02 de abril de 2019
02.04.2019
Investigación

Los adolescentes que consumen cocaína y MDMA sufren consecuencias de adultos

Una tesis defendida en la UIB prueba que el consumo de drogas en la adolescencia puede traducirse en dolencias psiquiátricas en la vida adulta

02.04.2019 | 13:34
Consumir drogas en la juventud puede conllevar problemas psiquiátricos de adultos.

Consumir drogas estimulantes como cocaína y MDMA durante la adolescencia tiene sus repercusiones en la vida adulta. Los efectos pueden manifestarse años más tarde en forma de enfermedades psiquiátricas simultáneas. 

Así lo ha certificado y precisado la tesis de Rubén García Cabrerizo, defendida en la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Según ha resumido la UIB en un comunicado, la literatura científica apunta a que cuanto más joven sea una persona que empiece a consumir drogas más probabilidades tiene de que ese consumo derive en abuso y adicción. Los psicoestimulantes, como la cocaína o los derivados anfetamínicos (como el MDMA, la metanfetamina y la d-anfetamina), están entre las drogas más consumidas en todo el mundo y es un mal hábito que se empieza en la adolescencia.

Muchos estudios han demostrado los efectos del abuso de las drogas es diferente según la edad en la que se empiezan a consumir. La adolescencia es considerada una etapa de cambios, tanto de comportamiento como desde el punto de vista molecular, y, por lo tanto, es un momento de "especial susceptibilidad" a los efectos neuroquímicos que produce el abuso de las drogas. Se ha observado que en la adolescencia aumentan los efectos placenteros inducidos por las drogas y disminuyen los efectos negativos durante la abstinencia, dos tendencias que podrían ser las causas principales que potencian el consumo entre los adolescentes.

El primer objetivo de la tesis doctoral de García Cabrerizo se centró en comparar los efectos neurotóxicos diferenciales (por ejemplo, neurogénesis hipocámpica y marcadores de neuroplasticidad) inducidos por las citadas drogas psicoestimulantes administradas en diferentes edades durante la adolescencia.

El investigador pudo demostrar un efecto neurotóxico diferencial inducido por las drogas de estudio (cocaína vs derivados anfetamínicos) dependiendo de la edad de administración. Así, observó que al tomar cocaína durante la adolescencia temprana-mediana en dos regiones cerebrales se registraba una mayor vulnerabilidad en dos regiones cerebrales, que mostraron un incremento de marcadores apópticos en el hipocampo y desregulaciones de los receptores cannabinoides en la corteza prefrontal.

Por otro lado, también observó una vulnerabilidad más grande durante la adolescencia tardía por consumir derivados anfetamínicos (MDMA, metanfetamina y d-anfetamina) y se vieron "reducciones en la proliferación y supervivencia celular en el giro dentado del hipocampo".


Certificados estos efectos, el investigador fue a por el segundo objetivo: determinar los efectos negativos a largo plazo, durante la abstinencia forzada en la etapa adulta.

Los resultados demostraron un efecto duradero de las consecuencias negativas y que la administración de cocaína o metanfetamina durante la adolescencia puede aumentar la susceptibilidad de sufrir varias alteraciones psiquiátricas en la etapa adulta, como por ejemplo el incremento del fenotipo prodepresivo, así como adaptaciones neuronales duraderas, como la disminución de la neurogénesis. Estos efectos no solo persisten hasta la etapa adulta: según la investigación pueden ser, en parte, responsables de las recaídas en el consumo de drogas. De hecho, el fenotipo prodepresivo observado en la etapa adulta tras haber consumido metanfetamina en la adolescencia precede a un incremento del consumo de la droga, lo que demuestra unos índices de recaída más elevados y "un fenotipo proadictivo claro".

Por otro lado, se observó más vulnerabilidad durante la adolescencia tardía después de la administración de los derivados anfetamínicos y se redujeron la proliferación y supervivencia celulares en el giro dentado del hipocampo.


Finalmente, la tesis se marca un último objetivo: analizar los posibles efectos beneficiosos de un tratamiento antidepresivo no farmacológico, como es el choque electroconvulsivo (el electrochoque) para mejorar las consecuencias negativas a largo plazo (comportamentalrs y moleculares) tras haber consumido metanfetamina durante la adolescencia.

La aplicación del electrochoque puede mejorar las consecuencias negativas haber tomado metanfetamina en la adolescenica. Estos resultados sugieren un potencial terapéutico de este tratamiento antidepresivo que prevendrían los efectos neurotóxicos.

En conclusión, los resultadosde la tesis doctoral de Rubén García Cabrerizo demuestran que la adolescencia "es un periodo que presenta una gran vulnerabilidad" a los efectos neurotóxicos inducidos por las drogas psicoestimulantes. Además, la administración de estas sustancias durante la etapa vulnerable adolescente comporta el desarrollo de varias enfermedades psiquiátricas simultáneas en la etapa adulta, una comorbilidad asociada a desregulaciones en marcadores de neuroplasticidad, que pueden mejorar después de aplicar tratamientos no farmacológicos, como el electrochoque.

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