14 de octubre de 2018
14.10.2018

Las trece vidas perdidas en la riada

Vecinos de Sant Llorenç, Artà y Manacor y residentes y turistas extranjeros, las víctimas de la catástrofe de Sant Llorenç

14.10.2018 | 12:39
La riada se llevó trece vidas. Ancianos atrapados en sus casas, un taxista y una pareja de turistas cuyo vehículo fue engullido, una madre que logró salvar a su hija antes de morir... En un descomunal operativo de búsqueda y rescate en mitad del caos, los servicios de emergencias han encontrado hasta ahora doce fallecidos y continúa buscando a Artur, el niño desaparecido cuya mochilla fue hallada el sábado en s´Illot.

Bernat Estelrich Santandreu

El primer cadáver en ser hallado fue el de Bernat Estelrich Santandreu, de 83 años. Apareció muerto de su vivienda en la calle Ordinas, muy cerca de la zona cero de la riada. Oriundo de Sant Llorenç, estaba soltero y vivía solo. Era una persona muy activa, conocida y querida en el pueblo. Su ahijado, Jaume Estelrich, explicó que por la tarde él miraba la tele, por lo que está seguro de que se durmió en su butaca viendo la película de vaqueros hasta que vino la ola. Todas las mañanas salía a caminar y su hermana siempre acudía a comer con él. "Nunca paraba, siempre se movía. Normalmente, iba a ver el fútbol, incluso a otros pueblos. Debía de ser uno de los socios más antiguos del Cardassar", detalla su ahijado. "Hasta las dos de la mañana no se pudo entrar y sacar el cuerpo", recuerda el familiar. El fallecido fue hallado sentado en su butaca. La mecedora flotaba dentro de la salita, ubicada al fondo de la casa. 

Joana Ballesteros Femenías


Poco después y cerca de allí se encontró el cuerpo de Joana Ballesteros Femenías, de 89 años, en la planta baja de la carretera de Son Servera, donde residía. Su hijo, Miquel Oliver Ballester, la encontró muerta dentro de la cama en su habitación. "Me temía lo peor. Éramos tres guardias y yo. Pudimos entrar con una cuerda pegada a la pared. Serían las ocho y media o las nueve de la noche del martes. El agua nos llegaba a la cintura", relata. Su madre era una mujer sencilla, que vivía sola en su casa. "Yo la iba a ver cada día por la noche y, algunas veces, por las mañanas. Ella era autónoma. Iba con su bastón andando o con el caminador. Ella se hacía la comida y la cena y también limpiaba la casa poco a poco. Se lo cogía como si fuera una gimnasia. Lo hacía a su ritmo", recuerda Oliver sobre su madre fallecida.

Rafael Gili

Rafel Gili Sastre, de 71 años, exalcalde de Artà,  también encontró la muerte a causa de las gravísimas inundaciones de Artà y Sant Llorenç. Fue hallado casi a medianoche sin vida en el garaje de su casa, un chalé a las afueras de pueblo de Artà, en la carretera de Canyamel. Se vio sorprendido por la riada cuando una de las paredes de su garaje se vino abajo. Su mujer estaba también en la vivienda y resultó ilesa. Rafael Gili emigró en su juventud a Alemania como profesor de tenis y vivió allí durante casi una década. Después regresó a Mallorca, a su Artà natal, donde fue alcalde con UM mediante un pacto los años 2004 y 2005. En el año 2007 ganó las elecciones con mayoría absoluta. Su hijo, Tolo Gili, ha sido alcalde durante los dos primeros años de esta legislatura por El Pi. Rafel era una persona muy conocida en toda la comarca del Llevant. Además de ser profesor de tenis, también lo era de baile de salón.

Biel Mesquida



Biel Mesquida Salas, de 56 años y muy querido en Sant Llorenç, regresaba el martes a su casa, en la zona de Son Vives, en los alrededores del pueblo. La crecida bloqueó su furgoneta cuando se encontraba a unos 50 metros de la vivienda. Al parecer, decidió apearse y tratar de llegar andando hasta el inmueble. No lo consiguió. Sus allegados hicieron un llamamiento y difundieron una fotografía suya a través de las redes sociales para intentar localizarlo. Los peores presagios se cumplieron y el cadáver de Mesquida fue hallado en esa zona, muy cerca de su vivienda.

Joana Lliteras Planas


Joana Lliteras, la ya conocida como la madre coraje, farmacéutica de Manacor, de unos 40 años, iba en el coche junto a dos de sus hijos, de 5 y 6 años. En la rotonda de la salida de Sant Llorenç hacia Son Carrió, la riada empezó a arrastrar su turismo. Lliteras llamó a su marido para explicarle lo que le estaba pasando. La llamada se cortó abruptamente. La mujer logró sacar a su hija menor, Úrsula, que fue rescatada por un ciclista alemán cuando flotaba en mitad de la riada. Joana y su hijo, Artur, acabaron desapareciendo junto a su Hyundai negro. El cadáver de la madre fue localizado en Son Carrió, cerca del cauce del torrente. 

Arthur Robinson Lliteras

Arthur Robinson Lliteras, el último desaparecido por la riada encontrado una semana después de la catástrofe. Tenía cinco años e iba en el coche con su madre Joana Lliteras y su hermana Úrsula, cuando les sorprendió la riada. Después de encontrar el cuerpo de su madre, los equipos de rescate se volcaron en la búsqueda del pequeño, que se prolongó más de una semana, con más de 300 efectivos rastreando palmo a palmo todo el torrente hasta su desembocadura. Su cuerpo fue hallado a escasa distancia de la rotonda en la que el agua engulló el coche de su madre.

Juan Grande Sillero

El taxista de Cala Millor Juan Grande Sillero, conocido como 'Moncho', llevaba a una pareja de turistas a un hotel de Cala Bona cuando el agua arrastró el vehículo. La Guardia Civil encontró el taxi a las dos de la madrugada del miércoles en la desembocadura del torrente en s'Illot. El coche estaba sumergido y volcado sobre uno de sus laterales.

Anthony y Delia Mary Green

Los cadáveres de los turistas escoceses que iban en el taxi adaptado de Juan Grande fueron rescatados por los buzos del instituto armado en la desembocadura del torrente de s´Illot. Él tenía 77 años y ella, 75; sufrían movilidad reducida y acababan de llegar al aeropuerto de Son Sant Joan para pasar sus vacaciones en Mallorca y reunirse con su hijo. Tenían tres vástagos y varios nietos, y estaban muy ilusionados por el viaje, según contaron sus vecinos de Moffat, la localidad escocesa donde residían.

Mike y Petra Kircher
El matrimonio alemán formado por Mike y Petra Kircher, de 61 y 63 años y residentes en Mallorca, vieron la muerte el martes dentro de su vehículo cuando circulaban entre Artà y Capdepera. Él contactó por teléfono con una amiga cuando se dio cuenta de la gravedad de la situación, aunque se cortó la comunicación. Su cadáver fue encontrado días después, mientras que el de su mujer se halló con anterioridad arrastrado por la riada.

Tine Noig
Intensa fue también la búsqueda de una mujer holandesa de 80 años de la que no se tenían noticias desde la riada. Su desaparición atrajo la atención de los medios de su país, que pusieron el foco en la tragedia de Mallorca. La anciana apareció finalmente muerta en la zona de Son Carrió. Tras algunos problemas en el cotejo de su documentación, la mujer fue finalmente identificada.

Andreas Körlin 
El periodista alemán Andreas Körlin, de 57 años, se dirigía al aeropuerto en su vehículo para ir a recoger a un amigo. Redactor del periódico Neue Presse, había cumplido su sueño de comprarse una casa en Mallorca, donde residía largas temporadas hasta que la catástrofe de Sant Llorenç acabó con su vida.

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