Perros adiestrados de la Guardia Civil localizaron ayer más restos humanos en las inmediaciones del helicóptero que se estrelló el domingo en s'Hort de Ca la Veritat, en el municipio de Inca. Lo

La Guardia Civil utilizó a su unidad canina, incluso recibió el apoyo de un can desplazado por una patrulla desde Madrid, para rastrear los escenarios en los que cayeron ambos aparatos. El juzgado ordenó que se personará en el lugar un vehículo de la funeraria de Santa Margalida (a quien correspondía el servicio por turno rotatorio) para evacuar los posibles restos que se esperaba localizar.

Primer rastreo

Alrededor de las once de la mañana, los agentes batieron cerca de donde se encontraban los restos de la avioneta sin localizar nada de lo que buscaban, y una hora más tarde, se trasladaron al lugar donde se encontraban los restos del helicóptero. Los perros batieron el lugar y, tras localizar nuevos restos, los operarios de la funeraria procedieron a evacuarlos en recipientes adecuados en presencia de un representante del juzgado de Inca.

El vehículo de la funeraria abandonó el lugar poco después de las 13.30 horas llevándose los restos hallados.

Algunos vecinos de la zona siguieron la evolución de los trabajos desde el camino, reuniéndose en corros improvisados donde cada uno compartía con el resto la experiencia vivida el día anterior.

Josep Márquez, uno de estos vecinos, refirió asombrado algunos detalles de cómo fue exactamente la colisión, explicando así la versión que dieron algunos otros testigos el día del siniestro.

"El helicóptero intentó esquivarla"

Según este vecino, que se encontraba recogiendo tomates, "los dos aparatos se acercaron a la misma altura, uno venía desde Manacor y el otro desde ManacorBinissalem. Márquez recuerda que "la avioneta giró sobre sí misma y cayo rápido, mientras el helicóptero salió despedido hacia el lado opuesto girando".

Pilar Jerez, otra vecina, testigo de los hechos, relata que "se produjeron muchos fragmentos y los pedacitos del avión caían del aire como si fueran papeles".

La Guardia Civil mantenía ayer acordonada una zona de seguridad alrededor de los restos de los dos aparatos para evitar que se contaminasen por el paso de los curiosos que no dejaban de rondar por el lugar.