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Opinión

Bauzá está, pero no se le espera

Bauzá está, pero no se le espera

Bauzá está, pero no se le espera

La función de sostén de la monarquía del imprescindible Sabino Fernández Campo quedó sintetizada en la frase que pronunció el 23F desde La Zarzuela, "ni está ni se le espera". El inesperado era el golpista general Armada. Aunque José Ramón Bauzá llegó a cabo primero, la frase pronunciada ayer por Xavier Pericay se ajusta a los delirios castrenses del farmacéutico. Y pretende asimismo conjurar la labor de zapa de su enemigo.

En realidad, Bauzá está en Ciudadanos por deseo de su líder, pero no se le espera en la sección mallorquina del partido. Los elogios desmedidos de Albert Rivera al expresident de Balears van más allá de la fascinación por un político que le aventaja notablemente en estatura, o que le supera en juras de bandera. En un momento de singular desvarío, el líder del partido naranja ha imaginado que el exiliado del PP posee algo parecido a un pensamiento político.

La cotización de Pericay aumenta conforme crece su hostilidad a la imposición de Bauzá. La vehemencia del "sobro yo" contrasta con el talante pacífico del líder de Ciudadanos, que desemboca en la abulia por comparación con las exigencias de la gresca política. Armengol debe arder en envidia al comprobar cómo el enfrentamiento a la ortodoxia madrileña acarrea un inesperado afecto en la provincia. Así empezó su mandato la presidencia, antes de que Sánchez le mostrara el mismo desdén que Pericay a Bauzá.

El líder de Ciudadanos en el Parlament comparte integrismo lingüístico con el fichaje que aborrece, por lo que debe rastrearse la animadversión en otras fuentes. El habitual enfrentamiento personal. O la certeza de que el filólogo barcelonés no posee vinotecas, pisos millonarios o farmacias para compartir el desempeño político. La situación tiene arreglo, porque Bauzá solo desea estar y que se le espere en la capital. Borraría con gusto su ominoso pasado mallorquín, no nació madrileño por casualidad.

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