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Análisis

Consecuencias jurídicas para las empresas hoteleras de la quiebra de Thomas Cook

El concurso (bankrupt) y la liquidación (compulsory) de Thomas Cook ya ha sido declarada ante la High Court de Londres. El procedimiento judicial rige por la Insolvency (England and Wales) Rules 2016 que es sustancialmente semejante al que se sigue en España según la Ley Concursal. Afecta, cuando menos, a las diecinueve socieddes del Grupo T. Cook que se enumeran en la demanda (application).

Se ha nombrado a KPMG, LLP como asistente del Liquidator Official Receiver. Su tarea es la conocida y lógica para estos casos. Elaborará la lista de acreedores: clientes afectados, empleados, acreedores y accionistas. Quienes, como los hoteleros mallorquines, ostenten un crédito deben así acreditarlo según el formulario que establece el art. 14.4 de la norma y remitirlo vía mail a https//www.insolvency-kpmg.co.uk.

Los bienes (assets) resultantes de la liquidación se distribuirán según el ranking de los acreedores. El de los hoteleros tendrá un orden posterior al de los preferentes (preferential) y garantizados (secure). Por consiguiente se incluirán en el ranking de los créditos no garantizados.

No es momento de especular con la hipotética extensión de responsabilidades a los directivos de la compañía. El proceso jurídico va a tomar muchos años. La Justicia no es rápida en ningún lugar democrático del mundo en el que se respeten los principios de tutela judicial y contradicción entre las partes implicadas.

El daño a la industria turística va a tener gravísimas implicaciones y su recuperación exigirá medidas paliativas. Muchos opinadores han bromeado con la hipocondría de los hoteleros. Ahora tendrán la ocasión de evaluar las consecuencias. Balears bajará su producción interior y perderá riqueza. La Administración verá reducidos sus ingresos por tributos. Perderemos puestos de trabajo y dinero circulante. Todos perderemos capacidad adquisitiva. Y también esos opinadores perderán tirada y lectores. No se ha sabido establecer las prioridades propias de una Comunidad que no tiene ninguna otra industria. El libro blanco a diez años que se propone desde la Presidencia de la Comunidad adquiere más urgencia que nunca.

Las noticias que vengo leyendo en la prensa británica no invitan al optimismo. Ello no obstante, no es discutible que todos los acreedores deben rellenar el formulario para KPMG y que una actuación conjunta de los hoteleros de Balears ayudaría a gestionar su posición en la bancarrota de Thomas Cook y, por ende, a mejorar las probabilidades de recuperación de sus créditos.

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