07 de diciembre de 2019
07.12.2019

El alud de refugiados obliga a alojarlos en hostales y otros centros en Palma

La Cruz Roja de Balears atendió a 430 solicitantes de asilo en 2017, frente a los 1.080 en 2018 y los 1.117 en los primeros nueve meses de 2019

07.12.2019 | 02:45

La acogida de refugiados se ha disparado en Mallorca. El número de solicitantes de asilo político o protección internacional no ha dejado de crecer en los últimos años, especialmente de ciudadanos de Venezuela y Colombia. La Cruz Roja de Balears atendió a 430 personas en 2017 dentro del Programa de acogida e integración para personas refugiadas y solicitantes de asilo, un programa estatal financiado por el ministerio de Trabajo, frente a los 1.080 usuarios en 2018. Durante los primeros nueve meses de 2019 la cifra ha aumentado a 1.117 extranjeros atendidos. Esta subida en el número de refugiados ha provocado que la Cruz Roja de Balears haya tenido que derivarlos a hostales, pequeños hoteles y otros centros de alojamiento en Palma y alrededores, hasta que finalmente ya pueden entrar en un centro de acogida temporal, que, por lo general, siempre están llenos.

"A día de hoy los usuarios que están en hostales o pensiones en la ciudad son casos excepcionales, casos puntuales, que no se les cambia de ubicación para darles estabilidad y tranquilidad porque ya llevan un tiempo alojados allí. Son casos pasados", informa Dolça Feliu, directora autonómica de inclusión social de Cruz Roja Balears. Se trata de un pequeño número de familias con niños que todavía permanecen hospedadas en cada uno de estos establecimientos turísticos, a la espera de obtener plaza en un centro de acogida temporal. Pero, hace unos pocos meses, la realidad era otra. El pasado verano fue muy intenso debido al aluvión de refugiados. Hubo momentos en los que la mitad de la capacidad de estos pequeños hoteles correspondía a estas familias solicitantes de asilo. Eran muchas las habitaciones en las que estaban alojadas las parejas con sus hijos, la mayoría procedentes de Latinoámerica. De forma progresiva, se fueron vaciando las estancias.

Gran demanda

"Hay más demanda que plazas", reconoce Dolça Feliu. "Sobre todo en verano era complicado encontrar plazas. No es fácil gestionar, es complicado, más aún en una isla tan turística como Mallorca. No es nada práctico tener que derivar a los usuarios a hostales cuando no sabes el tiempo exacto del alojamiento ni si se va alargar. Fue algo excepcional y buscamos alternativas", indica Feliu.

"Ahora, se ha redirigido. Desde agosto contamos con 60 plazas en un centro de alojamiento a las afueras de Palma. Cruz Roja gestiona estas 60 plazas. Además, buscamos alternativas y trabajamos en red con el IMAS del Consell de Mallorca, el Govern y el ayuntamiento de Palma", detalla Feliu. Así, las administraciones ceden sus centros o instalaciones para acoger a las familias de refugiados en un primer momento. "Siempre ha habido una predisposición total por parte de las administraciones", asegura la directora autonómica de inclusión social, que destaca el apoyo que reciben de los voluntarios de la Cruz Roja, otras entidades y de las administraciones públicas.

De las 1.117 personas atendidas este año, desde enero al 30 de septiembre de 2019, 213 eran menores. La gran mayoría procedían de Venezuela y Colombia. Muchas eran familias con niños.

Según Dolça Feliu, el perfil del refugiado ha cambiado. Cuando se abrió el centro de acogida temporal en s'Arenal, en abril de 2016, tras la crisis de los Balcanes, se atendía a ciudadanos de Siria, Irak, Eritrea o Afganistán. Venían reubicados de campos de refugiados de Grecia o Italia y entraban directamente en los centros de acogida temporales. Ahora, la vía de entrada es por el aeropuerto de Palma y se trata de ciudadanos de Latinoamérica. "Esto es un reto. Por eso, hay que buscar alternativas. El programa de Cruz Roja es muy dinámico, te tienes que adaptar a las nuevas situaciones y perfiles. Tendríamos que adelantarnos y dar respuesta a estos flujos migratorios", recalca Feliu.

Un programa con tres fases

El programa de refugiados de la Cruz Roja puede durar dos años y consta de tres fases: la inicial, de primera acogida, que consiste en cubrir las necesidades básicas, el alojamiento y manutención, de los usuarios, mientras esperan a entrar en un centro de acogida temporal. Para ello, Cruz Roja dispone de 60 plazas en un edificio a las afueras de Palma, además de otros centros del IMAS, del Govern o del ayuntamiento. Esta primera fase debería durar un mes, pero se está alargando a cuatro meses. Algunos usuarios tienen familia en la isla y no entran en los centros.

La segunda fase, de acogida temporal, suele durar seis meses en un centro de acogida temporal que asigna el Ministerio, ya sea en la isla o en la península. En Mallorca, hay dos centros: uno en s'Arenal, con 50 plazas, y otro en Son Rapinya, con 25, casi siempre llenos. Esta fase incluye manutención, alojamiento, aprender el idioma, asesoramiento jurídico y psicológico. En la tercera fase, de integración, los usuarios viven en pisos compartidos de alquiler y es clave la inserción sociolaboral para que encuentren empleo.

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