15 de abril de 2019
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El agua que se pierde por la red pública podría llenar tres veces al año los embalses de Mallorca

Las fugas de las canalizaciones municipales ascienden a 35,6 millones de toneladas anuales, según Medio Ambiente

15.04.2019 | 02:45

Las canalizaciones de agua potable municipales de Balears, especialmente las de Mallorca, están en estado deplorable. La cantidad de fugas provoca que cada año se pierdan hasta 35,6 millones de toneladas de litros de agua por los agujeros de las cañerías públicas. Con este caudal se podrían llenar anualmente los dos embalses de Mallorca, Cúber y el Gorg Blau, que cuando están en su nivel máximo albergan hasta 13 millones de toneladas.

Son datos de la conselleria de Medio Ambiente del Govern de hace unos años, pero desde Recursos Hídricos reconocieron que solo unos pocos municipios isleños han trabajado para atajar las numerosas fugas de sus redes de abastecimiento de agua potable. Mallorca pierde más de 25 hectómetros cúbicos al año, lo que significa más de 25 millones de toneladas de litros de agua que no llegan a los hogares de la isla y fluyen por las canalizaciones.

Todo ello lo provocan unas redes de abastecimiento que en la mayoría de los casos supera los 40 años de antigüedad y durante estos años se ha hecho muy poco mantenimiento por la situación económica de los ayuntamientos. Prueba de ello es que hasta doce municipios de Mallorca llegan a perder por las tuberías más del 40% del caudal que consumen. Es el caso de Santa Margalida, Selva, Campanet, Felanitx, Esporles, Consell, Inca, Artà, Andratx, Valldemossa, Puigpunyent y Campos. La situación más crítica la viven en Consell, con 59% de pérdida de su caudal; Artà con el 56% y Campos que llega al 50%.

Joana María Garau, directora general de Recursos Hídricos, explicó que "no es una cuestión técnica sino económica porque reparar las redes de abastecimiento es muy caro y la mayoría tienen más de 40 años". De todas formas, Garau aseguró que algunos municipios, como es el caso de Ariany, Consell, Santa Eugènia y Manacor han invertido en atajar las fugas de sus canalizaciones y han mejorado de forma sustancial el caudal de agua perdido.

En Balears se inyectan en las redes de abastecimiento municipal 132,74 millones de toneladas de agua. Sin embargo, según datos de la conselleria de Medio Ambiente, solo llegan al consumidor 97,1 millones de toneladas. Ello supone la pérdida por los agujeros de las canalizaciones de los 35,6 millones de toneladas, cifra que corresponde al 27% del caudal de agua que se produce y no se puede utilizar.

El nuevo Plan Hidrológico de Balears, aprobado por el Govern el pasado año, exige a los municipios medidas contra las fugas. De esta forma, según relató Garau, en el año 2021 los municipios no podrán tener pérdidas superiores al 25% de su consumo y para el año 2027 se reduce hasta un máximo de pérdidas del 17%.

Entre los años 2005 y 2009 el volumen de pérdidas era mayor, llegando a los 40 millones de toneladas, lo que se traduce en un 39% del volumen de agua producida ese año para el consumo humano. Pero también la producción alcanzaba los 140 millones. Pese a ello, desde 2010 a 2015 y 2016, últimas cifras con las que cuenta el Govern, las pérdidas por fugas se han incrementado en cerca de dos millones de toneladas.

Mallorca pierde el 26% del caudal

Mallorca es la isla de las cuatro del archipiélago balear que más problemas acusa en sus redes de abastecimiento de agua, especialmente por el gran volumen de agua que consume, pese a que en porcentaje es superada por Ibiza. Un 26% del caudal que se inyecta en sus canalizaciones se pierde a consecuencias de las roturas que presentan las tuberías de abastecimiento de agua. En concreto, cada año se produce y se abastece 101,2 millones de toneladas, pero el consumo de los residentes y turistas facturado no supera los 75,2 millones de toneladas de caudal de agua.

Joana Maria Garau indicó que es cierto que han encontrado casos de fallos en los contadores de medición. No obstante, aseguró que la mayoría de litros entre la diferencia de producción y el consumo es consecuencia de las fugas que presentan las redes municipales de abastecimiento.

Si analizamos la evolución de las fugas de agua en Mallorca, vemos como se ha mantenido más o menos igual en los últimos diez años, todo ello en función del caudal que se suministraba a las redes. En 2006 se alcanzó el máximo de pérdidas superando el 30% del caudal producido. El resto de años se ha mantenido entre el 25% y 27%. En concreto, Palma es de los municipios con menos fugas de agua, pese a ser el principal consumidor por tener el 50% de la población de las islas. La capital de Balears inyecta cada año a su red de abastecimiento 34,1 millones de toneladas de agua y el consumo facturado se cifra en 27,9 millones, lo que supone que las pérdidas de Ciutat están en torno al 18%.

Eivissa en porcentajes es la que mayor pérdidas tiene en sus cañerías. Un 36% del caudal que produce no llega a los consumidores. Según las cifras de la Dirección General de Recursos Hídricos del Govern cada año se inyecta en las redes municipales de Ibiza19,2 millones de toneladas de agua y el consumo real alcanza únicamente 12,9 millones de toneladas.

Por su parte, Menorca produce 11,62 millones de toneladas que van a las redes municipales de abastecimiento, pero los menorquines consumen solo 8,4. El porcentaje de Menorca es similar al de Mallorca, en torno al 27%.

Formentera es la isla con menos fugas de agua del archipiélago. Cada año se suministran 650.000 toneladas de agua y consumen 560.000. Las pérdidas solo representan un 16% en la pitiusa menor.

Algunos técnicos apuntan que no se puede considerar del todo pérdida el agua de las fugas, ya que puede que vuelva al subsuelo para recargar a los acuíferos. No obstante, desde Recursos Hídricos aseguran que es imposible cuantificar qué volumen de agua de las fugas se puede recuperar.

De todas formas, el 90% del caudal de agua que se consume en las islas es subterránea, procede de los acuíferos. En particular estamos hablando de 109,5 millones de toneladas anuales. Las desaladoras generan un caudal de 12,8 millones de toneladas, mientras que el caudal superficial procedente de lluvias y embalses es de 10,3 millones.

Obras muy costosas

Los ayuntamientos se encuentran con que las obras para acabar o minimizar las fugas de agua son muy costosas y de gran envergadura, según explicó la directora general de Recursos Hídricos. Entre 2011 y 2016, años de plena crisis económica, tuvieron que acometer importantes recortes en las cuentas públicas y en la mayoría de los casos se abandonó el mantenimiento de las redes municipales de abastecimiento de agua.

El ayuntamiento de Palma, a través de la empresa pública Emaya, es, junto a Calvià o Manacor, las administraciones locales que tienen un mayor poder económico para hacer frente a las obras de mantenimiento. De hecho, Emaya ha conseguido reducir el porcentaje de fugas en un 11% en los últimos años. Calvià tiene un porcentaje de pérdidas similar al de la capital mallorquina, mientras que Manacor está en el 39%, aunque desde el Govern apuntan que se están reduciendo de forma importante. Inca es el municipio grande con más problemas: pierde el 47% de su caudal por las tuberías.

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