Tan solo ha dedicado una pequeña parte del fallo, unas pocas páginas a fundamentar el delito de sedición, por el que finalmente han sido las principales condenas. Es cierto que el Código Penal cuando tipifica ese delito dice lo que dice y el relato del tribunal se ajusta a ese tipo, pero creo que los magistrados no han determinado con detalle la responsabilidad de cada acusado. Esta circunstancia es especialmente relevante en los casos de Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y Carme Forcadell, donde no existe prueba para justificar el delito de sedición. También se declara probado que impidieron el cumplimiento de órdenes judiciales y eso sí sucedió.

P ¿Hubiera sido más justa una condena por desobediencia?

R Resulta indudable que los acusados durante la vista oral admitieron que se habían desobedecido estas órdenes de los tribunales. Hubo en cierta medida un reconocimiento del delito de desobediencia, pero esa figura penal, a diferencia de la sedición, no está condenada con una pena de privación de libertad y sí con una de inhabilitación. Lo que pasa es que condenar a una inhabilitación hubiera parecido una pena muy leve para el impacto político que causaron los hechos.

P ¿Cuál es su opinión sobre el presidente del tribunal Manuel Marchena tras las largas semanas de vista oral?

R Él cumplió sus objetivos durante la celebración de la vista y no tanto en sentencia. Marchena, en el juicio, buscaba dos cosas: que no se produjeran alborotos, que hubiese un clima de tranquilidad, y que las defensas no pudieran alegar vulneraciones de derechos fundamentales durante la vista, con lo que fundamentar después sus posibles recursos ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Para la sentencia, Marchena buscó la unanimidad de todos los magistrados del tribunal y la consiguió. La falta de unanimidad hubiese sido aprovechada por las defensas para sus recursos de amparo ante el Tribunal Constitucional o después ante Estrasburgo. Por otro lado, algunos medios de comunicación presentaron a Marchena como a un gran héroe. Fue una postura exagerada y quizás cómica. Era una imagen desacertada. No se puede presentar a un juez como si fuera una estrella de fútbol. Estos medios luego se llevaron una plancha con Marchena, cuando llegó la sentencia y vieron que no condenaba por rebelión como a ellos les hubiese gustado.

P ¿Piensa que el recurso ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo de los condenados puede prosperar?

R No lo sé. Primero debe decirse que hay que interponer un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, recurso que no se ha formulado todavía. En consecuencia desconocemos los argumentos que van a plantear las defensas ante Estrasburgo. No obstante, pienso que será difícil que el Tribunal de Estrasburgo tumbe la sentencia del Tribunal Supremo porque el tribunal ha cuidado mucho el respetar el derecho de defensa de los acusados. Cosa diferente es cómo se han respetado estos derechos fundamentales durante la instrucción de la causa del procés, primero en el juzgado de instrucción 16 de Barcelona y luego en el Tribunal Supremo. Aquí se produjo, según las defensas, una investigación prospectiva, algo prohibido. Habrá que ver cómo encaja Estrasburgo este argumento sobre la instrucción.

P ¿Es usted partidario del indulto?

R Es una decisión política y la política rodea este caso por todos los rincones. Corresponde al Gobierno, porque los acusados no van a renunciar a sus ideas y ya lo han dicho. Es una carta que puede jugar el Gobierno, pero tendría que ser fruto de un pacto con los partidos independentistas, un pacto mucho más profundo que el que ahora se negocia para formar Gobierno. Sería legítima si hubiese un acuerdo de mayor calado. Por otro lado, la crisis política con Cataluña va a durar muchos años porque las posiciones están muy separadas.

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