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La venta de coches eléctricos en las islas no llega ni a las 300 unidades anuales

La patronal de distribuidores achaca la escasa demanda al alto precio y baja autonomía de los vehículos -Denuncia que la mitad de los puntos de carga no funcionan por un mal mantenimiento

La patronal ASEDA señala el déficit de puntos de carga para los vehículos eléctricos.

La patronal ASEDA señala el déficit de puntos de carga para los vehículos eléctricos. Diario de mallorca

El Govern balear es uno de los que está haciendo una apuesta más firme en favor de la implantación de vehículos eléctricos, y sin embargo la respuesta de los consumidores no puede calificarse más que de extraordinariamente débil. En los nueve primeros meses de este año se han adquirido en el archipiélago unas 200 unidades, lo que implica que se va a cerrar este año sin alcanzar los 300 coches eléctricos comprados en las islas, o lo que es lo mismo, un 0,6% del total de las ventas registradas, según los datos facilitados por la asociación balear de distribuidores de automóviles (ASEDA).

La demanda de vehículos en Balears mantiene un buen ritmo de crecimiento, centrado este año en las compras realizadas por particulares, frente al estancamiento de las protagonizadas por las empresas, algo que el presidente de la citada patronal, Andrés Vidal, considera como un reflejo que la economía de las islas evoluciona favorablemente, al igual que la confianza de las familias. Hay que tener en cuenta que las adquisiciones de empresas, que en estos momentos no crecen, ya registraron un fuerte aumento en ejercicios anteriores.

Pero este despegue no termina de cuajar en el caso de los vehículos eléctricos. Y todo ello en un contexto de fuertes inversiones públicas para la implantación de puntos de recarga (electrolineras) en el archipiélago, y con la exigencia de hacer otro tanto para algunas empresas privadas (el plan de equipamientos comerciales va a obligar a las grandes superficies a instalar uno por cada 40 plazas de estacionamiento).

Según Andrés Vidal, hay varios motivos que explican el desinterés de los consumidores de las islas por los coches eléctricos. El primero es el precio, ya que si se puede adquirir un turismo de gasolina por 10.000 euros, en los eléctricos este importe crece hasta los 30.000.

El segundo motivo es que su autonomía sigue siendo baja, alcanzando algo más de los 100 kilómetros, pero además con posibilidades de carga todavía limitadas. Según el presidente de ASEDA, "la mitad de los puntos de recarga no funcionan por falta de mantenimiento".

Eso explica que los distribuidores consideren que las condiciones existentes distan mucho de favorecer la adquisición de estos coches, al menos hasta que su precio se reduzca y se logre incrementar su autonomía, punto este último que ya presenta mejorías en algunos modelos.

Ventas totales

Por lo que respecta al conjunto de las ventas de turismos y furgonetas, entre enero y septiembre se han adquirido 32.887 unidades en Balears, lo que supone un crecimiento del 3,8% respecto al año anterior. En el conjunto de España esta subida es del 11,4%, pero Vidal achaca esta diferencia a que las islas pusieron en marcha la renovación de su parque móvil antes que el resto del país gracias a que su economía también se recuperó antes.

El presidente de ASEDA señala que los vehículos adquiridos por empresas y para el sector de los rent a car se mantienen en cifras similares a las de 2017, pero las compras de particulares están creciendo a un ritmo del 7,6%. La gama con mayor demanda es la que tiene un precio de 10.000 a 14.000 euros.

"Las infraestructuras no crecen al ritmo necesario"

El problema de los atascos que la red viaria mallorquina registra, especialmente en los principales accesos a Palma, no se explica por la creciente flota de los rent a car, sino porque la red viaria de la isla no se ha adaptado al fuerte crecimiento de la población que ha registrado el archipiélago y a un servicio de transporte público que supone el "talón de aquiles" de la movilidad insular, según defiende el presidente de la patronal de distribuidores de automóviles (ASEDA), Andrés Vidal.

Este representante empresarial recuerda que los problemas más graves se detectan a primera hora de la mañana, cuando acceden a Palma las personas que acuden a sus puestos de trabajo, en unos momentos en los que "los turistas ni se han levantado de la cama". Solo en días puntales del verano, normalmente los nublados, se detecta la influencia de esos coches de alquiler.

Vidal esgrime que el verdadero problema radica en que las obras de mejora de la red viaria mallorquina han sido mínimas durante los últimos años, frente a una población que no ha dejado de crecer en buena medida por la migración que llega de la península en busca de un empleo. En este aspecto, reprocha a las Administraciones isleñas no haber sido capaces de prever este incremento en el número de residentes.

Pero a ello suma las carencias que se registran en el transporte público, "algo de lo que el actual Govern se ha dado cuenta, de ahí que esté trabajando en una sustancial modificación del servicio regular por carretera", según pone de relieve el presidente de ASEDA. En este aspecto, recuerda que los turistas que recibe Mallorca proceden de unos países europeos en los que el uso del transporte público está totalmente implantado, lo que los convierte en usuarios potenciales.

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