08 de noviembre de 2018
08.11.2018

La pornografía como escuela de sexo en Baleares

Un artículo del Anuari de la Joventud desvela que un 15 por ciento de los jóvenes consume pornografía "para aprender"

08.11.2018 | 14:48
La pornografía como escuela de sexo en Baleares

Siete de cada diez jóvenes admite que en los últimos años ha mirado pornografía (la mayoría, de forma "ocasional"; un 20% cada semana; un 7%, cada día). El dato es difícil que sorprenda a nadie. Lo llamativo es que 15% de los chavales diga ver porno "para aprender" sobre sexo.

¿Qué supondrá para ellos que su referencia sea una "nueva pornografía" que incluye cada vez más prácticas de alto riesgo y que perpetúa un modelo estereotipado de las relaciones sexuales.
Esa reflexión plantea uno de los artículos de investigación incluidos en el Anuari de la Joventut, una publicación que el Grupo de Investigación y Formación Educativa y Social (GIFES) de la Universitat ha impulsado este año por primera vez.

El volumen, presentado ayer, recoge varios artículos sobre políticas de juventud e iniciativas y diferentes aspectos y realidades que caracterizan y afectan a ese 16% de la población de Balears que tiene entre 15 y 29 años (el porcentaje es más elevado que en otras comunidades envejecidas, pero aún así ha bajado cuatro puntos desde 2009, según recogen en el Anuari Assumpta Mas y Aina Millán).

La 'nueva pornografía'
Niños de ocho años ante el porno


La investigación de Lluís Ballester, Carmen Orte, Rosario Pozo y la Red Jóvenes e Inclusión recoge que hay claras diferencias por géneros en cuando a consumo de pornografía: un 87% de los varones, hacia quien se dirige la inmensa mayoría de la producción, ven porno frente a un 54% de las chicas.

Según las respuestas de los encuestados, masturbarse es el motivo más frecuente. Le sigue la curiosidad. Y por último esa supuesta intención de aprender. Suelen empezar a ver porno a los 14 años, pero se hay casos a los 8 años: cada vez se exponen antes.

El acceso es muy fácil y la oferta, "ilimitada". Esta "nueva pornografía" afecta a las relaciones interpersonales y a "la imagen" de los hombres y las mujeres y supone "un aumento de la vulnerabilidad a las prácticas no normativas o de riesgo, como el consumo de prostitución".

Los investigadores ven necesario continuar recabando datos en esta línea, pero es "razonable" concluir que los jóvenes ven estas prácticas de alto riesgo (que a veces incluyen "violencia abierta"), se familiarizan con ellas y las piden a sus parejas sexuales o directamente acuden a la prostitución.
Otro de los riesgos de este acceso precoz y sin filtros es que los jóvenes reciben anuncios y ofertas de servicios sexuales, como un 46% indicó que le había pasado.

Salud mental
Aumentan las consultas


 El Anuari ha centrado su temática en este primera edición en el bienestar emocional de los jóvenes y uno de los aspectos evaluados es el de su salud mental: una problemática al alza: el Institut Balear de Salut Mental de la Infància i l´Adolescència (IBSMIA) realizó en Mallorca casi 26.000 visitas el año pasado, cinco mil más que en 2011.
Un total de 132 jóvenes de entre14 y 18 años requirieron ser ingresados en Son Espases, la mitad de ellos con conductas autolesivas. La edad media fue de 16 años y la mayoría (un 72%), chicas.

Las autoras (Isabel Flórez, Teresa Jimeno y Maria Carrera) reflexionan sobre las posibles causas del aumento de visitas por temas de salud mental y señalan que hay trastornos relacionados con el aspecto cultural, como los de conducta alimentaria o problemas detectados en inmigrantes "sometidos a situaciones vitales estresantes".
El texto relaciona también " la difusión digital" actual con la desregulación de muchos jóvenes. Algunos de ellos comparten ahora "formas de autolesionarse", indica el artículo, que advierte también de que está cambiando "el patrón de problemas relacionados con el consumo de sustancias y la dependencia de las nuevas tecnologías".

Nivel de satisfacción
Poco satisfechos con la situación económica y el trabajo


 Un capítulo realizado por Belén Pascual, Joan Amer y Victòria Quesada analiza la situación y satisfacción personal de los jóvenes.

Su investigación arroja información relacionada con la elevada y archiconocida tasa de abandono escolar (el 26,7%, la más alta del país), destacando que la mayoría de los que dejaron los estudios creen que en algún momento los retomarán: a una cuarta parte de ellos les gustaría tener al menos la ESO y un 49% desea tener estudios superiores.
¿Por qué dejaron el instituto? Cuatro de cada diez porque "preferían trabajar"; un 20% lo hizo por necesidad económica. Estas cifras encajan con la edad media en que los jóvenes de las islas empiezan a trabajar: entre los 16 y 19 años.

El trabajo y la situación económica son los dos aspectos con los que los jóvenes se encuentran menos satisfechos. Cabe destacar que la mayoría de jóvenes (el 62%) viven con sus padres aunque quieren ser independientes.
No todo es insatisfación. Los jóvenes de las islas están contentos con su salud, la familia, la capacidad de tomar las propias decisiones, los amigos y la libertad de la que disponen en su vida cotidiana.

Proyectos
Del ocio alternativo a la vida digital


El volumen refleja en varios capítulos distintos proyectos dirigidos a los jóvenes que entre otras cosas buscan guiarles en la vida digital; tentarles con un ocio alternativo al alcohol o fomentar entre ellos el uso del catalán.

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